Convención sobre los Humedales
Día Mundial de los Humedales 1999 -- Los pueblos y los humedales
Los pueblos y los humedales un nexo vital
Texto redactado por Sandra Hails para la Oficina de Ramsar
Arifin, pescador de Rugemuk, Indonesia: "Después de que talaran los árboles [mangles] tuvimos que alejarnos mucho de la costa para pescar. El nivel del mar subió y como nuestras casas no tenían protección se las llevó el viento."
Ismail Serageldin, Vicepresidente del Banco Mundial: "Muchas de las guerras de este siglo tuvieron que ver con el petróleo, pero las del próximo siglo tednrán que ver con el agua".
Norman Myers, escritor especializado en asuntos ambientales y visionario: "Es posible que en la actualidad el número de refugiados ecológicos desplazados de sus hogares por sequías, la desertificación, la erosión de los suelos y otras causas ambientales, se eleve a más de 25 millones sobre un total de 43 millones de refugiados".
Los humedales hoy y en el futuro
Dados los bienes (fértiles tierras agrícolas, leña y madera de construcción, pescado, agua de beber) y servicios (transporte, almacenamiento de agua, protección contra tormentas, estabilización del litoral, depuración de aguas, retención de agentes contaminantes, esparcimiento) que ofrecen, los humedales han atraído a los seres humanos desde los albores de la civilización. En vista de sus funciones de depuración de las aguas y de la explotación de sus recursos por los seres humanos, se ha dicho que los humedales son "los riñones del paisaje" y "supermercados biológicos". El grado en que el hombre depende del agua es absoluta (como lo es el de todos los seres vivos); en consecuencia y por extensión, también lo es nuestra dependencia de los humedales.
En el contexto de uno de los primeros intentos por valorar los servicios prestados por los ecosistemas del mundo (considerados hasta ahora "gratuitos" debido a dificultades para asignar un valor de mercado a prestaciones indirectas como la protección contra tormentas o la recarga de las aguas subterráneas), hace poco un grupo de investigadores estimó que dicho valor ascendía a un total de 33 trillones de dólares EE.UU. por año. Además, se determinó que 19 de estos 33 trillones de dólares correspondían al valor de los bienes y servicios suministrados por los ecosistemas de humedales (comprendidos en la definición de la Convención de Ramsar), lo que señala con claridad meridiana su importancia global como sistema sustentador del ser humano. Los debates sostenidos en los círculos conservacionistas tras la publicación de estos datos ponen de relieve las dificultades existentes, incluso hoy, para asignar valores apropiados y significativos a muchos de los beneficios indirectos que los servicios de los ecosistemas reportan a la humanidad.
El grupo de geógrafos, economistas y biólogos que elaboraron dicha estimación concluyeron lo siguiente en un artículo publicado por la revista Nature en 1997: "Como los mercados comerciales no captan plenamente los servicios de los ecosistemas con frecuencia se les asigna demasiado poco peso en las decisiones de política general. Esta omisión podría acabar comprometiendo la sostenibilidad de los seres humanos en la biosfera." Dados los siglos de uso y abuso de los humedales por los humanos, estas palabras son desgarradoramente realistas.
¿Qué se necesita para inscribir la conservación de los humedales en la agenda social, económica y política del siglo XXI? Las citas precedentes subrayan que en ambos extremos de la pirámide social, el de quienes deciden la financiación de proyectos ambientales y el de los pescadores de subsistencia que a veces deben enfrentar a diario los efectos de la pérdida y degradación de humedales, se está prestando ya atención, al menos en algún grado, a las cuestiones concernientes a la conservación de los humedales y el agua. En este siglo dichos fenómenos han alcanzado niveles sin precedentes. Los seres humanos han aplicado su ingenio y su habilidad de muchas y dinámicas maneras para modificar los humedales a fin de satisfacer sus necesidades, pero con demasiada frecuencia esto ha provocado la pérdida o la merma de sus funciones. Hace muchos años que el panorama mundial de los efectos del uso indebido de los humedales ha estado muy presente en las reflexiones de los conservacionistas, pero esto prácticamente no ha tenido efectos en los decisores por diversas razones, a pesar de las pruebas tajantes de que nuestros errores traen consigo un elevado costo económico y social. Según parece, los siguientes tres efectos interrelacionados de la pérdida de humedales bien podrían resolver el problema en el próximo milenio: la crisis hídrica mundial y una posible crisis alimentaria en conjunción con el efecto de una y otra en la seguridad nacional e internacional.
De hecho, somos testigos de una crisis hídrica mundial. En su evaluación de 1997 de los recursos de agua dulce, las Naciones Unidas estimaron que un tercio de la población del mundo vivía ya en países que experimentaban estrés por déficit hídrico (lo que refleja la demanda de agua en relación con el agua disponible). Las proyecciones de las Naciones Unidas indican de forma estimativa que para el año 2025 esta proporción habrá aumentado a dos tercios, a menos que se introduzcan cambios radicales en la forma en que se administra la demanda y la oferta de agua. Este descenso de la capacidad de suministrar agua dulce ha concentrado la atención en el estrés por déficit hídrico como obstáculo grave para el desarrollo y a largo plazo, incluso, tal vez, para la supervivencia humana. Si bien los efectos más fuertes se percibirán en las regiones áridas y semiáridas de África, el Oriente Medio y Asia Central, nuestra economía mundial se encargará de garantizar que la comunidad internacional no haga caso omiso de las perspectivas de abastecimiento de agua a largo plazo. Como siempre, quienes más sufrirán serán aquellos que se hallan en el extremo inferior de la escala social y menos capacidad tienen de modificar la situación en que se encuentran.
Es posible que se produzca una crisis alimentaria debido a la función vital desempeñada por el agua en el aprovisionamiento mundial de alimentos. Toda la producción agropecuaria terrestre depende, evidentemente, del agua, pero dado el énfasis actual en la agricultura de regadío (40 por ciento de la producción agrícola), con su fuerte demanda de agua, los efectos a largo plazo del descenso de la disponibilidad de agua por habitante en la seguridad alimentaria saltan a la vista. Con todo, la función de los ecosistemas acuáticos en los suministros de alimentos en el mundo va mucho más lejos. Las capturas de peces marinos, que suministran el 20 por ciento de la proteína animal consumida en el mundo, depende fuertemente de los humedales costeros que sirven de criaderos y zonas de desove a los peces marinos. Si bien los lagos y ríos de agua dulce sólo aportan el 6 por ciento de las capturas mundiales de peces, la salud de los ecosistemas de agua dulce es vital para la de los ecosistemas costeros, pues todas las aguas dulces van a parar inexorablemente al mar, transportando con ellas los desechos de la actividad humana tierra adentro los contaminantes agrícolas, industriales y domésticos y unas cargas excesivas de sedimentos van a parar a los ecosistemas costeros y entorpecen sus funciones biológicas.
Destrucción de manglares en Indonesia para instalar criaderos de camarones En el plano individual la pérdida de funciones de los humedales puede destruir una fuente esencial de alimentos. Para Arifin, pescador de camarones de Rugemuk (Indonesia), la destrucción de los manglares a raíz de la llegada de los criadores comerciales de camarones no sólo arrasó con los procesos ecológicos naturales del humedal costero, sino que puso en peligro su existencia misma e hizo que él y los demás pescadores apenas sí se pudieran ganar la vida. A mediados del decenio de 1980 los promotores de la cría comercial de camarones talaron los maglares y los sustituyeron por viveros de camarones. "El nivel del mar subió y al no tener [la] protección [de los manglares] el viento se llevó nuestras casas", relata Arifin y añade: "después de que talaran los árboles, tuvimos que alejarnos mucho de la costa (incluso entre 20 y 30 kilómetros) para pescar". |
La seguridad nacional e internacional se encuentra amenazada por problemas de refugiados y conflictos que, en opinión de muchos, son causados en parte por la escasez de recursos renovables. Jeff McNeely de la UICN advierte que: "Las situaciones de escasez ambiental a menudo provocan efectos sociales insidiosos y acumulativos, como grandes migraciones, cambios políticos y trastornos económicos que, a su vez, redundan en luchas entre etnias, guerras civiles e insurgencias civiles". Los refugiados que huyen de sus países o migran dentro de su propio país a causa de problemas ambientales (como sequías, desertificación y erosión de los suelos) son hoy tan numerosos que ha sido necesario darles un nombre propio, el de refugiados ecológicos, que los diferencia de los refugiados económicos, políticos o por motivos étnicos. En 1994 todas las categorías de refugiados sumaban 44 millones de seres humanos y tres de cada cinco eran considerados refugiados ecológicos. Si bien no puede decirse que el agua sea la única causa de esta inseguridad ambiental, no cabe duda alguna de que juega un papel importante.
En el medio natural no hay fronteras políticas conforme aumenta el estrés por déficit hídrico, es inevitable que los países que comparten ríos, particularmente los de las zonas estresadas en este sentido, se vean forzados a repartirse unos suministros de agua que de hecho son cada vez menores. Según el PNUMA, unos 300 ríos importantes cruzan más de un país y algunos cruzan varios. En algunas regiones los aumentos de la población y los efectos perjudiciales del aumento de la temperatura mundial han colocado ya a esta cuestión muy arriba en las agendas políticas y en los próximos decenios esta situación no podrá sino agravarse. La reciente declaración de la Reina Noor de Jordania es un claro indicio de la prominencia que las cuestiones concernintes al agua están cobrando en el plano internacional: "En Jordania hicimos del reparto equitativo del agua una de las piedras angulares de nuestro acuerdo de paz con Israel de 1994". Muchos otros países enfrentan situaciones parecidas según una publicación reciente, en el decenio de 1990 35 países eran partes en diferencias no resueltas en torno a las aguas de más de 26 ríos y un sistema lacustre y algunos de ellos eran partes en más de una diferencia. El Vicepresidente del Banco Mundial, Ismail Seageldin, aludió sin ambages a esta situación cuando advirtió que "muchas de las guerras de este siglo han tenido que ver con el petróleo, pero las guerras del próximo siglo tendrán que ver con el agua.
Involucrar a la gente en la superación de la crisis hídrica mundial
Nuevas actitudes
La finalidad de muchas organizaciones de conservación y desarrollo, sobre todo en el último decenio, ha sido modificar aquellas actitudes que han llevado a infravalorar a los humedales y por ende a utilizarlos en forma indebida. La propia comunidad conservacionista ha cambiado de óptica y se ha producido una transición general de la práctica de relacionar la conservación únicamente con la necesidad de crear áreas protegidas que den cabida a especies silvestres y excluyan a los seres humanos, a un enfoque más pragmático que reconoce la necesidad de tomar como base la relación entre la gente y su medio natural. Esto se aplica en particular a los humedales, pues resulta a todas luces ilusorio proponer que todos ellos sean protegidos de la influencia humana. Esto lo reconoce la Convención sobre los Humedales (conocida generalmente como la Convención de Ramsar), un tratado intergubernamental relacionado con su conservación. En efecto, la adhesión a la Convención no supone un compromiso de "proteger" los humedales, sino de "uso racional" de los mismos. La Convención ha definido el uso racional de los humedales como "su uso sostenible para beneficio de la humanidad de manera compatible con el mantenimiento de las propiedades naturales del ecosistema".
De hecho, algunos humedales notables deben su existencia enteramente a la intervención del hombre y a sus actividades de "uso racional". Por ejemplo, el humedal del Balsar de Huanchaco en el Perú fue creado hace 1.500 años a raíz de las actividades de manejo/gestión tradicionales de la población indígena. Para cultivar el cañizo denominado totora, empleada para fabricar pequeñas embarcaciones pesqueras, la población cavó "pozas" o depresiones artificiales que se llenan de agua de manatial ligeramente salobre debido a la cercanía de la costa. Los beneficios para la población local saltan a la vista, pero hay otros beneficios de mayor envergadura, pues este humedal es un importante sitio de parada de aves migratorias o sea que desempeña una función en la conservación de la diversidad biológica y un papel económico como atracción turística. La supresión de la influencia humana acabaría destruyendo este humedal y se perdería la diversidad biológica que mantiene, como se perderían también las tradiciones culturales de la población local.
Cómo establecer un equilibrio entre la explotación de un sistema de humedales por el hombre y el mantenimiento de sus características ecológicas es un reto continuo. Una de las cuestiones clave que se están impulsando actualmente es la de reconocer que las comunidades locales estrechamente vinculadas a los humedales tienen una función que desempeñar como interesados, la que ha de ser aceptada por las autoridades nacionales y locales. Después de todo, nadie puede custodiar mejor nuestros humedales que aquellos que perderían sus medios de vida caso de que el humedal fuera destruido. Este enfoque se ha inscrito más firmemente en los programas de conservación desde la Cumbre para la Tierra celebrada en Rio de Janeiro en 1992.
"El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados" [Programa 21: Principio 10] El Programa 21 es el plan mundial de desarrollo sostenible acordado por los dirigentes de 179 países en la Cumbre para la Tierra, celebrada en Rio de Janeiro en 1992. |
Dos ejemplos tomados de lugares diametralmente opuestos de la Tierra ponen de relieve el carácter esencial de esto. Sendos conflictos entre administradores y poblaciones locales en Belice y la India acabaron resolviéndose por medio de procesos participativos en cuyo marco se reconoció que eran interesados clave y se les permitió jugar un papel importante en la administración de sus humedales. La Belize Audubon Society, una ONG que administra el Refugio de Vida Silvestre de Crooked Tree en ese país, y los habitantes de la aldea de Crooked Tree, situada en el centro mismo del refugio, chocaban continuamente. El refugio, situado a 32 millas al norte de la Ciudad de Belice, es un humedal compuesto de lagunas, zonas pantanosas y vías navegables con un interesante espectro de plantas y animales. La aldea de Crooked Tree se fundó como campamento de leñadores hacia 1750 y cuenta con 600 residentes permanentes de ascendencia criolla o afroamericana, cuyas actividades de subsistencia comprenden la agricultura, la caza, la pesca, la ganadería, la explotación forestal y la producción de carbón. Estas actividades fueron las que provocaron el conflicto con los administradores del refugio.
El Parque Nacional de Keoladeo, un pantano de agua dulce parcialmente artificial situado en la India, se acondicionó a finales de los años 1850 como reserva de caza de patos para el Maharajá de Bharatpur y más tarde adquirió renombre internacional a causa de la diversidad de sus aves acuáticas (350 especies de aves acuden a la zona, incluida la vistosa grulla siberiana). La zona está rodeada por nueve aldeas con una población total de 15.000 personas. Durante muchos años estas comunidades habían echado a pastar a sus búfalos en ellla y se habían aprovisionado allí de forraje para su ganado, así como de leña. Sin embargo, cuando fue declarada Parque Nacional en reconocimiento de su importancia como refugio de especies silvestres, intervinieron factores jurídicos que vedaron el acceso de la población al Parque. Esto provocó airados y violentos enfrentamientos entre los administradores designados por el gobierno y la población local, que se cobraron varias vidas. Algunos aldeanos fueron más lejos y soltaron animales viejos o enfermos en el refugio (estos animales no pastaban como los búfalos), lo que provocó problemas ecológicos graves. Otro efecto no menos negativo fue la cesación de la cría de búfalos, que alteró más aún la ecología del humedal y redujo su utilidad para la vida de las aves, pues al pastar los búfalos ponían coto al crecimiento del carrizo, lo que es esencial para el mantenimiento de las características ecológicas del humedal
Tanto en Crooked Tree como en Keoladeo se hallaron soluciones eficaces gracias a un procedimiento de administración participativo, uno de los instrumentos que se está empleando cada vez más en la conservación de humedales. Este procedimiento, en el que intervienen facilitadores/mediadores, asegura que se tengan en cuenta las necesidades de todos los interesados mediante un proceso de diálogo y solución de diferencias y que todos salgan favorecidos de algún modo; promueve el respeto mutuo entre los interesados, la toma de conciencia de las cuestiones de conservación que hay de por medio y determina la función de cada interesado en el mantenimiento de la integridad ecológica del ecosistema. Tanto en el Refugio de Crooked Tree como en el Parque Nacional de Keoladeo el resultado ha sido un entendimiento claro de todos los puntos de vista y un plan de gestión en el que participan todos los interesados.
A veces las comunidades locales pueden desempeñar la función directiva en la conservación, incluso con un mínimo de respaldo financiero. Ocho comunidades del curso inferior del Volta recibieron 40.000 francos suizos destinados a facilitarles la rehabilitación de sus manglares. La fuerte degradación de sus manglares durante 17 años a la que los propios habitantes contribuyeron- obliga a las mujeres de las comunidades a andar varios kilómetros cada día para aprovisionarse de agua para el hogar y leña. En colaboración con una ONG local encargada de coordinar las actividades, los aldeanos han tomado la iniciativa y suministrarán la fuerza de trabajo necesaria para acometer dicha tarea. Los 40.000 francos suizos aportados por el Fondo Ramsar de Pequeñas Subvenciones, una suma irrisoria en comparación con las asignadas a la conservación ambiental de gran envergadura, permitió comprar 20.000 plantones de mangle, 3.000 plantones de anacardo (cuyos frutos las comunidades destinarán a la venta), plantones de otros árboles a fin de poblar parcelas para la producción de leña, 32 herramientas para cavar y 120 pares de botas de caucho. Las comunidades tienen previsto restaurar los manglares para convertirlos en un humedal funcional y elaborar al mismo tiempo planes de gestión que les permitan llevar una vida sostenible.
Responsabilidades de los centros urbanos respecto de las cuestiones concernientes a los humedales
La práctica de concentrarse en las comunidades rurales que intervienen directamente en los humedales es una orientación importante de la conservación, pero ¿qué función desempeñan los habitantes de las ciudades? Para finales de siglo la mitad de la población mundial (unos 3 mil millones de personas) vivirá en ciudades. Estas personas ocupan tan sólo el 2 por ciento de la superficie de la Tierra, pero consumen el 75 por ciento de los recursos mundiales, y cabe preguntarse qué papel juegan en la conservación. Como se hallan tan lejos de los humedales, es fácil excluirlas enteramente de la problemática de la conservación o relegarlas al papel de turistas que visitan un humedal declarado reserva natural estimulando así la economía local, pero su función debería ser mucho mayor.
El Municipio danés de Albertslund ha demostrado cómo fomentar la participación local en la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible en un centro urbano de un país próspero y desarrollado. Albertslund se construyó en el decenio de 1960 como lugar de residencia alternativo a la densamente poblada ciudad de Copenhague, situada a 20 kilómetros, y cuenta actualmente con 30.000 habitantes. El cierre de sus acuíferos y la importación de agua de beber es un indicio de unos estilos de vida no sostenibles caracterizados por la contaminación industrial y la eliminación ineficaz de desechos. Si bien los habitantes tenían un nivel relativamente alto de conciencia de las cuestiones ambientales, pensaban también que si pagaban impuestos elevados incumbía a las autoridades cuidar el medio ambiente. Aplicando dos enfoques, uno de arriba abajo dirigido por las autoridades minucipales y otro de abajo arriba dirigido por un grupo de vecinos y organizaciones de base, la comunidad ha empezado a encarar el problem del consumo excesivo de recursos. Ambos grupos han fijado de consuno algunas metas anuales de reducción del consumo de agua, calefacción y electricidad por los habitantes, así como de adopción de las tecnologías más eficientes e introducción gradual de un nuevo sistema de clasificación, compostaje y reciclado de desechos. Aunque siempre será difícil evaluar los efectos directos en el medio ambiente de tales modificaciones de los patrones de consumo y eliminación de desechos, los nexos entre esto, una vida sostenible y unos ecosistemas más sanos no son díficiles de percibir. Existe una necesidad urgente de que más habitantes de centros urbanos asuman su responsabilidad y desempeñen el papel que les corresponde en el fomento de prácticas ecológicamente sostenibles en su propio entorno.
Si ahondamos un poco más, observaremos que los efectos de estas personas en el medio ambiente natural se proyectan mucho más allá del medio urbano. Para los habitantes de Ao Goong, en la isla de Phuket en el sur de Tailandia, la llegada de los viveros de camarones a su localidad ha dañado los cocoteros, contaminado los pozos de agua dulce y diezmado los camarones silvestres que eran su medio de subsistencia. El elevado consumo de recursos naturales como camarones y salmones- por los habitantes de las ciudades es precisamente lo que alienta esta clase de empresa comercial que impulsa un boyante comercio internacional de productos acuícolas. Si bien se puede argumentar que esto es bueno para la economía mundial, no cabe duda alguna de que sus efectos ambientales no son tan positivos y desde luego son raros los casos en que benefician a las comunidades rurales. La cría de camarones y salmones son quizá dos de los métodos de producción de alimentos más consumidores de recursos que se conocen. Como los habitantes de Ao Goong han podido comprobar, pueden degradar la ecología de los humedales de diversas maneras: su elevada producción de desechos contamina los ecosistemas acuáticos; la fuga de variedades adaptadas (en el caso del salmón) ha tenido efectos desfavorables en las poblaciones silvestres; la demanda de espacio para jaulas (en el caso de los camarones) ha sido una de las principales causas de la destrucción de manglares en el Asia tropical, América Latina y, cada vez más, también en África.
¿Qué pueden hacer los habitantes de las ciudades para paliar este problema? Anne Platt McGinn, investigadora y autora especializada en asuntos ambientales, piensa que el consumidor tienen un papel que jugar en la mitigación del uso indebido del medio ambiente y predice que "aumentarán las posibilidades de que los consumidors de pescado comprendan que la forma de criarlo es una cuestión ambiental y ética importante. La sensibilidad de los consumidores, más que la reglamentación oficial es lo que ha puesto en marcha movimientos tan decisivos como...el que ha generado la demanda de atún capturado sin riesgo para los delfines. Esta sensibilidad podría poner coto a los pingües beneficios que reportan actualmente las actividades no sostenibles de producción de camarones y salmones". A McGinn no le cabe duda alguna de que el consumidor informado está llamado a desempeñar una función en la reducción del uso indebido de los humedales.
Elevar la conciencia a todos los niveles
La conciencia pública de las cuestiones concernientes a los humedales es uno de los instrumentos clave de la conservación de los mismos y debe formar parte de cualquier intento encaminado a modificar las actitudes y los patrones de comportamiento. Las ONG ambientalistas reconocieron hace ya mucho tiempo que el público puede ser un aliado poderoso o un adversario temible- de los gobiernos y los políticos. Claude Martin, Director General del WWF International, refiriéndose a la necesidad de movilizar al público para que exija la adopción inmediata de medidas relacionadas con el estado del medio ambiente, ha dicho que "los políticos no mueven jamás un dedo a menos que se vean presionados por el público". Haciéndose eco de estas observaciones, Mário Soares, Presidente de la Comisión Mundial sobre los Océanos, declaró que "sólo se pueden introducir cambios importantes con ayuda de la opinión pública mundial y presionando a los gobiernos". Con todo, la movilización del público ha de ir precedida de la educación sensibilizadora y la concienciación del público respecto de los asuntos ambientales. Dado que el 28 por ciento de la población mundial tiene entre 10 y 24 años de edad (la proporción es aún mayor en el mundo en desarrollo), representa un grupo-objetivo gigantezco estas personas serán el grueso del público en el siglo XXI y algunas de ellas serán los nuevos encargados de la toma de decisiones en materia ambiental y de desarrollo. Esta concienciación se puede conseguir de diversas maneras.
En opinión de Rick Pedolsky, director de Water Planet, un programa multimedios interactivo dotado de los últimos adelantos tecnológicos (sitio en la Web: http://www.waterplanet.se), la disminución de los recursos de agua dulce tiene más de crisis humana que de crisis hídrica. En una entrevista reciente dijo que "todo, desde la población y el desarrollo hasta la contaminación y la distribución de alimentos, está relacionado con el agua y, a menudo, con su escasez. Nuestra meta es poner a punto distintos medios para difundir información sobre el agua y conseguir que sea tan amena como cualquier otra que se le ofrece al público. De momento estamos preparando sitios interactivos en la Web, un proyecto de película IMAX, un simulador con ayuda del cual el usuario podrá seguir las distintas etapas de los ciclos hidrológicos y centros de enseñanza informal que se instalarán en los museos, los acuarios y los zoos de todo el mundo". Según Pedolsky, sus actividades van dirigidas "a los verdaderos decisores: los jóvenes y sus familiares, que a diario deben tomar decisiones concretas y prácticas sobre qué comprar, qué consumir, cómo eliminar, cómo viajar, etc.". Al fin y al cabo, de ellos dependen las decisiones más importantes y trascendentes por lo que respecta un futuro sostenible.
Nicholas Sonntag, Director Ejecutivo del Stockholm Environment Institute, quien ha ido aún más lejos en este sentido, deplora lo que en su opinión es la incapacidad de los conservacionistas "para asociar de verdad a los medios informativos a [los esfuerzos en pro de un desarrollo sostenible]. . . . Siempre me ha preocupado y decepcionado nuestra incapacidad para aprovechar el poder de los medios informativos para hacer que el público en general tome consciencia de la necesidad de introducir cambios". De cara al futuro, añade: "Nada me gustaría más que los visionarios del espectáculo como Steven Spielberg empezaran a ayudar a transmitir estas cuestiones al público. . . . Si hay algo que todos comparten es el afán de que se les divierta. Si esto se pudiera lograr sin caer en la aridez, las cosas empezarían a cambiar rápidamente."
El futuro de los humedales depende pues de todos y no únicamente de quienes detentan el poder gubernamental. Todos deben asumir la responsabilidad por el estado del medio ambiente. El nexo entre los pueblos y los humedales es milenario y tan antiguo como la propia especie humana. Conforme se aproxima el siglo XXI, aún está por verse si los esfuerzos para incorporar al hombre de la calle a la corriente principal de la conservación de los humedales del mundo pueden desempeñar una función importante en la protección de los mismos contra los estragos causados por su mala administración.
En su 7a. reunión, que se celebrará en mayo de 1999, la Conferencia de las Partes Contratantes en la Convención sobre los Humedales desempeñará su función de poner de relieve la importancia de la gente en la problemática de la conservación y uso racional de los humedales. La Conferencia examinará muchos lineamientos nuevos conducentes al uso racional de los humedales que señalarán claramente la necesidad de incorporar a todos los sectores de la sociedad directa o indirectamente relacionados con los humedales a la corriente principal de su conservación. En ellos se preconizará decididamente el reconocimiento de la función que todos los interesados están llamados a desempeñar, así como su habilitación para realizar su potencial en este sentido.
Para más información, se ruega contactar: Oficina de
la Convención de Ramsar, Rue Mauverney 28, CH-1196 Gland, Suiza (Tel: +41 22 999
0170, Fax: +41 22 999 0169, E-mail ramsar@ramsar.org).
Traducido del inglés por Juan Carlos Valdovinos. Este texto se incluyó en el sitio Web
el 22 de enero de 1999. Dwight Peck, Ramsar.