Ramsar logoThe Ramsar Convention on Wetlands

Feature article: Social and cultural values -- Ecuador


[ED: This articles was written by Dr Ernesto Eduardo Briones from Fundación EcoCiencia in Ecuador, and sent to the Bureau as  a contribution to World Wetlands Day 2002. Dr Briones is one of the Ramsar CEPA NGO Focal Points for Ecuador.]

Valores sociales y culturales

para Dr Ernesto Eduardo Briones

Las poblaciones negras del manglar y de la línea costera de Esmeraldas, tienen una cultura determinada por la relación con sus recursos naturales, estableciéndose una dependencia directa de ellos. Con manifestaciones míticas y religiosas enraizadas en el mar y la tierra.

En la Reserva Manglares Cayapas Mataje, al norte de la provincia de Esmeraldas, existe un conocimiento y manejo tradicional de la naturaleza y el medio ambiente y las poblaciones tienen una economía eficiente [1], por el alto uso múltiple de los recursos. Diariamente se emplean entre 8 y 12 especies recolectadas del mar, el bosque y/o los ríos. La pesca y cacería son la base proteica de la alimentación de los pobladores, los cultivos de ciclo corto y permanente dan sustento a la alimentación diaria, la madera, plantas, fibras, bejucos y semillas sirven de materia prima para las viviendas, energía, medicinas y utencillos de uso cotidiano. Los pescadores artesanales son reconocidos por su conocimiento sobre el ambiente natural y por su destreza en las técnicas de pesca (Mera 1999), lo mismo que las mujeres que conchean, con conocimientos de los que depende el sustento diario de la mayoría de familias del manglar.

Existen también conocimientos sobre las cualidades de muchas de las plantas de la zona, curanderos y parteras las utilizan para sanar el mal de ojo, el espanto, el mal aire, para que las mujeres sean fecundadas o no.

Su cosmovisión interrelaciona lo natural y sobrenatural, que se materializa en las actitudes, representaciones, creencias y en la cotidianeidad. Su mundo espiritual, la forma de diagnostico y cura a las enfermedades y la concepción de la muerte son aspectos que describen la cultura negra desde su esencia (Escobar 1 990). Sin embargo la perdida del espacio de reproducción social, la intromisión de la cultura occidental y la migración de los jóvenes imposibilita la conservación y desarrollo de esta cultura.

Las ánimas, la tunda, el riviel y la sirena del mar son personajes mitológicos que habitan en la tierra o el agua y que ayudan, asustan o dañan. Generalmente, para librase o protegerse de ellas, recurren al insulto, a la astucia, o a la oración.

Las Ánimas son guardianas de los recursos naturales, pero son espíritus malosos que vuelven del infierno y rondan en los esteros, el mar o la tierra y se aparecen a los campesinos/ as, pescadores/ as y concheras, que asustados /as, regresan a la casa.

La Tunda también es un personaje que cuida del manglar, puede convertirse en hombre o mujer para acechar a niños o niñas púber que no obedecen a los padres, y las seduce con manjares del mar, llevándolos/ as al monte en donde los mantiene hechizados y sin poder regresar al hogar.

El Riviel es un personaje del agua, que recorre los estuarios, canales y el mar para conducir a los pescadores hacia remolino y corrientes para que se accidenten y ahoguen. Este ser mítico es una alma en pena que no logra encontrar el camino a la eternidad.

La Sirena del mar, personaje universal, es la que atrae a los marineros con su canto mientras se peina con un peine de oro, para llevarlos al fondo del mar.

Estos personajes han sobrevivido a nuevas creencias inculcadas por las religiones católica y evangélica, cuyos representantes son Santos y Santas Patronas, Virgenes y Jesucristo a los que se invocan y reconocen con la celebración de rituales y fiestas.

Muchas de las supersticiones que determinan acciones cotidianas, tienen que ver con el mar, como creer que una pareja de enamorados no debe meterse al mar por que este se pone celoso y los puede ahogar,; que las mujeres embarazadas que pasean por la playa embravecen al mar, lo mismo que cuando una persona se ahogan en sus aguas; que nadie debe bañarse en el mar o el río en viernes santo porque se convierten en pescados o que soñar que una persona se va en un barco es señal de que el soñado, se va ha morir (Mascheto 1995)

En la población negra las relaciones familiares giran en torno a la mujer y a su relación con los humedales de donde extrae la concha y el cangrejo azul para solventar la economía familiar. Se calcula que cada mujer tienen un promedio de 3 relaciones de pareja a lo largo de su vida reproductiva (entre 14 y 46 años), por lo que los códigos de valor occidental respecto a la responsabilidad paterna, no rigen sino mientras él, permanece en el hogar (Mera 1 999), de allí la importancia de los manglares para la reproducción cultural de los pueblos afroecuatorianos.

Estos manglares fueron cuna de culturas indígenas de las cuales quedan vestigios arqueológicos en cerámica, cobre, esmeraldas, oro, platino que reposan en museos nacionales e internacionales y en uno, ubicado en La Tolita al interior de la Reserva (Inefan-Gef 1998).

En la zona de central de la provincia de Esmeraldas, la tierra y el mar constituyen elementos que aseguran la supervivencia de las poblaciones locales, existiendo muchas familias que tienen actividades en los dos espacios. De manera permanente se pesca basándose en el calendario pesquero, pero en época de lluvia, parte de la familia se dedica a la finca, que se la maneja con combinación de cultivos entre permanentes y estacionales, y que ayudan a la economía de cada hogar. En costas pedregosas, como en Galera, Estero del Plátano y Quingue, las mujeres, los niños y niñas, pescan langosta y pulpo.

En todos estos humedales de playa existe un código ancestral, una solidaridad entre los pescadores, "nadie se muere de hambre", el que no tuvo suerte un día, obtiene el alimento al "fío", mañana devolverá con reciprocidad lo recibido.

Hacia la zona de Muisne, al sur de la provincia de Esmeraldas, las poblaciones de la parte alta del estuario existe una vinculación estrecha entre el mar y la tierra, muchos pescadores tienen tierras en la cordillera del Mayal, y agricultores tienen canoas o bongos con los cuales se autoabastecen de pescado, destinando los excedentes al mercado. Sin embargo la especialización de la producción avanza, y muchos ya son solo pescadores o agricultores, con productos destinados al mercado más que para el autoconsumo.

En la zona de Muisne, parte baja del estuario de manglar, hay una diferencia con el resto de la provincia y una complementariedad al mismo tiempo; por Mandatos Ancestrales entre mareños (generalmente negros y pescadores/ as extractores /as) y ribereños (generalmente agricultores, mestizos e indios) se mantiene una relación íntima y de respeto con el mar, la tierra y los recursos naturales, ellos consideran que si desaparece el manglar y el bosque, ellos desaparecen. Estos valores chocan con la lógica del mercado.

Actualmente "los usuarios ancestrales han constituido una organización con un sentido comunitario y de solidaridad, caracterizados por poseer un pensamiento mítico – simbólico relacionado con los recursos naturales del entorno al que pertenecen. Es un pueblo fundamentalmente de tradición oral, por expresar a través de los juegos y las fiestas la profunda cohesión social que tienen, por manifestar su pensamiento mítico simbólico a través de seres que son parte del humedal, por recolectar y distribuir equitativamente los recursos necesarios para la reproducción de la vida y manejar el sentido del tiempo en relación a la naturaleza y a sus ciclos" (Torres et al 1999).

Al momento el humedal y su área de influencia es el espacio que provee de recursos alimenticios, de tierra para cultivos, madera y mercancías para abastecer mercados internacionales, nacionales y locales. Además es lugar de habitación, reproducción económica y sociales de la población local. En la parte central y sur, la relación con los recursos naturales tiene tradición para el manejo y la distribución.

En la parte alta del estuario habita la comunidad Chachi. Cultivan, a orillas de ríos y esteros, huertos combinados con cacao, plátano, café, yuca y otras leguminosas para autoconsumo y el mercado, complementan su dieta con pesca y cacería. Elaboran canoas, herramientas y utensilios para el hogar (Medina 1992). Los Chachis cuentan con maestros bilingües (chapalachi y español) y el shaman (curandero) es un personaje importante de la comunidad que devuelve la salud física y espiritual de los enfermos (Medina 1992). En la década del 60 fue una familia ampliada la que llegó al lugar, proveniente de San Lorenzo, para 1992 existían 24 familias nucleares (Carrasco 1988) posesionarías de 9 892 has de tierra comunal.

Al norte de la provincia de Manabí se desarrollaron culturas indígenas que han dejado sus huellas en vestigios arqueológicos y en la forma en que hasta la actualidad se pesca y se manejan los recursos marino costeros. Las culturas Pedernales, Jama-Coaque, Bahía y Guangala, tuvieron un gran desarrollo textil, cerámico, alfarero y de navegación. Su comercio llegó hasta Chile y Méjico (El Diario 1 999).

Hacia el centro de la provincia la cultura Bahía (500 AC y 500 DC), con comunidades conformadas por pescadores, cazadores y recolectores de recursos silvestres. Existen vestigios de esta en museos de todo el país. En la actualidad, el humedal sigue siendo espacio de desarrollo cultural de las poblaciones costeras, sobre todo de los pescadores y agricultores de la línea de playa. Existe tradición en el manejo de los recursos, empleándose distintas artes para las diferentes pesquerías, conocimiento del calendario de pesca y el comportamiento del ambiente. Así el ciclo de mareas, de aguajes, de temporadas climáticas, son señales que se interpretan para realizar las actividades de pesca con eficacia.

Existen leyendas sobre sirenas que con su canto atraen a los pescadores para entregarles un peine con el cual se entretienen peinándolas, y cuando están encantados los arrastra hacia el fondo del mar.

Otra es la de creer que cuando se captura un caballito de mar y no se lo devuelve, se seca los bolsillos y llega la pobreza, razón por la cual, cuando son atrapados en las redes se los devuelve de inmediato al mar, tratando de no dañarlos.

Hacia el sur se desarrollaron las culturas Chorrera, Valdivia, Machalilla, Engoroy, Bahía, Guangal y Manteña. Los principales centros poblados eran el Tusco actual Puerto López, Salango, Agua Blanca, Sercapez actual Machalilla y Salaite. Con importante desarrollo urbano, agropecuaria, pesquero, naviero, comercial y cerámico. Su desarrollo comercial permitió que en el comercio se generalice el uso las conchas spóndylus y perla como moneda que representaba un equivalente general. Salango fue el centro de procesamiento de esta concha que era comercializada desde Esmeraldas hasta Tumbez en la costa y hacia el interior. En tierra Cañari y Cara, antiguas culturas andinas y en la Isla de La Plata, se han encontrado vestigios de spóndylus y en la última de cerámica y orfebrería cuzqueña.

Existe una alta concentración poblacional en esta zona, aglomerada en la línea costera. Estas dependen en gran medida del humedal por ser espacio de habitación y por la diversificación de actividades íntimamente ligadas a los recursos naturales. La pesca es la principal actividad económica, de la cual todos usufructúan directa e indirectamente, el turismo por la belleza y diversidad de paisajes y espacios, la selvicultura, agricultura y artesanía. El PNM, intenta recupera a plenitud, la memoria cultural que vincula a la población con la tierra, con la comprensión de la interdependencia entre la naturaleza y el hombre y la necesidad de conservarla para su manutención.

Adicionalmente, en esta zona se han encontrado muchos sitios de albarradas para el manejo del agua de escorrentía, especialmente en períodos de fenómeno del Niño, manejo de la tierra con sistema de terrazas, el empleo del petróleo para impermeabilizar embarcaciones y de intervenciones quirúrgicas, que dan cuenta de un gran adelanto tecnológico que requería de la especialización del trabajo, de un sistema educativo formal y de una organización político social sofisticada. Al momento existen más de 100 sitios arqueológicos inventariados, de los cuales solo una pequeña parte esta rehabilitada y que son objeto de visitas educativas y turísticas. Los pobladores de la zona y del norte de la provincia del Guayas se reclaman descendientes de estas culturas con derechos ancestrales sobre los recursos naturales (Macias et al 1 988, Diario 1 999, Lincango 1 997, Martínez 1 996).

En las primeras épocas de la colonia no se modificó la economía de las comunidades costeras, la tierra-litoral permaneció en manos de los indígenas. La economía de la zona mantuvo sus prácticas recolectoras y de cultivo en los valles, terrazas de faldas de colinas y áreas interiores de la cordillera costera. Lo que seguramente ayudo a conservar la organización comunal, que aún ahora mantiene vigencia siendo una forma de trabajo y de vida de estas poblaciones.

En la isla de la Plata, tanto el humedal como el área de influencia tienen una gran importancia para las poblaciones pesqueras de toda la franja costera, especialmente para Salango, Puerto López, Machalilla y Puerto Cayo y en menor grado para otras hacia el norte y el sur de Manabí. El producto de la pesca en estas zonas representa el sustento para cada pescador y su familia y por ende apoya a la dinámica de la economía local y nacional.

Históricamente la Isla de La Plata y la de Salango fueron consideradas lugares sagrados, territorio de resguardado y de manera especial, la de La Plata como lugar de intercambio regional.

La Isla constituyó un importante lugar de adoración de los pueblos indígenas precolombinos, encontrándose registros del período Formativo (4000 A.C. a 1000 A.C.) en que se desarrollaron las culturas Valdivia, Machalilla y Chorrera. Restos arqueológicos de concha Spondylus, churos, cerámicas relacionados con la fertilidad, la pesca, la agricultura y en general coherentes con el entorno natural, dan cuenta de una cosmovisión centrada en la naturaleza. Las estatuillas de la Venus de Valdivia y de otros de dioses antropomorfos con deformaciones y zoomorfos, dicen del mundo de los símbolos, los rituales y la experiencia religiosa que inducían su práctica. Pueblos sobre todo pescadores, también desarrollaron una insipiente agricultura itinerante y una pulida cerámica, cuyos vestigios actualmente se exhiben en museos locales y de todo el país. Con el dominio naviero que alcanzaron, la habilidad para extraer la concha sagrada spondylus y las herramientas desarrolladas, en embarcaciones veleras construidas en balsa, lograron establecer colonias y comercializar sus productos en toda la franja costera entre Manabí y El Oro (Cuello 1993). La spondylus se constituyo en un importante equivalente regional, que se registra, aún en comunidades andinas.

La cantidad de pueblos que llegaban demuestra que existió un desarrollo en la navegación bastante grande. Embarcaciones, destrezas y conocimiento sobre las señales que permiten conocer las rutas navieras, debían haber sido sistematizados y trasmitidos en cada uno de los pueblos costeros. La ubicación geográfica de la isla permitió que las comunidades costeras, bajo cuya jurisdicción estaba la isla, cuenten con esta ventaja comparativa respecto de los otros pueblos, por el control que tenían sobre la navegación regional.

Más tarde en el período de Integración (500 D.C. a 1500 D.C.) la cultura Manteña desarrolla nuevas artes de pesca como redes de enmalle para captura de peces pelágicos y tiburones, y anzuelos de concha nacarada para la pesca en bajos y rocas. Se cree que es este período se desarrollaron las canoas usadas hasta la actualidad (Cuello 1993), instrumento que facilito la navegación hasta la Isla

De la época colonial existen registros de la extracción de ostras perlíferas, hasta su agotamiento (Cuello 1993). Además fue refugio e piratas y bucaneros como Sir Francis Drake, que según crónicas arribaba a la isla como a un sitio de operaciones (comp.. per. C. Zambrano 2001). El nombre de bahía Drake, lugar de desembarque hasta la actualidad, se debe a este bucanero.

Actualmente se ha constituido en lugar de visita permanente de turistas e investigadores que llegan a admirar las aves marinas que la habitan. Piqueros enmascarados, patas azules y rojas, cormoranes, fragatas, aves tropicales y a las ballenas jorobadas que llegan entre junio y julio y permanecen en la zona hasta septiembre.

Tanto hacia el sur de Manabí como en la Península de Santa Elena fue lugar de asentamiento de varias culturas a través del tiempo, desde el período Precerámico, Formativo de Desarrollo Regional hasta el de Integración, con las culturas: "Las Vegas" el 7 000 AC, ubicada a ambas márgenes del río Las Vegas; Valdivia, correspondiente al Formativo Temprano y la Fase Chorrera, del Formativo Tardío. Más tarde en el período de Desarrollo regional, se desarrolló las Fases Guagala y Manteño (500AC-1500DC) todas con una dinámica actividad naviera y comercial, las rutas se extendían hasta el Perú, Colombia y Panamá. Las Fases de estos cuatro períodos, desarrollaron sucesivas culturas con sus características propias ocupando todo el entorno de la Península con mayor o menos intensidad, especialmente en los valles y las laderas. (EGESCO – VP 1 993).

Uno de los legados más importantes de la cultura Chorrera es la ingeniería desarrollada para la recarga de acuíferos subterráneos y el control y acumulación de agua dulce por efectos del fenómeno del Niño, a través de la construcción de albarradas. Al momento se han inventariado 264 albarradas en toda la Península de Santa Elena que hasta hace 50 años eran usadas y cuidadas por las comunas locales (Álvarez et al 2001)

El marco referencial de la estructuración agraria de la península de Santa Elena lo constituyen las comunas campesinas que se caracterizan por la tenencia comunal de la tierra. Esta figura es también una forma organizativa desde tiempos ancestrales y permite la posesión de estos territorios en manos de las familias que originalmente las poseían. El valor fundamental de ésta radica en las formas tradicionales de organización de los grupos étnicos y la identidad en los lazos familiares y de cohesión interna, aspectos que desarrolla una conciencia solidaria y colectiva que impulsa las acciones para la defensa de su vida y sus recursos, y que los hace capaces de generar procesos de autogestión. La comuna esta dirigida por el Cabildo constituido por representantes de la comunidad, generalmente elegidos en asamblea general, cada año.

Todas las poblaciones costeras son parte de la organización comunal, pero adicionalmente los pescadores se organiza en torno a cooperativas y asociaciones, para reivindican sus aspiraciones gremiales.

El todas las comunas, las tradiciones rituales están muy relacionadas con los recursos naturales y el ambiente. Así las fiestas patronales de cada población agrícola, están vinculadas a patronos católicos pero con relación a los solsticios y equinoccios, y las de los pescadores a San Pedro y San Pablo, las que se inician con una procesión nocturna de todas las embarcaciones en los humedales de cada caleta pesquera, la que presidida por imágenes de la Virgen o del Santo patrón de cada población.

En el Golfo de Guayaquil, habitaban los pueblos de la cultura Chorrera y Puna, fueron grandes navegantes y muy buenos comerciantes, establecieron intercambio de productos con los pueblos de las márgenes del río Daule y Babahoyo; ellos entregaban productos del mar por oro, plata y cobre. (Garcia 1993). Según el cronista de la colonia Cieza, para 1 581, la provincia de Guancavelicas, que abarca desde Chongón hasta la península de Santa Elena y toda la costa hasta Colonche, estaba habitada por estas culturas (Ibid p. 67).

Los Punáes, fue un pueblo seninómada, conocían la influencia lunar en las mareas y empleaban ese conocimiento para la pesca, siembras y cosechas. Sus rituales coincidían con los solsticios y equinoccios relacionados con la pesca y la agricultura. Hacían trueque con el pescado salado, practica que se mantuvo y dinamizo el comercio de la costa; pescaban y se movilizaban en balsas, técnica y destreza que fueron generalizadas por todas las tribus costeras. Este pueblo desarrollo una cultura rica en industria textil, metalúrgica, en orfebrería, agricultura, pesquería y navegación, con un intenso intercambio comercial de sal y pescado con pueblos costeros del continente. Se piensa que al momento de la llegada de los españoles, existían 8 casicasgos, forma de organización social en que se agrupaba la población, los mismos que mantenían superioridad respecto a los pobladores continentales, debido al gran avance de las fuerzas productivas alcanzadas y por la ubicación geográfica que les permitía el control de la navegación regional hacia y desde el golfo de Guayaquil y su estuario.

En 1952 fue descubierta por Pizarro y bautizada con el nombre de isla Santiago en honor al santo de ese día. Los indígenas la llamaban Zumuquella y Tenunxulla. Al parecer existía un gran desarrollo agrícola, artesanal y pesquero por el intenso intercambio de sal y pescado. Los textiles, la metalurgia, la madreperla y mullos caracterizaron al pueblo puna (Suárez 1997). El dios local era Tumbalá (Suárez 1931)

La historia contemporánea de la Isla Puná, cuenta con aproximadamente 300 años. Antecesores de algunos pobladores actuales vinieron del Perú y se radicaron en esta, cuentan leyendas de piratas que desembarcaban en Puná para descansar de sus faenas (Conv. Per. Cruz, Anastasio & Medina 1999). Todas estas historias configura a esta unidad con un gran bagaje histórico, de una trayectoria comercial y de navegación ancestral. A pesar de la cercanía al continente, las actuales poblaciones mantienen características de cultura isleña, con formas y mecanismos cerrados de relaciones y compadrazgo. La alta dependencia de los recursos naturales, las condiciones de bosque seco y la escasa agua dulce que tiene la isla, han propiciado el desarrollo de formas de producción que optimizan su el aprovechamiento. En la isla se conserva la tradición organizativa de la comuna, existiendo una que ha instalado camaroneras manejas con moderna tecnología pero en donde los beneficios se distribuye entre todos los socios.

El estuario de Jambelí forma parte de esta zona de antigua ocupación indígena, que data de 9 000 años AC. (período Palo Indio), posteriormente en el Período del Formativo Medio hasta el Período de Integración, los fragmentos cerámicos de la cultura Chorrera, Mocha (del norte del Perú) y Jambelí con evidencias de intercambio hasta la península de Santa Elena y hacia el norte del Perú, hablan de una historia de 3 000 años (Poma 1 999). Cuando la llegada de los españoles los Punáes controlaban la navegación hacia el sur del Pacífico y los territorios actuales de la provincia del Oro eran parte de estas tribus, mientras que en las tierras altas, eran los Paltas los que habitaban (PMRC 1 987).

Según una monografía sobre la provincia, cuentan que cuando las aguas del diluvio cubrieron toda la tierra, solo dos hermanos sobrevivieron gracias a una fuerza especial que les permitió alcanzar la cumbre del Nudo del Azuay, naciendo de esta unión el pueblo Cañari que se extendió hasta Saraguro por el sur y, desde las montañas de Gualaquiza hasta las playas de Naranjal y las costas del Canal de Jambelí hacia el oeste. Los pocos estudios que existen, cuentan que los Cañari dominaban este basto territorio hasta medianos del siglo XV y fueron una nación poderosa, dominante, rebelde y progresista que aún mantiene su cultura (Monografía de Machala, s/f)

Sin embargo en el período colonial, la Tenencia de Machala fue intensamente explotada, especialmente con la extracción de oro de las minas de Zaruma y de cacao y ganado en la zona costera, en donde se introdujeron nuevas especies agrícolas para la formación de huertos, que acabaron con la distribución indígena del este pueblo. En la actualidad se mantienen en las pequeñas propiedades, huertos con tradición de cultivos, como base de la alimentación y economía de sus propietarios.

La isla Santa Clara, tanto el humedal como el área de influencia tienen una gran importancia para la poblaciones pesqueras de toda la franja costera. Puerto Bolívar, Hualtaco, Costa Rica, Bella Vista, Los Ceibos, Puerto Bolívar, Posorja y Real Alto, entre otras poblaciones de Ecuador, así como de Zorritos, Las Cruces y Puerto Pizarro del norte del Perú. El producto de la pesca en estas zonas representa el sustento para cada pescador y su familia y por ende apoya a la dinámica de la economía local y nacional.

Históricamente los indios Puna la consideraban sagrada y a la vez territorio de resguardado. Se ha encontrado un adoratorio, un lugar de sacrificio y una guaca con estatuillas zoomorfas de oro, plata y ropas que dejaban los indios de La Puna como ofrendas a sus dioses, conjuntamente con sacrificio de aves y animales. Según González Suárez (1931) se presume que indios puneños, tumbecinos y huancavilcas eran lo visitantes que llegaban a la isla con fines ceremoniales (Suárez 1997).

En 1526 los españoles que la descubrieron la bautizaron con el nombre de Santa Clara, en honor a la santa de ese día (Suárez 1997)

La historia de la isla y su actual productividad como espacio de reproducción de aves y mamíferos marinos y de pesca artesanal, pueden significar un importante justificativo para su conservación.

Footnote:
1 Economía eficiente se entiende como el uso prudente de los recursos, la prevención del desperdicio y de la diversidad de recursos que utilizan. Lastimosamente no se contempla planificación debido a la falta de conocimientos, recursos financieros y de percepción de las poblaciones locales de las amenazas sobre su eco- cultura.

Bibliografía

Álvarez S, Calle J, Marcos J, Tobar O, Valverde F, Veintimilla C.  2001. Albarradas: un conocimiento ancestral y una solución práctica a los eventos del Niño. Publicado en ESPOL Propuesta. Año 4 – No.11 abril del 2001. Guayaquil. Ecuador.
Bechar G., Kaufman Y., Prion I., Khavous E. 1995. Plan de Desarrollo Regional. Península de Santa Elena. Centro de Estudios Reionales Urbano Rurales (CERUR).
Carrasco E. 1988. El pueblo Chachi, el jeengume avanza. Ed. Abya Yala. Quito.
Cuello Segundo. 1993. Diagnóstico de la actividad pesquera en la zona de influencia del Parque Nacional Machalilla. Estudios en Áreas Protegidas, Fundación Natura, Guayaquil.
Cooperación y Fomento del Turismo Nacional. Monografía Descriptiva del Cantón Machala, Quito-Ecuador. Publicaciones ecuatorianas.
Deler Jean Paul. 1987. Ecuador, del espacio al Estado Nacional. Banco Central del Ecuador. Centro de Investigación y Cultura.
El Diario, Manabí por cantones, "Jama: un rincón de Manabí, corazón del país". II Edición. Manta.
García Charles J. 1993. Reseña histórica, ecológica y cultural de Daule.
Mascheto Pedro. 1995, El diablo y el arco iris, Abya Ayala, Quito
Medina H. 1992. Los Chachis, supervivencia y Ley Tradicional, Colección Antropología Aplicada. Ed. Abya Yala. Quito.
Mera V. 1999. Género, manglar y subsistencia, Ed. Abya Yala, Quito.
Pmrc. Septiembre 1987, Ecuador Perfil de sus recursos costeros. Estudios realizados por la FPVM. Ministerio. Ministerio de Energía y Minas. Dirección General del Medio Ambiente, Universidad de Rhode Island URI. Centro de Recursos Costeros, Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos. FPVM. ESPOL.
Poma V. Octubre 1999. Historia de Huaquillas de centinela sin relevo a vanguardia de la paz la integración binacional. Colección Historiográfica Orense. Gonzalo Cárdenas Román, Ilustre Municipalidad de Huaquillas, Ecuador.
Suárez Marco. 1997, Antropología, Arqueología e Historia de la Isla Santa Clara, Golfo de Guayaquil, Ecuador, Proyecto de Gestión Ambiental del Golfo de Guayaquil
Torres M., & V. Yépez. 1999. Las comunidades de usuarios ancestrales del ecosistema de manglar y la industria camaronera. La comunicación y la educación como alternativa para el desarrollo local. Tesis de Maestría. PUCE. Quito, Ecuador.
Vicuña R, Ayón H, Bodero A, Coello S, Epler B, Fierro M, Vásconez J, Parra D, Villón J, Macias W. 1993, Plan de Manejo de la ZEM Playas, Posorja, Puerto El Morro, PMRC, Guayaquil.


Humedales lénticos

En el humedal La Tembladera en la provincia de El Oro, existe una leyenda acerca de una sirena que cantaba a las 12 de la noche y se encontraba cautiva de una enorme serpiente, pero que huyeron por el río Pitajaya, cuando se iniciaron los trabajo de infraestructura para riego y agua potable.

En la laguna de Jimbura en el cantón Amaluza de la provincia de Loja, los curanderos (shamanes) indígenas y sus pacientes, llegan cada verano a curarse en sus aguas, consideradas sagradas. Ellos traen ofrendas para la laguna: flores, monedas y otras que dejan en sus aguas. Enfermedades físicas y espirituales se curan con sus agua y con las plantas que rodean a la laguna: chuquiragua, ortiga, san juan del indio son usadas para este propósito.

Las lagunas de Fierro Hurco y de Chinchillo, así como el páramo son consideradas como entes por el Pueblo Saraguro de la provincia. Son muy respetados por creer que su ira puede hacerles daño.

A la laguna de Chinchillo, llegan shamanes para hacer sus curaciones, se considera que sus aguas son mágicas y curan de males del cuerpo y del alma. Los enfermos que llegan a pedir favores de la laguna, ofrecen perfumes, flores y monedas. Los Shamanes usan montes curativos, tabaco, trago y otros amuletos para curar a los pacientes.

Los indios Shuaras, pueblo de pie de monte y de montano bajo, consideran sagradas a las cascadas. En ellas habitaba el dios poderoso y para hablar con el y pedirle favores, se toma infusión de Ayahuasca (planta sagrada) y se bañan en sus aguas. Los Shuaras son el pueblo de las Cascadas Sagradas.


For further information about the Ramsar Convention on Wetlands, please contact the Ramsar Convention Bureau, Rue Mauverney 28, CH-1196 Gland, Switzerland (tel +41 22 19999 0170, fax +41 22 99 0169, e-mail ramsar@ramsar.org). Posted 15 February 2002, Sandra Hails, Ramsar.

home pagetop of page