Las personas constituyen el núcleo de la conservación de la naturaleza. Por esta razón, la Convención de Ramsar apoya a los gobiernos para que protejan los valores culturales de los humedales, los medios de vida que estos proporcionan y los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales a participar en su gestión.
Nuestros lagos, ríos, marismas, zonas costeras y otros humedales suelen estar asociados a prácticas culturales arraigadas que permiten a las sociedades humanas desarrollarse, adaptarse a los cambios ambientales y seguir utilizando la naturaleza de forma sostenible. De hecho, los humedales son esenciales para la vida y el sustento de más de mil millones de personas en todo el mundo, incluidos los pueblos indígenas.