- Para los Bayei, Tawan, Hmabulushu, Herero y Banoka, los cinco principales grupos
tribales que viven en el humedal, éste es la única fuente de agua dulce y medios de
subsistencia, así como la morada de sus antepasados. Estas poblaciones utilizan las
cañas y las hierbas del humedal para construir sus casas, las hojas de palmera para
fabricar cestas, los peces y las plantas para alimentarse y ciertas plantas como fuente de
medicamentos.
- Los aluviones estacionales fertilizan los suelos que los agricultores que viven en el
delta cultivan cuando las aguas se retiran al final de la estación húmeda.
- Para los numerosos turistas que visitan Okavango, los humedales representan la
oportunidad de observar a las 32 especies de grandes mamíferos que viven en este delta,
entre los que destacan los animales adaptados a este medio, como los antílopes sitatunga
y lechwe rojo y los hipopótamos, además de leones, leopardos y guepardos. La zona abunda
en diversidad biológica menos fácil de ver: 68 especies de peces, 650 de aves y 1.061 de
plantas.
- Para las autoridades de Botswana, la gestión del humedal es un reto y su objetivo es
establecer un equilibrio entre la demanda de recursos naturales de la zona de los usuarios
(la población local, los turistas, las comunidades de Botswana y los países limítrofes
-Namibia, Zambia y Angola- que se benefician de la extracción de agua de los dos ríos
principales que alimentan el humedal) y la necesidad de garantizar la 'salud' del humedal
para que pueda pervivir intacto.
- Para la Comisión Permanente de la Comisión de la Cuenca del Río Okavango (OKACOM),
integrada por los gobiernos de Botswana, Namibia y Angola, la gestión del delta del
Okavango supone un reto diferente. La Comisión debe establecer un equilibrio entre las
necesidades de los tres países que comparten el río para que su aprovechamiento no
afecte a la 'salud' de los humedales. Por ejemplo, Namibia, donde hay escasez de agua,
extrae grandes cantidades (aguas arriba del delta) para regadío y consumo doméstico. Si
Namibia extrajera demasiada agua, dañaría la ecología del delta (aguas abajo). He aquí
el reto a que debe hacer frente la OKACOM: equilibrar estas necesidades potencialmente
conflictivas.
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