La
Convención sobre los Humedales
10ª Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes en la Convención sobre los Humedales
| "Humedales
Sanos, Gente Sana" 10ª Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes en la Convención sobre los Humedales (Ramsar, Irán, 1971) República de Corea, 28 de octubre a 4 de noviembre de 2008 |
| Punto XV del orden del día | Ramsar
COP10 DR 19 |
Proyecto de resolución X.19
Humedales y manejo de las cuencas hidrográficas: orientaciones científicas y técnicas consolidadas
1. TENIENDO PRESENTE el conjunto de lineamientos científicos y técnicos y otros documentos preparados por el Grupo de Examen Científico y Técnico (GECT) para ayudar a las Partes Contratantes a llevar a la práctica la conservación y el uso racional de los humedales;
2. TOMANDO NOTA de que la 9ª Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes (COP9) encargó al GECT que preparara asesoramiento y orientaciones adicionales, a fin de que las Partes Contratantes pudieran examinarlos en la 10ª Reunión de la Conferencia de las Partes, prestando atención especial a las tareas de prioridad inmediata y de alta prioridad establecidas en el Anexo 1 de la Resolución IX.2;
3. AGRADECIENDO al GECT por el trabajo realizado en la preparación del asesoramiento y las orientaciones que se adjuntan a la presente Resolución, así como por haber puesto a disposición de las Partes Contratantes y otras entidades los exámenes e informes técnicos de apoyo en forma de documentos de información de la Conferencia de las Partes e Informes Técnicos de Ramsar; y
4. AGRADECIENDO ASIMISMO al Gobierno de Suecia el apoyo financiero que ha proporcionado al GECT y a sus grupos de trabajo para la preparación del asesoramiento, las orientaciones y los informes técnicos, y EXPRESANDO SU PROFUNDO AGRADECIMIENTO a las numerosas organizaciones y particulares que han proporcionado un importante apoyo en especie a la labor del Grupo, en particular por conducto del tiempo y la labor de sus miembros y observadores y del suministro al Grupo de información y estudios monográficos relacionados con el manejo de las cuencas hidrográficas;
LA CONFERENCIA DE LAS PARTES CONTRATANTES
5. ACOGE CON AGRADO las “Orientaciones consolidadas para integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas” que figuran en el anexo de la presente Resolución y PIDE a las Partes Contratantes que hagan un buen uso de las mismas cuando proceda, adaptándolas según sea necesario en respuesta a las condiciones y circunstancias nacionales, y en el marco de las iniciativas y compromisos regionales existentes y en el contexto del desarrollo sostenible;
6. CONFIRMA que las “Orientaciones consolidadas para integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas” que figuran en el anexo de la presente Resolución actualiza y reemplazan por completo a las orientaciones anteriores sobre esa cuestión aprobadas en forma de anexo de la Resolución VII.18 y Anexo Ci de la Resolución IX.1;
7. EXHORTA a las Partes Contratantes a que señalen esas “Orientaciones consolidadas para integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas” a la atención de todas las partes interesadas pertinentes, incluidos, entre otros, ministerios, departamentos e instituciones de la administración pública, autoridades responsables del manejo de los recursos hídricos y de las cuencas hidrográficas, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil, y ADEMÁS INSTA a las Partes Contratantes a alentar a dichos interesados directos a que tengan en cuenta esos lineamientos, junto con los del “Juego de Herramientas de Ramsar” (Manuales Ramsar para el uso racional de los humedales), en la adopción de decisiones y en las actividades relacionadas con el logro del uso racional de los humedales por conducto del mantenimiento de sus características ecológicas;
8. ENCARGA al Grupo de Examen Científico y Técnico que incluya entre sus tareas prioritarias para el trienio 2009-2011 un examen de los párrafos de las partes dispositivas de todas las Resoluciones aprobadas que se refieran a las interacciones entre los recursos hídricos y los humedales; que formule recomendaciones sobre la refundición, actualización y supresión de aspectos de esas Resoluciones en relación con los avances más recientes; y que prepare un nuevo proyecto de Resolución sobre cuestiones relacionadas con los recursos hídricos y los humedales para su examen por la 11ª Conferencia de las Partes; y
9. ENCARGA a la Secretaría de Ramsar que difunda ampliamente las “Orientaciones consolidadas para integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas” anexa a la presente Resolución, incluso por medio de la modificación y actualización de los Manuales Ramsar para el uso racional de los humedales.
Anexo
Orientaciones consolidadas para integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas
[Notas editoriales de la Secretaría: Las referencias a los Informes Técnicos de Ramsar en proceso de preparación se actualizarán cuando se les haya asignado un número de informe y la fecha de publicación. Actualmente, las referencias a los Manuales Ramsar para el Uso Racional se remiten a la 3ª edición publicada (2007), pero se actualizarán y se reemplazarán en la versión final de estas orientaciones y se publicarán tras la reunión de la COP10 con los números de los Manuales correspondientes a la 4ª edición.]
Índice
Lista de los recuadros de orientaciones
1. Orientaciones proporcionadas por el texto de la Convención y las decisiones anteriores de la Conferencia de las Partes Contratantes
2. Introducción
2.1 La importancia de los humedales para los recursos hídricos y los servicios de ecosistema relacionados con los recursos hídricos
2.2 Desarrollo de las orientaciones de la Convención relacionadas con el manejo de las cuencas hidrográficas
2.3 Interpretación de la integración en el contexto de Ramsar, los humedales y el manejo de las cuencas hidrográficas
2.4 Principios rectores para integrar los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas
2.5 Mejora de la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas
3. Integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas: panorama general de las orientaciones científicas y técnicas
3.1 El enfoque del “camino crítico”
3.2 Sincronización con el sector del agua y otros sectores
4. Integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas: los primeros pasos
5. Integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas: orientaciones científicas y técnicas en el plano nacional
5.1 Fase preparatoria en el plano nacional
5.2 Políticas y legislación en el plano nacional
5.3 Desarrollo institucional
5.4 Comunicación, educación, concienciación y participación (CECoP)
5.5 Capacidad para aplicar el manejo integrado de las cuencas hidrográficas
6. Integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas: orientaciones científicas y técnicas en el plano de la cuenca hidrográfica
6.1. Secuenciación general de las fases preparatoria y de planificación
6.2 Fase preparatoria en el plano de la cuenca hidrográfica
6.3 Fase de planificación en el plano de la cuenca hidrográfica
6.4 Fase de aplicación en el plano de la cuenca hidrográfica
6.5 Fase de examen en el plano de la cuenca hidrográfica
7. Integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas; cooperación y asociaciones internacionales
7.1 Cuestiones especiales relacionadas con las cuencas hidrográficas y los sistemas de humedales compartidos
7.2 Asociaciones con convenciones, organizaciones e iniciativas pertinentes
8. Notas
Lista de los recuadros de orientaciones
Recuadro A de lineamientos: Principios para la integración de la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas
Recuadro B de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes en relación con la política y la legislación nacionales para el manejo integrado de las cuencas hidrográficas
Recuadro C de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes para el establecimiento de instituciones de manejo de las cuencas hidrográficas y el fortalecimiento de la capacidad institucional para el manejo integrado de las cuencas hidrográficas
Recuadro D de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes sobre políticas y programas nacionales destinados a las actividades de Comunicación, Educación, Concienciación y Participación (CECoP) en relación con el manejo integrado de las cuencas hidrográficas
Recuadro E de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes sobre políticas nacionales relacionadas con la participación de los interesados directos en el manejo integrado de las cuencas hidrográficas
Recuadro F de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes para el establecimiento de una capacidad de ejecución adecuada para la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas
Recuadro G de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes en relación con el establecimiento de políticas, leyes y reglamentaciones de apoyo en el plano de la cuenca hidrográfica
Recuadro H de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes en relación con el establecimiento de acuerdos institucionales apropiados en el plano de la cuenca hidrográfica
Recuadro I de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes en relación con los programas de CECoP y los procesos de participación de los interesados directos en el plano de la cuenca hidrográfica
Recuadro J de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes en relación con el inventario, evaluación y fortalecimiento de la función de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas
Recuadro K de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes en relación con la determinación de la oferta y la demanda de agua en la actualidad y en el futuro
Recuadro L de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes para el establecimiento del orden de prioridades en la protección y restauración de los humedales y de su biodiversidad
Recuadro M de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes en relación con el mantenimiento de los regímenes hidrológicos naturales para conservar los humedales
Recuadro N de lineamientos: Lineamientos para evaluar y minimizar los impactos de los proyectos de utilización de la tierra y desarrollo de los recursos hídricos en los humedales y su biodiversidad
Recuadro O de lineamientos: Lineamientos dirigidos a las Partes Contratantes en relación con el manejo de las cuencas hidrográficas y los sistemas de humedales compartidos, y en relación con la asociación con convenciones, organizaciones e iniciativas pertinentes
1. Orientaciones proporcionadas por el texto de la Convención y las decisiones anteriores de la Conferencia de las Partes Contratantes
1. El nexo crítico entre el manejo de los humedales, el agua y las cuencas hidrográficas se destaca en el texto de la Convención sobre los Humedales y en las decisiones adoptadas por las Partes Contratantes en sus conferencias trienales. En particular, el segundo párrafo del Preámbulo de la Convención dice lo siguiente: “Considerando las funciones ecológicas fundamentales de los humedales como reguladores de los regímenes hidrológicos”; a su vez, en la 6ª Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes (COP6, 1996) se confirmó, mediante la Resolución VI.23, titulada Ramsar y el Agua, que las Partes Contratantes “RECONOC[EN] las importantes funciones hidrológicas de los humedales, incluyendo la recarga de acuíferos, la mejora de la calidad del agua y la amortiguación de las inundaciones, así como el inextricable vínculo que existe entre los recursos hídricos y los humedales, y RECONOC[EN] la necesidad de planificar a nivel de las cuencas de captación o cuencas hídricas, lo que implica integrar la gestión de los recursos hídricos y la conservación de los humedales”.
2. Además, en la Resolución VI.23, se instó a las Partes Contratantes a que, para promover la integración del manejo de los recursos hídricos y la conservación de los humedales, adoptasen una serie de medidas (por ejemplo, crear redes de monitoreo hidrológico sobre los humedales y preparar estudios sobre sistemas tradicionales de manejo del agua y métodos de valoración económica), involucrasen a los Comités Nacionales Ramsar y a los interesados directos locales en el manejo de las cuencas hidrográficas, apoyasen la capacitación multidisciplinaria y trabajasen en asociación con las organizaciones especializadas en la cuestión del agua.
3. En la Resolución VII.18 (1999) sobre Lineamientos para integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas se hizo notar el aumento de la demanda de recursos de agua dulce en muchas partes del mundo, se recalcó la importancia asignada a los recursos de agua dulce por la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, de las Naciones Unidas, y se reconoció que “los humedales, debido a las funciones ecológicas e hidrológicas que desempeñan, constituyen una parte intrínseca del sistema global de recursos hídricos y deben gestionarse como un componente de éste”. Se instó a las Partes a aplicar, dentro de las cuencas hidrográficas de sus propios territorios y en las cuencas compartidas con países vecinos, y por conducto de enfoques integrados, las orientaciones que figuraban como anexo de la propia Resolución VII.18.
4. En el Anexo C (i) de la Resolución IX.1 (2005), titulada Orientaciones adicionales y marco general para el análisis de estudios monográficos se ofrecieron orientaciones adicionales sobre la secuencia de algunas de las actividades expuestas en la Resolución VII.18 y relacionadas con la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas. Durante el trienio 2006-2008, el Grupo de Examen Científico y Técnico (GECT) prosiguió las labores de recopilación y análisis de estudios monográficos de integración de humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas dentro del marco analítico presentado en el Anexo C (i) de la Resolución IX.1. Las enseñanzas extraídas del análisis de los estudios monográficos se han aprovechado en las Orientaciones Consolidadas (el presente documento) con objeto de proporcionar información adicional y perfeccionar algunos aspectos de las orientaciones ya existentes.
5. El Marco integrado para los lineamientos de la Convención de Ramsar en relación con el agua [note 1] fue aprobado en 2005 como Anexo C de la Resolución IX.1. Además de ofrecer un panorama general del conjunto completo de las orientaciones de Ramsar relacionadas con el agua, en el Marco figura un examen detallado de la función que desempeñan los ecosistemas de humedales y el manejo de los humedales en el Manejo integrado de Recursos Hídricos (MIRH). En el Marco también figura un conjunto de principios para elaborar y aplicar las orientaciones de Ramsar relacionadas con el agua que se aplican, entre otras cosas, a las orientaciones relacionadas con el manejo de las cuencas hidrográficas.
6. En el Objetivo Operativo 2.2 del Plan Estratégico 1997-2002, aprobado en la COP6, se instó a las Partes a “integrar la conservación y el uso racional de los humedales... dentro de la planificación y la adopción de decisiones, a escala nacional, provincial y local, sobre el uso del suelo, la gestión de las aguas subterráneas, la planificación de cuencas y zonas costeras, y todas las demás medidas de planificación del medio ambiente y gestión del mismo”. Lo mismo se reiteró en el Objetivo Operativo 3.4 del Plan Estratégico 2003-2008. En el Objetivo Operativo 12.1 del Plan Estratégico 2003-2008 también se instó a las Partes a aplicar los lineamientos de la Resolución VII.18 en la cooperación internacional relacionada con el manejo de los humedales compartidos.
7. Siguiendo las conclusiones de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (2005) [note 2], en el Proyecto de Plan Estratégico para 2009-2014 se reconoce que las demandas cada vez mayores de extracción de agua y una falta de apreciación de la función y el valor de los humedales en el ciclo hidrológico mundial son los factores principales que contribuyen a que continúen las modificaciones, el deterioro y la pérdida de los humedales. La importancia de los humedales como fuentes de agua dulce se pone de manifiesto en el informe de síntesis sobre los humedales de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (2005) y en la introducción del [Proyecto de] Plan Estratégico 2009-2014, y se recalca la necesidad de que en la adopción de políticas y de decisiones se adopten enfoques por ecosistemas.
8. [La Estrategia 1.5 del Proyecto de Plan Estratégico 2009-2014 se ocupa de la necesidad de asegurar que las políticas y la ejecución del Manejo integrado de Recursos Hídricos, aplicando un enfoque por ecosistemas, queden incluidas en las actividades de planificación de todas las Partes Contratantes y en sus procesos de adopción de decisiones, en particular por lo que se refiere al manejo de las aguas subterráneas, el manejo de las cuencas de captación o hidrográficas, la planificación de las zonas costeras y marinas y las respuestas de mitigación del cambio climático o adaptación a él.] [Nota editorial: el presente párrafo será actualizado según corresponda una vez que la Conferencia de las Partes haya aprobado y adoptado la versión definitiva del Plan Estratégico 2009-2014].
9. Las presentes Orientaciones Consolidadas sustituyen y reemplazan por completo a las orientaciones que figuraban en el Anexo de la Resolución VII.18 y en el Anexo C (i) de la Resolución IX.1.
2. Introducción
2.1 La importancia de los humedales para los recursos hídricos y los servicios de ecosistema relacionados con los recursos hídricos
10. Los humedales proporcionan un amplio espectro de servicios de ecosistema que contribuyen al bienestar humano, como pescado y fibras, abastecimiento de agua, mantenimiento de la calidad del agua, regulación del clima, regulación de las inundaciones, protección costera y oportunidades recreativas y de turismo (Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (2005)). También son decisivos para la conservación de la diversidad biológica. Cada vez se reconoce más el valor de esas funciones y otros servicios de ecosistema que proporcionan. En particular, los humedales son de una importancia decisiva para suministrar los servicios de ecosistema reguladores y de apoyo en los que se basa el manejo de los recursos hídricos y pueden por ello ser considerados como componentes esenciales de la infraestructura general de esos recursos (Emerton y Bos, 2004 [note 3]). Sin embargo, en el pasado esa importancia no siempre quedaba adecuadamente reflejada en la planificación y el manejo de los recursos hídricos.
11. La degradación y la pérdida de humedales es más rápida que la de otros ecosistemas. Entre los generadores directos principales de la degradación y pérdida de humedales se pueden citar “el desarrollo de infraestructuras, la conversión de tierras, la retirada de aguas, la eutrofización y la contaminación, la sobreexplotación, y la introducción de especies exóticas invasoras” (Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (2005)). La degradación y pérdida de humedales, y las rápidas modificaciones de las cuencas hidrográficas de las que esos humedales son un elemento integrante, han provocado la interrupción de ciclos hidrológicos naturales. En muchos casos, ello ha aumentado la frecuencia y gravedad de las inundaciones, la sequía y la contaminación. La degradación y pérdida de humedales y de su diversidad biológica impone importantes pérdidas económicas y sociales y costos a las poblaciones humanas de esas cuencas hidrográficas por la pérdida de servicios de ecosistema de humedales a los que antes tenían acceso.
12. La demanda de recursos hídricos sigue aumentando, al igual que los niveles de contaminantes. La escasez de agua y el acceso limitado o reducido a ella para usos domésticos, agrícolas e industriales son factores decisivos que limitan el desarrollo en muchos países (Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (2005); CA, 2007 [note 4]). El cambio climático mundial probablemente exacerbará esos problemas. Los cambios introducidos en relación con los recursos hídricos que tienen por objeto tratar de resolver esos problemas pueden tener repercusiones negativas sobre otros servicios proporcionados por los humedales. Una consideración adecuada de la función y la importancia de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas puede ayudar en gran medida a lograr unas fuentes de recursos hídricos seguras y a alcanzar objetivos de desarrollo sostenible como los objetivos de desarrollo del Milenio. De ahí que integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas, como se promueve en la Convención de Ramsar, sea fundamental para mantener los importantes servicios de ecosistema asociados a los humedales y a las cuencas hidrográficas y los beneficios que proporcionan a las poblaciones humanas.
13. Las cuencas hidrográficas o de captación (las tierras situadas entre el nacimiento y la desembocadura de un río, incluidas todas las tierras drenadas por él) y los sistemas costeros y marinos afectados por las descargas de las cuencas son unidades geográficas importantes en el manejo de los humedales y los recursos hídricos. Los humedales desempeñan funciones decisivas en el manejo de las cuencas hidrográficas y, a la inversa, las actividades humanas relacionadas con las tierras y con el agua efectuadas dentro de las cuencas hidrográficas pueden influir notablemente en las características ecológicas de los humedales de esas cuencas.
2.2 Desarrollo de las orientaciones de la Convención relacionadas con el manejo de las cuencas hidrográficas
14. Las orientaciones de la Convención destinadas a integrar los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas tienen por objetivo ayudar a los responsables del manejo de humedales a participar en la planificación y manejo de las cuencas hidrográficas e influir en ellos, con objeto de lograr que los valores y necesidades de los ecosistemas de humedales se integren adecuadamente en los procesos de las cuencas hidrográficas. Si bien esas orientaciones van destinadas principalmente a las Partes Contratantes en la Convención de Ramsar, serán útiles para cualquiera que tenga interés en un enfoque “holístico” del manejo de los humedales. Ese enfoque, que reconoce que los humedales son partes integrantes de los ecosistemas, exige que los responsables del manejo y la planificación se centren en el plano de la cuenca hidrográfica cuando elaboren estrategias efectivas de manejo.
15. Las iniciativas para integrar los humedales y sus necesidades hídricas en la planificación y las actividades del sector de los recursos hídricos no empezaron a adoptarse oficialmente en la mayoría de los países hasta mediados del decenio de 1990, a la vez que se generalizaban más la adopción y aplicación de enfoques de MIRH, como se promueve, por ejemplo, en el Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo de 2002 [note 5].
16. Sin embargo, entre las comunidades que se ocupan de los recursos hídricos, el medio ambiente y los humedales hace tiempo que viene aumentando la percepción de que es necesaria esa integración (véanse, por ejemplo, los Principios de Dublín [note 6] y el Programa 21 [note 7]). Esa percepción se reflejó en la Resolución VI.23 (Ramsar y el agua) y se retomó en varios Objetivos Operativos del Plan Estratégico 1997-2002 de la Convención. Con objeto de respaldar la aplicación de la Resolución VI.23 y el Plan Estratégico 1997-2002, las Partes Contratantes pidieron después que se preparasen orientaciones científicas y técnicas para integrar los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas, lo que tuvo por consecuencia la aprobación de la Resolución VII.18 (Lineamientos para integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de cuencas hidrográficas).
17. En el Marco integrado para los lineamientos de la Convención de Ramsar en relación con el agua (Resolución IX.1, Anexo C, Vol. 6 de la 3ª edición de los manuales) se ofrecía un panorama general de las relaciones entre los humedales y el manejo de los recursos hídricos y de las cuencas hidrográficas. En el Marco se describían con bastante detalle:
18. En las orientaciones de la Resolución VII.18 se describían con bastante detalle las diversas actividades en materia de políticas, planificación y manejo que son necesarias a escala nacional y de la cuenca hidrográfica con objeto de contribuir a una integración más efectiva de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas.
19. El examen posterior de las experiencias recientes de manejo y protección de los humedales en el contexto del manejo de las cuencas hidrográficas ha hecho que cada vez se reconozca más que es necesario un cierto grado de secuenciación entre las actividades de planificación y manejo a escala de la cuenca hidrográfica y a escala de cada humedal o sitio. En las orientaciones adicionales sobre la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas, que se adoptaron como Anexo C (i) de la Resolución IX.1 en 2005, se describía una secuencia genérica basada en un enfoque denominado el “camino crítico” (Dickens y otros, 2004 [note 8]).
20. Después de la COP9 de 2005, el GECT puso en marcha un proyecto para cotejar y analizar diversos estudios monográficos relacionados con la integración de los humedales en la planificación y el manejo de las cuencas hidrográficas. Los resultados de ese proyecto se describen en el Informe Técnico de Ramsar Nº [X]. No en todos los estudios monográficos incluidos en ese Informe se describen explícitamente ejemplos de aplicación de las orientaciones sobre el manejo de las cuencas hidrográficas en el marco de la Convención, puesto que esas orientaciones eran todavía relativamente recientes. Sin embargo, en los estudios monográficos sí que se ofrecían enseñanzas y ejemplos provechosos en relación con lo siguiente:
21. Los elementos ya existentes de las orientaciones relacionadas con el manejo de las cuencas hidrográficas en el marco de la Convención (la Resolución VII.18 y el Anexo C (i) de la Resolución IX.1) se incluyeron juntos en el volumen 7 de los Manuales para el uso racional (3ª edición). Esos dos anteriores conjuntos de orientaciones se han integrado ahora plenamente y se han complementado con información y orientaciones adicionales derivadas de los estudios monográficos con objeto de conformar las presentes Orientaciones Consolidadas.
22. Es importante señalar que en las presentes Orientaciones Consolidadas, la expresión “manejo de las cuencas hidrográficas” engloba tanto las actividades de planificación como las de aplicación. Los dos tipos de actividades son decisivos para un manejo satisfactorio de las cuencas hidrográficas y ambos se efectúan habitualmente en planos diversos, como el plano nacional (y el plano internacional, en las cuencas hidrográficas transfronterizas), el plano de la cuenca hidrográfica, y el plano local o de la comunidad. Entre las actividades de planificación se pueden incluir la evaluación, la elaboración de modelos y de situaciones posibles, la negociación, la adopción de decisiones, la programación, la elaboración de presupuestos y el diseño de programas. Entre las actividades de aplicación se pueden incluir medidas de manejo como la modificación de prácticas agrícolas, las restauración de ecosistemas, la limpieza y rehabilitación de sitios contaminados, el manejo de represas e instalaciones de almacenamiento de agua, la reglamentación y la exigencia del cumplimiento de la legislación, el monitoreo y la presentación de información.
2.3 Interpretación de la integración en el contexto de Ramsar, los humedales y el manejo de las cuencas hidrográficas
Los humedales y el manejo integrado de las cuencas hidrográficas
23. Los humedales son los recursos principales de los que se derivan el agua y todos sus beneficios para los seres humanos y constituyen un componente decisivo y fundamental del ciclo hidrológico que mantiene nuestro suministro de agua. La protección y el uso racional de los humedales, y el reconocimiento de su función y su valor, son aspectos decisivos de la planificación y el manejo de los recursos hídricos.
24. Si bien la elaboración y aplicación recientes de enfoques de MIRH y MICH inicialmente han sido encabezadas por las políticas del sector de los recursos hídricos con objeto de asegurar la protección y el desarrollo sostenible de esos recursos, han ofrecido también una oportunidad notable para que el sector de los humedales colabore con el de los recursos hídricos y los sectores de los usos de la tierra a escala de las cuencas hidrográficas.
25. Las definiciones del MIRH y el MICH son muchas y variadas, pero la mayoría de ellas reflejan la filosofía principal de que la adopción de decisiones se base en la coordinación y la colaboración entre múltiples sectores encargados de los usos de la tierra y el agua a escalas múltiples y conexas, con objeto de asegurar que los beneficios sociales y económicos de la tierra y los recursos hídricos puedan mantenerse y compartirse de modo equitativo, al tiempo que se protegen los ecosistemas decisivos y sus servicios.
26. En algunas definiciones del MIRH se refleja una perspectiva más estrecha, es decir, centrada principalmente en el manejo del componente efectivo de agua de los recursos hídricos dentro de una cuenca hidrográfica o de captación, aunque se sigue reconociendo la necesidad de examinar las influencias del uso de la tierra sobre la cantidad, la calidad y la seguridad de los suministros de agua. La noción de manejo integrado de las cuencas hidrográficas, en cambio, ofrece una perspectiva hasta cierto punto más amplia, puesto que en ella se plantea la necesidad de proteger y manejar los servicios de ecosistema proporcionados tanto por la tierra como por los recursos hídricos dentro de una cuenca hidrográfica, y también se reconoce la interdependencia entre esos servicios de ecosistema basados en la tierra y relacionados con el agua por estar vinculados mediante el ciclo hidrológico.
27. A los efectos de la Convención de Ramsar, es más apropiada la perspectiva más amplia que ofrece utilizar la expresión MICH, puesto que incluye claramente los aspectos relacionados tanto con la tierra como con el agua y permite a los responsables del manejo ocuparse de la función que desempeñan los ecosistemas de humedales como vínculos que conectan la tierra y los sistemas hídricos en una cuenca hidrográfica.
28. Es importante hacer notar aquí que la expresión “cuenca hidrográfica” engloba los recursos hídricos superficiales y subsuperficiales, los recursos del suelo y la tierra, los ecosistemas de humedales y los ecosistemas asociados, incluidos los sistemas costeros y cercanos a las costas que están vinculados hidrológica o ecológicamente con la cuenca hidrográfica. Las zonas de captación de los recursos hídricos subterráneos de la cuenca hidrográfica pueden no siempre coincidir con los límites de las zonas de captación de los recursos hídricos superficiales, y ello se ha de tener en cuenta al definir la extensión de una cuenca hidrográfica a efectos de manejo y administración.
29. En las presentes orientaciones, las referencias al “sector del agua” o el “sector de los recursos hídricos” incluyen las instituciones, grupos, organismos y organizaciones, públicos o privados, que se encargan de los aspectos reglamentarios, operativos e institucionales de las políticas, la planificación y la reglamentación del agua; el desarrollo, el funcionamiento y el mantenimiento de infraestructuras relacionadas con el agua; la asignación de los recursos hídricos y la concesión de autorizaciones al respecto; el tratamiento y suministro de aguas; el manejo, tratamiento y descarga de aguas residuales; el manejo de la calidad del agua; y los servicios de CECoP y de divulgación.
30. Las referencias al “sector de los humedales” incluyen las instituciones, grupos, organismos y organizaciones, públicos o privados, que participan de algún modo en la promoción o la aplicación del uso racional de los humedales. Sus responsabilidades e intereses pueden englobar aspectos reglamentarios, operativos o institucionales del manejo de los humedales, como la conservación, la restauración, la supervisión y la exigencia del cumplimiento de las reglamentaciones relacionadas con la protección y el manejo de los humedales, la CECoP, las políticas y la planificación.
31. Las experiencias de diversos países han demostrado que los enfoques de manejo de los recursos hídricos escasamente integrados o basados decididamente en un solo sector con frecuencia conducen a una degradación notable de los ecosistemas de humedales dentro de una cuenca hidrográfica, lo que a su vez afecta a la productividad y accesibilidad de la tierra y los recursos hídricos de la cuenca, así como a los servicios de ecosistema conexos. Esa observación también es aplicable a los estudios monográficos descritos en el Informe Técnico de Ramsar Nº [X].
32. Si bien no es fundamental que una Parte Contratante esté aplicando oficial y activamente enfoques de MIRH o MICH para que pueda integrar la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas, es de enorme ayuda contar con una política o una legislación nacionales habilitantes en vigor que sustenten la aplicación de esos enfoques.
33. Sin embargo, el simple compromiso de tomar en consideración las necesidades hídricas de los humedales en el manejo de los recursos hídricos puede ser un primer paso importante en el camino hacia enfoques más integrales que engloben la tierra, los recursos hídricos y los humedales dentro del manejo de las cuencas hidrográficas. A menudo, esa primera medida puede catalizar la elaboración y aplicación de enfoques de MIRH y MICH, puesto que los propios humedales son integradores de dos modos:
Ramsar y el manejo integrado de las cuencas hidrográficas
34. Hace tiempo que se reconoce, y así figura en todas las orientaciones de Ramsar sobre la planificación del manejo de los humedales, en particular por conducto de la Resolución VIII.14 (2002) y el Manual de Ramsar Nº 16, que el manejo y la planificación de los usos de la tierra en un humedal y en sus alrededores deben ser compatibles con los objetivos de uso racional del propio humedal.
35. Hasta hace poco, sin embargo, no siempre se prestaba atención suficiente a los usos del agua equivalentes dentro de un humedal, río arriba y río abajo, sino que más bien se consideraban una fuerza impulsora externa, más o menos fuera del control de los responsables del manejo de humedales. En 2002, las Partes Contratantes en la Convención de Ramsar aprobaron la Resolución VII.1 (Lineamientos para la asignación y el manejo de los recursos hídricos a fin de mantener las funciones ecológicas de los humedales), en la que se proporcionaban orientaciones para que los responsables del manejo de humedales contribuyesen de modo más oficial con el sector del agua a determinar y asegurar las asignaciones de recursos hídricos para los ecosistemas de humedales, y ello supone un avance notable en el proceso de integrar las necesidades de los humedales en la planificación y el manejo de los recursos hídricos.
36. En última instancia, con objeto de secundar el uso racional de los humedales, su manejo debe efectuarse teniendo en cuenta su entorno más amplio como “paisaje acuático” (la cuenca hidrográfica o cuenca de captación, con inclusión de los procesos y las funciones hidrológicos que existen dentro de la cuenca), y el entorno más amplio del paisaje en general
37. A la larga, no basta con integrar los objetivos de manejo de los humedales en los planes de manejo del uso de la tierra; también se deben integrar en los planes de manejo de los recursos hídricos. A su vez, los planes de manejo de la tierra y los recursos hídricos deben estar integrados para asegurar que reflejen objetivos comunes y acordados para los humedales de una cuenca hidrográfica. De preferencia, los objetivos de manejo relativos al agua de los humedales de una cuenca hidrográfica deben estar sólidamente conectados con los planes de trabajo y operativos de los organismos pertinentes encargados del manejo de los recursos hídricos y la tierra, a fin de asegurar que se consigan plenamente los objetivos de los humedales. El propósito debe ser armonizar las estrategias sobre los recursos hídricos con las relativas al uso de la tierra, de manera que se puedan aplicar conjuntamente para contribuir a la conservación de humedales sanos y funcionales que brinden una gama completa de beneficios y servicios a las personas (incluido el abastecimiento de agua).
38. Las orientaciones de Ramsar relacionadas con el agua no tienen por objetivo inducir o impulsar la formulación y aplicación de políticas básicas para el sector del agua relacionadas con la asignación, el suministro ni el manejo de los recursos hídricos. No obstante, la Partes Contratantes deberían aplicar las orientaciones siguientes:
2.4 Principios rectores para integrar los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas
39. En las orientaciones anexas a la Resolución VIII.1 (Lineamientos para la asignación y el manejo de los recursos hídricos a fin de mantener las funciones ecológicas de los humedales) y en el Manual de Ramsar Nº 6 (3ª edición) (Marco integrado para los lineamientos de la Convención en relación con el agua) se exponía un conjunto de principios rectores. Esos principios se han definido no sólo por conducto del análisis de los documentos anteriores de políticas aprobados por la Convención de Ramsar, sino también por referencia a los principios de MIRH elaborados por otras organizaciones e iniciativas internacionales.
40. Las Partes deberán tener en cuenta los siguientes principios orientadores:
Recuadro A de lineamientos: Las Partes Contratantes deberían aplicar estos principios orientadores para iniciar e implementar enfoques de manejo de cuencas hidrográficas que incorporen la conservación y el uso racional de los humedales. A1. La sostenibilidad como meta. Se debe proporcionar una protección adecuada contra los efectos provocados por los usos de la tierra y el agua dentro y más allá de los límites de la cuenca hidrográfica, a fin de sostener el funcionamiento de los ecosistemas de humedales, respetando su dinámica natural en beneficio de las generaciones futuras. Esa protección incluye la provisión de asignaciones de agua para los ecosistemas de humedales. A2. Claridad de los procesos. Los procesos por los que se toman las decisiones sobre el manejo de las cuencas hidrográficas, incluida la asignación y manejo de los recursos hídricos y de los humedales, deben estar claros para todos los interesados directos. A3. Equidad en la participación y en los factores decisorios. Los diferentes interesados directos han de participar en igualdad de condiciones en el manejo de las cuencas hidrográficas, inclusive en la toma de decisiones relativas a los humedales sobre el uso de la tierra y sobre la asignación y manejo de los recursos hídricos. A4. Credibilidad de la base científica. Los métodos científicos utilizados para apoyar las decisiones relativas a los humedales sobre el manejo de los recursos hídricos, incluidas las asignaciones de recursos hídricos destinadas a satisfacer las necesidades hídricas ambientales de los humedales, deben ser creíbles y estar respaldados por el juicio de la comunidad científica. A6. Flexibilidad en el manejo. Como muchos ecosistemas, los humedales se caracterizan por la complejidad, las condiciones cambiantes y las incertidumbres. Es esencial que se adopte una estrategia de manejo adaptable, es decir que pueda modificarse cuando surja información o se logre una comprensión más adecuada. A7. Responsabilización por las decisiones. Los decisores deben responder de su actuación. Si no se siguen los procedimientos acordados o si puede demostrarse que se han tomado decisiones subjetivas incompatibles con el espíritu de los principios ya mencionados, los decisores deberán proporcionar una explicación completa. Es preciso que los interesados directos puedan recurrir a un órgano independiente si consideran que esos procedimientos no se han respetado. A8. Cooperación intersectorial en la elaboración y aplicación de políticas. Todos los organismos del sector público con responsabilidades por las actividades o las políticas que influyen en la tierra, los recursos hídricos y los humedales dentro de las cuencas hidrográficas deben comprometerse con los procesos cooperativos de consulta y con el establecimiento conjunto de objetivos de política, tanto en el plano nacional como en el de la cuenca hidrográfica. |
2.5 Mejora de la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas
41. Como se ha mencionado anteriormente, el objetivo del manejo de las cuencas hidrográficas debería ser armonizar las estrategias sobre los recursos hídricos con las relativas al uso de la tierra, de manera que se puedan aplicar conjuntamente, a fin de contribuir a la conservación de humedales sanos y funcionales que brinden una gama completa de servicios a las personas (incluido el abastecimiento de agua).
42. Un proceso claro, comprensible y secuencial de la planificación y aplicación del manejo de las cuencas hidrográficas brinda oportunidades a los responsables del manejo de humedales de formular sus contribuciones adecuadamente y relacionarse con la sociedad civil, los usuarios de la tierra y el agua, los responsables de la planificación y el manejo de los recursos hídricos y sus homólogos de los sectores del uso de la tierra. La secuencia exacta es quizás menos importante que el hecho de que exista un proceso establecido que sea oficial, organizado y transparente, en el que puedan participar todos los sectores y grupos pertinentes. Las orientaciones de la Convención relativas a la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas se exponen en el marco de ese proceso secuencial, el enfoque denominado “camino crítico”, que se describe detenidamente en las presentes Orientaciones Consolidadas.
43. En resumen, para mejorar la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas, es necesario prestar atención especialmente a tres esferas principales de actividad:
3. Integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas: panorama general de las orientaciones científicas y técnicas
3.1 El enfoque del “camino crítico”
44. El enfoque cíclico denominado “camino crítico” de la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas fue desarrollándose a partir de muchas experiencias de obstáculos sufridos en la aplicación de la protección, el manejo y el uso racional de cada humedal en el plano del sitio. La experiencia adicional obtenida con la aplicación de nociones y políticas relacionadas con las corrientes ambientales también ha llevado a reconocer la necesidad de un cierto grado de secuenciación entre las actividades de planificación y manejo en el plano de la cuenca hidrográfica y entre las actividades de los responsables del manejo y los usuarios en el plano de cada humedal o sitio. Es necesario iniciar las actividades e irlas terminando progresivamente, a tiempo y de forma escalonada, desde el plano de la cuenca hasta descender al plano del sitio, a fin de asegurar un manejo y un uso racional satisfactorios de los humedales.
45. Esos obstáculos y dificultades son comunes a muchos países y a muchas situaciones de humedales. La experiencia ha demostrado que la falta de aplicación de planes de manejo, y por ende la no consecución de objetivos de uso racional en humedales concretos, generalmente se han producido cuando los planes de manejo de humedales o grupos de humedales concretos no se han ocupado adecuadamente de cuestiones más generales relativas a la planificación, el manejo y la asignación de los recursos hídricos. La consecución de los objetivos de manejo de los humedales seguirá siendo difícil mientras los planes generales de uso de la tierra y manejo de los recursos hídricos en el plano de la cuenca hidrográfica no integren plenamente objetivos de manejo y uso racional para los humedales de que se trate.
46. El enfoque del camino crítico ofrece una “hoja de ruta” que puede ayudar a las Partes Contratantes a aplicar el conjunto de las orientaciones de Ramsar en vigor sobre el uso racional de un modo sistemático y secuencial con objeto de contribuir a la integración de la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas.
47. En la figura 1 se ofrece una versión genérica del camino crítico. Si desean información más amplia sobre cómo se puede desarrollar aún más el enfoque del camino crítico para adaptarse a una situación nacional o de una cuenca hidrográfica concretas, los lectores pueden consultar el informe del proyecto original en el que se basó el enfoque del camino crítico, en Dickens y otros (2004). En la figura 1 también se relaciona cada etapa del camino crítico con orientaciones de Ramsar en vigor más detalladas que le son aplicables.
48. El ciclo del camino crítico consiste en un conjunto de 10 etapas, organizadas dentro de varias fases:
i) Una fase preparatoria en el plano nacional (Etapa 0), en la que se proporciona un entorno de políticas, legislativo e institucional propicio y favorable para el manejo de las cuencas hidrográficas que se pueda integrar adecuadamente en la conservación y el uso racional de los humedales;
ii) Una fase preparatoria en el plano de la cuenca hidrográfica que supone el examen y posible revisión de los aspectos de política, legislativos e institucionales relacionados con el manejo de las cuencas hidrográficas (Etapas 1 y 2);
iii) Una fase de planificación que incluye estudios hidrológicos, biofísicos y socioeconómicos, evaluaciones y actividades de adopción de decisiones (Etapas 3 a 6), que conducen a la elaboración de un plan de manejo de la cuenca hidrográfica;
iv) Una fase de aplicación, que entraña la aplicación paralela del plan de manejo de la cuenca hidrográfica y cualesquiera planes de manejo de los humedales conexos (Etapas 7a y 7b);
v) Una fase de examen que implica actividades operativas de examen (monitoreo, análisis de datos, presentación de información y respuesta – Etapa 8) y un examen más estratégico de los avances a más largo plazo comparados con los planes y objetivos (Etapa 9), lo que conduce a una mayor elaboración o revisión de las políticas, los objetivos y los planes.

Figura 1: versión genérica del enfoque del “camino crítico”, modificada a partir de la figura equivalente del Anexo C (i) de la Resolución IX.1 (2005). Obsérvese que los procesos de participación de los sectores interesados y CECoP deben continuar a lo largo de todo el ciclo.
3.2 Sincronización con el sector del agua y otros sectores
49. El enfoque del camino crítico se centra en los humedales y su función en una cuenca: debe reconocerse que ese ciclo centrado en los humedales está incluido dentro de otros ciclos de planificación y manejo [espaciales y económicos] o está relacionado estrechamente con ellos. Comprender la situación y la progresión de esos otros ciclos, en particular el ciclo de la planificación y el manejo de los recursos hídricos del sector del agua, ayuda a sincronizar el ciclo de los humedales con esos otros ciclos, compartir información entre los distintos sectores y evitar la duplicación de tareas.
50. Lo ideal sería que el ciclo del camino crítico se comience al principio (Etapa 1 de la figura 1) en una cuenca hidrográfica y se finalice por completo y siguiendo la secuencia, pero las cuencas y las situaciones son distintas y se debe promover la flexibilidad. En muchos casos, el manejo a gran escala del agua y la tierra en el plano de la cuenca pueden haberse venido efectuando durante algún tiempo en paralelo al manejo del humedal, o de un modo más o menos independiente de él, en el plano del sitio, y el ciclo en el plano del humedal puede no estar sincronizado con los ciclos de manejo de la cuenca hidrográfica. De ahí que el enfoque más práctico consista en determinar en qué momento de su ciclo de planificación y manejo se halla cada sector y empezar por ahí en un proceso de integración y sincronización graduales.
51. Si otros procesos sectoriales están bien estructurados pero quizá muy avanzados con respecto al proceso de planificación y manejo del sector de los humedales, entonces se debe considerar la posibilidad de una ejecución rápida o teórica de las etapas del camino crítico, a fin de que el sector de los humedales se ponga al mismo nivel y, por lo menos, consiga que las necesidades y los valores de los humedales se incluyan en el programa del agua de la cuenca. Las etapas del camino crítico se pueden ejecutar de forma más completa en la segunda repetición del ciclo.
52. Las iniciativas especializadas de CECoP del sector de los humedales pueden contribuir a la creación de vínculos y a la sincronización entre el camino crítico de los humedales y otros procesos sectoriales. Si los otros procesos sectoriales no están bien estructurados, iniciativas de CECoP específicas podrían ayudar a determinar y aclarar los procesos en marcha en otros sectores, a fin de relacionar al sector de los humedales con ellos.
53. En la figura 2 se ofrece una representación gráfica de los procesos genéricos de planificación y aplicación del sector del agua para el manejo de los recursos hídricos en el plano de la cuenca hidrográfica, y el modo en que generalmente están relacionados con el ciclo de planificación y aplicación del manejo de los humedales indicado en el enfoque del camino crítico. Las Partes Contratantes deben plantearse cómo determinar los diversos procesos sectoriales que ya están en marcha o se deben establecer en el futuro en los planos nacional y de la cuenca hidrográfica. Los ciclos sectoriales que se muestran en la figura 2 y las conexiones entre esos ciclos pueden entonces adaptarse para que se ajusten a las situaciones de las cuencas hidrográficas locales.

Figura 2: Sincronización de los procesos de planificación y manejo de los sectores de los humedales y el agua.
4. Integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas: los primeros pasos
54. Es probable que prácticamente cada nueva iniciativa para integrar los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas suponga incluir “retrospectivamente” en cierta medida aspectos relacionados con el humedal en las actividades de manejo de la cuenca hidrográfica que ya estén en curso. En esos casos, será necesario tomar en consideración las actividades en curso de manejo de las cuencas hidrográficas, examinarlas, resolver los obstáculos más graves y comenzar a integrar gradualmente los humedales por conducto de la revisión de los planes, programas y reglamentaciones del uso de la tierra y el manejo de los recursos hídricos.
55. Las actividades de manejo de las cuencas hidrográficas que ya estén en curso pueden haber producido modificaciones estructurales notables que afecten a las cuencas hidrográficas y los recursos hídricos dentro de ellas, como grandes represas, controles de las inundaciones y otras modificaciones del régimen hidrológico natural. Cuando sea posible, se debe adaptar el funcionamiento de esas estructuras para que tenga en cuenta la protección y el manejo de los humedales, particularmente por lo que se refiere a las necesidades hídricas ambientales.
56. El enfoque del camino crítico es cíclico, ya que es también un enfoque que se va adaptando durante el manejo: las enseñanzas y los nuevos conocimientos obtenidos en el primer ciclo deben incorporarse para mejorar la aplicación futura. Varios de los estudios monográficos documentados en el Informe Técnico de Ramsar [X] demuestran que la reorientación hacia un manejo integrado de las cuencas hidrográficas es un proceso a largo plazo e iterativo que exige a todos los interesados directos y sectores paciencia y compromiso.
57. La iniciativa para el manejo integrado de una cuenca hidrográfica puede surgir a partir de la necesidad urgente de resolver problemas locales graves de manejo de los recursos hídricos o a partir del deseo de adoptar un enfoque más incluyente e integral de las fases tempranas de planificación de los factores relacionados con los recursos hídricos en una cuenca hidrográfica relativamente no afectada. Puede ser un proceso que provenga desde abajo, habiéndose iniciado en el plano local o de subcuenca cuando la gente ha tratado de resolver problemas locales relacionados con el agua y el humedal, o puede provenir desde arriba, por conducto de la aplicación de una política nacional. Con toda probabilidad, todos esos factores estarán presentes de algún modo. La clave para mejorar la integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas es reconocer el amplio espectro de intereses, preocupaciones, situaciones locales y posibles soluciones, y adoptar un enfoque para la aplicación que sea progresivo, etapa por etapa, y que vaya ganándose el compromiso y la buena disposición de todas las partes.
58. Si un proceso parece bloqueado, quizás debido a la incapacidad de los interesados directos de ponerse de acuerdo sobre las prioridades, dos elementos decisivos que se pueden revisar son las Etapas 2 y 4 (véase la figura 1). En esas etapas se determinan, analizan y deciden las prioridades de los humedales. Si el proceso de los interesados directos no ha sido suficientemente incluyente o participativo, puede hacer que se ponga en duda la legitimidad de los objetivos. Si las prioridades que se establecen para los humedales de una cuenca no son prácticas o viables, por ejemplo en cuanto a la cantidad de agua que se debe liberar de una represa, probablemente ello hará que no se reconozcan los objetivos del humedal y como consecuencia, que no se apliquen.
59. Aunque parece consistir en un proceso secuencial muy marcado y por lo tanto restrictivo, de hecho la máxima del camino crítico es “Comenzar en cualquier parte, simplemente ponerse en marcha”. El valor de aplicar ese enfoque es que, aun cuando un proceso de aplicación concreto parezca haberse colapsado completamente en el plano del humedal en cuestión o en el plano de la cuenca hidrográfica, puede no ser necesario detenerse por completo y comenzar el proceso de nuevo desde el principio. En esos casos, se puede utilizar el camino crítico como instrumento analítico para determinar las deficiencias, los obstáculos y las dificultades relacionadas con cuestiones de manejo del agua o de la cuenca hidrográfica, resolver los más graves, y quizá conseguir que el proceso de ejecución se reanude y avance nuevamente.
5. Integración de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas: orientaciones científicas y técnicas en el plano nacional
5.1 Fase preparatoria en el plano nacional
60. La fase preparatoria nacional que se muestra en la figura 1 no es estrictamente una parte del camino crítico a escala de la cuenca hidrográfica, pero es un factor decisivo para una aplicación satisfactoria de los planes de manejo de las cuencas hidrográficas. En esa fase, las Partes han de ocuparse de iniciativas, fundamentalmente de carácter nacional, en materia de políticas, legislación y Comunicación, Educación, Concienciación y Participación (CECoP), relacionadas con el manejo integrado de las cuencas hidrográficas. Es en la fase preparatoria cuando se establece un entorno favorable y propicio en el plano nacional que pueda asegurar una transición relativamente fácil de la planificación a la aplicación a escala de la cuenca hidrográfica.
61. En general, en la fase preparatoria, las iniciativas nacionales deben respetar los principios rectores expuestos en el Recuadro A [Principios para la integración de la conservación y el uso racional de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas], en particular por lo que se refiere a la flexibilidad. Las políticas y la legislación nacionales deben respaldar la elaboración de las soluciones, objetivos y planes en el plano de la cuenca hidrográfica que mejor se adapten a las condiciones locales y puedan satisfacer las necesidades de la población local.
62. Las políticas y la legislación nacionales deben ser propicias y ofrecer marcos para lo siguiente:
63. Examinar las políticas y la legislación puede ser un proceso prolongado, especialmente si resulta indicada una reforma notable. Aunque ese examen puede ser efectuado en paralelo con las demás etapas de aplicación 1 a 5 en el plano de la cuenca hidrográfica (véase la figura 1), la aplicación de un plan de manejo de las cuencas hidrográficas y planes conexos de manejo de los humedales probablemente encontrará dificultades si esa fase no está suficientemente avanzada, y de preferencia bastante finalizada, para cuando comience la aplicación en la cuenca hidrográfica (Etapa 7b de la figura 1).
64. En la fase preparatoria nacional del camino crítico hay que ocuparse de cuatro cuestiones:
65. Esas mismas cuestiones también se abordan dentro de la fase preparatoria (etapas 1 y 2) en el plano de la cuenca hidrográfica, pero en ese plano la atención se centra mucho más en lo local.
5.2 Políticas y legislación en el plano nacional
Políticas y legislación sectoriales y generales
66. El sector del agua es posiblemente la esfera más importante por la que se ha de comenzar al implantar cambios de políticas para promover y respaldar el manejo integrado de las cuencas hidrográficas. Las políticas relacionadas con el agua han de armonizarse con las políticas conexas cuando existan, como las políticas nacionales sobre humedales, los planes ambientales nacionales, las estrategias nacionales sobre la diversidad biológica, los acuerdos internacionales y los marcos legislativos. La reorientación hacia un manejo integrado de los recursos hídricos a escala de una cuenca hidrográfica también necesita el apoyo de instrumentos económicos apropiados como políticas de precios para el agua (por ejemplo, “quien utiliza paga” y “quien contamina paga”).
67. Para poner en marcha enfoques de manejo integrado de las cuencas hidrográficas no siempre es necesaria una revisión completa de las leyes y las políticas en vigor. Se puede efectuar una reforma sectorial más importante de las políticas y la legislación de modo gradual con posterioridad, pero ha de contemplarse antes de que las instituciones encargadas del manejo de las cuencas hidrográficas estén muy avanzadas en la fase de planificación de su labor.
68. Si los enfoques de manejo integrado de las cuencas hidrográficas se implantan oficialmente en un país por primera vez, suele ser provechoso comenzar con un examen teórico de las políticas y la legislación sectoriales en vigor, con objeto de asegurarse de que existe un respaldo normativo y legislativo suficiente para que las iniciativas en el plano de la cuenca hidrográfica puedan seguir adelante y para resolver los conflictos más importantes cuando sean evidentes. Las Partes deben asegurarse de que se otorgue a las instituciones existentes pertinentes un mandato para que comience la fase de planificación en el plano de la cuenca hidrográfica (Etapas 1 a 6 del camino crítico que se muestran en la figura 1).
69. Los principios para determinar los elementos de las políticas y de las leyes que juegan a favor o en contra se aplican por igual a la legislación y al derecho consuetudinario, aunque las dificultades para integrar los ordenamientos basados en la ley y los basados en la costumbre y para establecer un marco jurídico plural pueden ser notables.
70. En el examen teórico inicial de las políticas y la legislación nacionales se debe incluir lo siguiente:
71. En las políticas y la legislación sectoriales nacionales se han de examinar y abordar las cuestiones concretas que figuran a continuación. Al formular las políticas generales efectivas sobre esas cuestiones, las Partes Contratantes deben examinar posibles opciones para promover la flexibilidad en el plano de la cuenca hidrográfica cuando sea viable administrativamente y apropiado técnicamente:
i) Determinación, asignación y suministro de los recursos hídricos para el mantenimiento de todos los ecosistemas, en particular la satisfacción de las necesidades de los ecosistemas marinos y costeros;
ii) Concesión de autorizaciones para la extracción y el uso individuales y globales de agua;
iii) Uso doméstico e industrial del agua, así como tratamiento y eliminación segura de efluentes;
iv) Aprovechamiento del agua en la agricultura, mitigación de los efectos de las estructuras de manejo del agua de gran envergadura, rendimiento del agua, limitaciones al empleo de pesticidas y otros productos agroquímicos;
v) Fijación de normas de calidad del agua para distintos usos;
vi) Reglamentación de la extracción y aprovechamiento de aguas subterráneas;
vii) Fijación de tarifas de abastecimiento de agua potable, así como de agua para la agricultura, la industria y otros usos;
viii) Conservación del suelo y del agua;
ix) Integración de imperativos sobre la conservación del agua y la diversidad biológica de los humedales en el programa nacional de desarrollo socioeconómico;
x) Especies invasoras que podrían afectar al agua o a los humedales;
xi) Delegación de determinadas responsabilidades reglamentarias o represivas a las instituciones apropiadas en el plano de la cuenca hidrográfica;
xii) Aplicación de instrumentos de evaluación ambiental estratégica (EAE), evaluación del impacto ambiental (EIA) y evaluación del impacto social (EIS) en las iniciativas de planificación y desarrollo espaciales que podrían tener repercusiones sobre los recursos hídricos y los humedales que estén dentro de las cuencas hidrográficas.
Cooperación y colaboración entre sectores
72. Establecer un entorno propicio para la colaboración, la integración y la planificación conjunta entre los sectores del agua y de los humedales, e incluso con otros sectores como los de la agricultura y el uso de la tierra, exige que se preste atención a los contextos de políticas y reglamentarios de todos los sectores conexos.
73. Se han de resolver las contradicciones entre objetivos de política y se han de establecer mecanismos en las políticas y las reglamentaciones de cada sector que permitan integrar mejor los procedimientos de adopción de decisiones y operativos, ya sea por conducto de procesos consultivos o legislativos.
74. Lo ideal sería que todos los sectores pertinentes coordinasen su planificación estratégica en el plano nacional en torno a conjuntos de objetivos de política comunes; entre ellos podrían citarse la determinación de las cuencas o subcuencas hidrográficas o los humedales concretos que son fundamentales para alcanzar las metas nacionales de conservación de la diversidad biológica, para mantener los medios de subsistencia de las comunidades rurales o para el suministro urbano de agua.
75. Las organizaciones de las cuencas hidrográficas pueden ser centros efectivos de enlace para lograr la integración vertical necesaria desde el plano de la cuenca hasta el del sitio y la integración horizontal entre diversos organismos, usuarios de agua y tierras, y sectores de intereses. No obstante, una reforma o reestructuración institucional importante no son condición previa para asegurar una cooperación efectiva intersectorial en el plano nacional, puesto que es mucho lo que se puede lograr por conducto de medios menos oficiales como facilitar la comunicación y los acuerdos intersectoriales entre diferentes sectores sobre cómo se compartirán o se asignarán las responsabilidades que se solapen. Es fundamental que esos acuerdos sobre la cooperación y la coordinación se formalicen dentro del sistema nacional de gobernanza, por ejemplo en Libros Blancos conjuntos o en memorandos de cooperación intersectoriales.
76. Deberán tenerse en cuenta los siguientes lineamientos:
Recuadro B de lineamientos: B1. Revisar la política y la legislación nacionales en todos los sectores clave a fin de determinar los principales obstáculos en el plano nacional al manejo integrado de las cuencas hidrográficas y al fomento de la planificación y el manejo integrados del uso del suelo y el agua, y esforzarse por superar esos obstáculos. B2. Instituir procesos consultivos a nivel nacional y de la cuenca hidrográfica que involucren a los distintos sectores e instituciones encargados, por lo menos, de los programas de manejo del agua, la protección del medio ambiente, la agricultura, y la silvicultura y el manejo de los bosques B3. Elaborar una política nacional del agua o una política nacional de manejo de las cuencas hidrográficas de carácter amplio para integrar la conservación de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas para facilitar el logro de los objetivos del manejo, como el abastecimiento de agua, la lucha contra las inundaciones, la mitigación de la contaminación y la conservación de la diversidad biológica. Garantizar que esa política aborde la regulación de las actividades dentro de las cuencas hidrográficas y la integración del manejo de los humedales en las políticas y estrategias/planes de acción locales y que, cuando proceda, también aborde la necesidad de evitar, minimizar o compensar (por ejemplo, mediante compensaciones en conservación) los efectos adversos sobre los humedales de las actividades dentro de las cuencas hidrográficas. B4. Incorporar las cuestiones concernientes al manejo de los humedales en las políticas vigentes de manejo de los recursos hídricos o de las cuencas hidrográficas así como en las Políticas Nacionales de Humedales e instrumentos afines. (Véase la Resolución VII.6, [Manual 2], y la Resolución VIII.1, [Manual 8].) B5. Revisar la legislación existente y, cuando proceda, elaborar leyes nuevas para facilitar la aplicación de las cuestiones de políticas clave relacionadas con el manejo integrado de las cuencas hidrográficas, incluida la introducción de incentivos y desincentivos económicos y la reglamentación de las actividades susceptibles de afectar adversamente al manejo del agua. (Véase la Resolución VII.7 sobre Leyes e instituciones en el Manual 3.) B6. Elaborar la política y la legislación necesarias para apoyar la aplicación de incentivos apropiados (véanse las Resoluciones VII.15 y VIII.23), como estrategias de manejo de la demanda de agua y de fijación de sus precios para promover la conservación del agua y una asignación más eficaz y socialmente aceptable de los recursos hídricos. B7. Crear mecanismos para facilitar la transferencia de recursos de los beneficiarios aguas abajo a fin de asignarlos a la protección y el manejo de la parte superior de las cuencas de captación y de otras zonas críticas. B8. Garantizar que las asignaciones de recursos hídricos para los ecosistemas de humedales estén contempladas en la legislación y las políticas nacionales en materia de recursos hídricos y en las políticas y la reglamentación concernientes a las Evaluaciones del Impacto Ambiental en relación con los desarrollos de los recursos hídricos. (Véase la Resolución VIII.1 y el Manual 8.) B9. Revisar la política nacional relacionada con las áreas protegidas con miras a fortalecer las opciones de protección de las cabeceras fluviales, la parte superior de la zona de captación y las zonas críticas de los humedales mediante su inclusión en sistemas de áreas protegidas. B10. Revisar la política nacional relacionada con las necesidades de los ecosistemas de humedales marinos y costeros, especialmente en relación con sus necesidades de agua dulce y de las posibilidades de su inclusión en sistemas de áreas protegidas, a fin de garantizar que esas necesidades se puedan incorporar, cuando proceda, en el manejo de las cuencas hidrográficas. |
5.3 Desarrollo institucional
77. Uno de los problemas principales para aplicar enfoques integrales en el manejo de las cuencas hidrográficas es la división de las responsabilidades de manejo de una cuenca hidrográfica entre diferentes autoridades administrativas, lo que provoca enfoques fragmentados de la planificación y el manejo de los recursos hídricos. Es importante darse cuenta de que planificar y manejar los recursos hídricos es un proceso multidisciplinar y multisectorial y por ello debe ser promovido como un marco de colaboración entre todos los organismos pertinentes que operen nacionalmente y los que participen dentro de la propia cuenca hidrográfica, así como las comunidades locales. La creación de instituciones y dependencias administrativas de manejo de los recursos hídricos debe coincidir de preferencia con las líneas divisorias de las cuencas hidrográficas y no con las líneas divisorias políticas.
78. Reordenar las dependencias administrativas encargadas del manejo de los recursos hídricos para que coincidan con las líneas divisorias de la cuenca hidrográfica de este modo puede exigir modificaciones notables de la política nacional del sector del agua y también del sector de la administración local. Puede ser más provechoso adoptar un enfoque gradual en el plano nacional, que comience por hacer posibles acuerdos cooperativos de gobernanza con objeto de ajustar mejor las líneas divisorias y las responsabilidades administrativas a las líneas divisorias de la cuenca hidrográfica.
79. Inicialmente, las instituciones y organismos pertinentes pueden idear acuerdos de cooperación y coordinación adaptados a las condiciones locales con aportaciones de uno o varios foros consultivos compuestos por interesados directos y grupos de presión locales. Esto puede bastar hasta que se cuente con una política y una legislación nacionales que permitan la constitución oficial de organismos responsables del manejo de la cuenca hidrográfica dentro de cada cuenca.
80. Lo ideal sería que el organismo oficial responsable del manejo de la cuenca hidrográfica fuese una institución del sector público con responsabilidades ejecutivas para la planificación y el manejo de la cuenca hidrográfica, en la que se hubieran delegado determinadas competencias y obligaciones acordadas, por ejemplo asignar los recursos hídricos dentro de la cuenca o exigir la observancia de las normas locales de calidad de las aguas para descargas.
81. Se puede estimular el desarrollo institucional para que vaya pasando gradualmente desde foros consultivos hasta la constitución de organismos responsables del manejo de la cuenca hidrográfica plenamente operativos en un proceso iniciado desde la base, o se pueden establecer esos organismos por conducto de un proceso más desde arriba, iniciado y respaldado a escala nacional. En la práctica, los países han adoptado enfoques diferentes, dependiendo de su capacidad de aplicación y del grado de apoyo político al desarrollo de instituciones encargadas del manejo de las cuencas hidrográficas.
82. Es importante que las políticas y la legislación nacionales favorezcan la flexibilidad en los acuerdos institucionales en el plano de la cuenca hidrográfica, con objeto de permitir que las condiciones locales puedan ser diferentes. Las políticas y la legislación nacionales han de ocuparse de determinadas cuestiones con objeto de asegurar que las instituciones responsables del manejo de las cuencas hidrográficas se conciban y establezcan de un modo que refleje las necesidades, prioridades y situaciones biofísicas y socioeconómicas locales, al tiempo que operen también de una manera que se ajuste a los marcos nacionales en materia de políticas, planificación, reglamentación e impuestos.
83. Como se ha indicado en la sección anterior, establecer organizaciones oficiales responsables del manejo de las cuencas hidrográficas no es una condición previa para obtener resultados satisfactorios, pero no contar con algún tipo de organismo coordinador puede complicar la aplicación del manejo integrado de la tierra y los recursos hídricos en el plano de la cuenca.
84. Las Partes deberían obrar por unas políticas y una legislación nacionales que:
85. Deberán tenerse en cuenta los siguientes lineamientos:
Recuadro C de lineamientos: C1. Promover el establecimiento de mecanismos apropiados para agrupar a todas las entidades importantes implicadas en el manejo de las cuencas hidrográficas, como el gobierno, las municipalidades, los organismos reguladores de las aguas, las instituciones académicas, las industrias, los agricultores, las comunidades locales, las ONG, etc. para que participen en el manejo de las mismas. C2. Revisar la legislación vigente y, cuando proceda, elaborar nuevas políticas y leyes destinadas a facilitar el establecimiento de los mecanismos de coordinación y colaboración y las instituciones de manejo de cuencas hidrográficas que sean necesarios. (Véase la Resolución VII.7 sobre Leyes e instituciones en el Manual de Ramsar Nº 3.) C3. Hacer que las instituciones de manejo de las cuencas hidrográficas compuestas de múltiples interesados directos se encarguen de la preparación de los planes de manejo de las cuencas hidrográficas. C4. Elaborar políticas y programas nacionales destinados a fortalecer la capacidad de las instituciones de manejo de las cuencas hidrográficas (véanse también el Recuadro F de lineamientos en relación con la capacidad de ejecución y el Recuadro D de lineamientos en relación con la CECoP). |
5.4 Comunicación, educación, concienciación y participación (CECoP)
CECoP y participación en el manejo de las cuencas hidrográficas
86. La función que desempeñan las iniciativas de comunicación y concienciación a los distintos niveles, desde el de políticas y el técnico, hasta el del público en general, es considerable. Una corriente de información fluida, presentada de modo apropiado, reduce enormemente la resistencia a los cambios y ayuda a las personas a comprender los beneficios que supone obrar en pro de objetivos sociales, ambientales y económicos múltiples en una cuenca hidrográfica.
87. Un elemento importante dentro de la noción del manejo integrado de las cuencas hidrográficas es que las instituciones responsables de la planificación y el manejo colaboran con toda la comunidad de usuarios de agua de una cuenca hidrográfica, incluidos los usuarios y la fauna y flora del humedal, así como los interesados directos pertinentes de fuera de la cuenca, y trabajan para todos ellos. A fin de determinar las necesidades y las preocupaciones de todos los usuarios de los recursos hídricos, una meta importante es conseguir una amplia participación en su planificación y manejo.
88. Esa participación tiene aspectos “verticales” y “horizontales”. En las fases preparatoria y de planificación del manejo integrado de las cuencas hidrográficas hay que ocuparse de ambos:
89. La CECoP es un aspecto primario fundamental de una participación efectiva en el manejo integrado de las cuencas hidrográficas por parte de las instituciones del sector público, los grupos de presión, las organizaciones públicas y privadas y los interesados directos locales. Se espera que todas las Partes hayan establecido programas nacionales de CECoP en materia de humedales y esos programas han de ser examinados para asegurarse de que se ocupan de cuestiones concretas de CECoP relacionadas con un manejo integrado de las cuencas hidrográficas efectivo.
90. En la fase preparatoria, es necesario examinar qué políticas, programas y quizás legislación nacionales podrían ser necesarios para hacer posible una participación efectiva, equitativa y de amplia base en el manejo de las cuencas hidrográficas. Las Partes deben asegurar que la participación y la colaboración tanto verticales como horizontales estén sustentadas oficialmente en los mandatos, los procesos de planificación y adopción de decisiones y los presupuestos de las diversas instituciones responsables del manejo integrado de las cuencas hidrográficas o que participen en él.
Comunicación y participación verticales: entre las instituciones y la población local
91. La importancia de las consultas y la participación en el manejo de las cuencas hidrográficas y la planificación de los recursos hídricos cuenta ahora con un reconocimiento y aceptación amplios. Se ha abierto paso una nueva tendencia en el manejo que concede una función mayor a la sociedad civil. La experiencia reciente ha demostrado que la colaboración efectiva entre organismos y población local aumenta las probabilidades de lograr que se alcancen y apliquen planes efectivos para la cuenca hidrográfica. Las consultas con el público en una fase temprana también pueden contribuir a descubrir usos y valores de los recursos de la cuenca que se desconocían y a determinar la importancia relativa de diferentes valores.
92. Sin embargo, en la práctica la “consulta” y la “participación” se interpretan de diversos modos, al igual que la terminología conexa. En el contexto del MICH, “participación de los interesados directos” se considera la expresión de mayor aceptación y más amplia, ya que puede ir desde los particulares y asociaciones de particulares hasta sectores (públicos y privados), gobiernos e instituciones públicas, e incluso organizaciones internacionales.
93. Como se dice en el Manual de Ramsar Nº 5 relativo a las aptitudes de participación: “se entiende que los interesados directos tienen distintos intereses en el humedal y/o hacen aportaciones distintas a su manejo, y esta expresión se emplea con especial referencia a los grupos de presión existentes en el seno de las comunidades locales o indígenas. Análogamente, los organismos gubernamentales encargados del manejo de los humedales y las autoridades locales pueden ser considerados también interesados directos”.
94. En ese Manual de Ramsar también se establecen los principios rectores siguientes para la participación de los interesados directos:
Comunicación y participación horizontales: por encima de líneas divisorias sectoriales
95. En el pasado, faltaba en general una conciencia de la naturaleza intersectorial de los problemas del agua y de la necesidad de un nuevo paradigma de desarrollo en pro de la integración de los aspectos técnicos, económicos, ambientales, sociales y jurídicos del manejo de los recursos hídricos. Esa conciencia ha mejorado notablemente en los últimos tiempos, en parte debido a las labores intensivas de comunicación e instrucción efectuadas en los sectores del agua y los humedales en el plano mundial, nacional y local. Sin embargo, sigue siendo arduo trabajar por encima de las líneas divisorias sectoriales, ya sea en el plano internacional en una cuenca hidrográfica compartida, en el plano nacional entre los sectores de política pertinentes o en el plano de la cuenca hidrográfica entre los grupos sectoriales locales de interesados directos.
96. La comunicación intersectorial es particularmente importante en el caso de los sectores del agua y los humedales. Las orientaciones de la Convención de Ramsar relacionadas con el agua, en particular sobre el manejo de las cuencas hidrográficas y la asignación y el manejo de los recursos hídricos (véanse los Manuales de Ramsar Nos 7 y 8 y los Informes Técnicos de Ramsar de próxima aparición sobre las necesidades hídricas ambientales) tienen por objetivo ofrecer material de apoyo para que las autoridades encargadas de la aplicación de la Convención de cada Parte Contratante puedan usarlo para persuadir al sector del agua o influir en él para que modifique la manera en que ha efectuado o efectúa el manejo de las cuencas hidrográficas de modo que se mantengan y protejan mejor los servicios de ecosistema de los humedales.
97. La mayoría de los responsables del manejo de humedales a escala de un sitio o de un país, sin embargo, tal vez no estén plenamente familiarizados con esas prácticas operativas diarias del manejo de las cuencas hidrográficas, y tendrán dificultades en ayudar a los responsables del manejo de los recursos hídricos a integrar las necesidades hídricas de los ecosistemas de humedales en la planificación de los recursos hídricos y a dar curso a esas necesidades en las prácticas de manejo de los recursos hídricos.
98. Es frecuente que esos dos sectores no consigan establecer elementos de convergencia, y ello no se debe a diferencias en los valores o en las intenciones, sino más bien a una incapacidad para describir, cuantificar y comunicar los intereses, los objetivos y los requisitos operacionales. Con objeto de asegurar que se comprendan y promover la colaboración y la cooperación entre sectores, los responsables del manejo de humedales y de recursos hídricos deben encontrar un lenguaje común en el que establecer objetivos compartidos para los recursos hídricos y los humedales.
99. Superar esa dificultad concreta de comunicación entre sectores a menudo exige labores especializadas de comunicación, educación y concienciación del público en los planos técnico y de políticas, además de las iniciativas en curso de CECoP dirigidas a una concienciación general entre el público y amplios grupos de interesados directos.
100. Los responsables del manejo de humedales necesitan tener una comprensión suficiente de los aspectos técnicos y operativos del manejo de los recursos hídricos, a fin de saber:
101. De forma análoga, es necesario que los responsables del manejo de recursos hídricos, en particular los que desempeñan su labor a escala de la cuenca hidrográfica, posean conocimientos y una comprensión cuantitativa no sólo sobre las funciones de recursos hídricos y los servicios de ecosistema de los humedales, y sobre cómo distribuir el agua necesaria para mantener esos servicios, sino también sobre los términos operativos en los que generalmente se describen las necesidades hídricas de los ecosistemas. Los Informes Técnicos de Ramsar sobre las necesidades hídricas ambientales que ha preparado el GECT durante el trienio 2006-2008 proporcionarán información más detallada y ejemplos sobre esas cuestiones.
[Nota editorial: la presente referencia a los ITR se actualizará una vez que se disponga de información sobre las publicaciones.]
102. Deberán tenerse en cuenta los siguientes lineamientos:
Recuadro D de lineamientos: D1. Promover la protección y restauración de las zonas de humedales situadas dentro de cuencas hidrográficas, y de su biodiversidad. D2. Elaborar y aplicar programas de comunicación, educación, concienciación y participación sobre la importancia de la conservación de los humedales como apoyo del manejo de los recursos hídricos en consonancia con los lineamientos enunciados en el [Programa de CECoP para 2009-2014 de la Convención (proyecto de Resolución X.8)]. D3. Capacitar a los administradores de recursos hídricos y administradores de humedales a todos los niveles a fin de que asimilen y apliquen los conceptos de manejo integrado de los recursos hídricos y manejo integrado de las cuencas hidrográficas, incluyendo la importancia de los humedales para el manejo de las cuencas hidrográficas. D4. Realizar campañas de concienciación para reduci |