Plan Estratégico Español para la Conservación y el Uso Racional de los Humedales (1)

21/01/2000

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Plan Estratégico Español para la Conservación y el Uso Racional de los Humedales, en el marco de los ecosistemas acuáticos de que dependen


PREÁMBULO

Los humedales constituyen uno de los ecosistemas más productivos y de mayor valor, que proporcionan al conjunto de la sociedad bienes y servicios, que tradicionalmente no han sido tomados en cuenta. Durante muchos años han sido considerados como zonas insalubres e improductivas, con gran potencialidad para el cultivo y en muchas ocasiones, localizados en áreas de gran interés paisajístico por lo tanto, urbanístico y turístico.


PARTE I

1. MARCO DE REFERENCIA

1.1. Marco internacional

Tratados y políticas internacionales

En 1996, la sexta reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes del Convenio de Ramsar sobre Humedales adoptó un Plan Estratégico 1997-2002, con objeto de orientar sobre la aplicación del Convenio por parte de los Estados Miembros, la Oficina y las Organizaciones Asociadas durante el período hasta la octava reunión. El Plan Estratégico 1997-2002 pone especial énfasis en la consideración de los humedales dentro de la planificación y la adopción de decisiones, a escala nacional, provincial y local, sobre los usos del suelo, la gestión de las aguas subterráneas, la planificación de cuencas y zonas costeras, y todas las demás medidas de planificación del medio ambiente y gestión del mismo. Para ello plantea una acción clara:

"Procurar que se establezcan políticas nacionales de humedales, bien de forma independiente o bien como elementos claramente identificables de otras iniciativas nacionales de planificación de la conservación, por ejemplo, Planes Nacionales de Acción sobre el Medio Ambiente, Estrategias Nacionales de Biodiversidad o Estrategias Nacionales de Conservación."

Con ello, una concepción ha madurado a lo largo de la existencia del Convenio de Ramsar: la conservación de los humedales pasa por la armonización de sus objetivos con los de otros sectores económicos que tienen una influencia directa sobre ellos y viceversa. Esta concepción fue concretada por primera vez en las Directrices para la Aplicación del Concepto de Uso Racional, adoptadas por la cuarta reunión de la Conferencia de las Partes en su Recomendación 4.10. Estas directrices identifican cinco tipos de acciones a adoptar en el establecimiento de políticas nacionales de humedales:

1. Acciones para mejorar los mecanismos institucionales y de organización.

2. Acciones relativas a la legislación y políticas gubernamentales.

3. Acciones para promover el conocimiento y la conciencia pública sobre los humedales y sus valores.

4. Aciones encaminadas a examinar el estatus de todos los humedales en un contexto nacional y a identificar prioridades.

5. Acciones encaminadas a resolver problemas en humedales específicos.

La Resolución 5.6 de la quinta reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes sobre Orientaciones adicionales para la aplicación del concepto de uso racional, ofrece más detalles sobre cada uno de los cinco puntos anteriores y la séptima Conferencia de las Partes Contratantes en su Resolución 7.6, ha adoptado las Directrices para elaborar y aplicar politicas nacionales de humedales.

El Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD), ratificado por España en 1993, establece en su artículo 6º la necesidad y la obligación de que las Partes Contratantes elaboren estrategias, planes o programas nacionales para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, y que integren la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica en los planes, programas y políticas sectoriales e intersectoriales. El Convenio sobre Diversidad Biológica ha considerado prioritarios a los ecosistemas costeros (a través del mandato de Yakarta, aprobado en la segunda reunión de la Conferencia de las Partes) y a los de aguas interiores (a través de la Decisión III/10), ambos incluidos en la definición de humedal del Convenio de Ramsar. Por otra parte, mediante la Decisión III/21, el Convenio sobre Diversidad Biológica invitó al Convenio de Ramsar a cooperar como asociado con funciones de dirección en la ejecución de actividades relacionadas con humedales realizadas en el marco del CDB. Esta colaboración entre ambos convenios ha recibido un fuerte apoyo durante la cuarta reunión de la Conferencia de las Partes del CDB, celebrada en 1998 y se ha elaborado un plan de trabajo conjunto para 1998-99.

Por otra parte, en 1995 fue aprobada la Estrategia Pan-Europea para la Diversidad Biológica y Paisajística como respuesta pan-europea al Convenio sobre Diversidad Biológica. La Estrategia Pan-Europea se desarrolla a través de planes de acción quinquenales, que a su vez se estructuran en once temas de acción, entre los que hay que destacar la integración de la diversidad biológica y paisajística en los sectores económicos. Otros tres temas de acción son de especial relevancia para los humedales: ecosistemas costeros y marinos, ecosistemas fluviales y humedales relacionados, y ecosistemas de humedales continentales; estos dos últimos temas son impulsados por la Oficina del Convenio de Ramsar con el fin de asegurar la coordinación a nivel pan-europeo con las actividades del propio Convenio.

La Unión Europea

En 1992 fue creada dentro de la Unión Europea la Red Natura 2000, agrupando las zonas de especial protección de acuerdo con las Directivas de Aves y de Hábitats. La Red Natura 2000 tiene una enorme importancia para la conservación de los humedales en los países comunitarios ya que, por una parte, incluye espacios en los que existen hábitats propios de humedales (p.ej. estuarios, lagunas costeras, marismas halófilas, estanques temporales mediterráneos, turberas, lagos); por otra, Natura 2000 incluye las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAS) y las zonas de importancia comunitaria como hábitat de especies de flora o de fauna típicas de ecosistemas acuáticos. Además, se establece la necesidad de tomar medidas de conservación necesarias en los sitios incluidos en la red, incluyendo la elaboración de planes de gestión, y se crean instrumentos financieros para su aplicación.

En 1995 la Comisión Europea elaboró la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeos sobre "Uso prudente y conservación de los humedales", inspirada en la idea de uso racional promovida por el Convenio de Ramsar y que fue aprobada por el Parlamento Europeo. Su finalidad, conseguir un desarrollo sostenible de los recursos de los humedales y la conservación de sus funciones y valores para las generaciones futuras, implica, tal y como se expone tácitamente en la conclusión final del documento, un cambio radical en la percepción de estos ecosistemas, que sólo podrá tener lugar con una política global y coherente que debe ejecutarse mediante iniciativas innovadoras y ambiciosas y siguiendo un planteamiento integrado. A este respecto, con vistas a una Política Comunitaria sobre Humedales, los cuatro aspectos más importantes son:

  • La plena coherencia de la Red Natura 2000 y el cumplimiento de las obligaciones con respecto a ella.

  • Una gestión integrada del agua desde los puntos de vista cuantitativo y cualitativo.

  • Una estrategia de desarrollo espacial, basada en principios y orientaciones comunitarias con claras implicaciones en relación con los usos del suelo.

  • Ayudas económicas importantes para políticas coordinadas y multisectoriales y programas, planes y proyectos integrados que fomenten la conservación y uso racional de los humedales.

Por otro lado, en la Unión Europea se ha elaborado una propuesta de Directiva del Consejo por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas. Esta directiva tiene como objetivo general "establecer un marco para la protección de las aguas dulces superficiales, los estuarios, las aguas costeras y las aguas subterráneas de la Comunidad:

a) que prevenga todo deterioro adicional y proteja y mejore el estado de los ecosistemas acuáticos y, con respecto a sus necesidades de agua, de los ecosistemas terrestres;

b) que promueva un consumo sostenible del agua basado en la planificación a largo plazo de los recursos hídricos disponibles;

y que contribuya de esta forma a garantizar un suministro de agua cualitativa y cuantitativamente apropiado para un desarrollo sostenible."

En 1998, la Comisión Europea ha presentado una Comunicación al Consejo y al Parlamento Europeos sobre una "Estrategia de Biodiversidad de la Comunidad Europea". Esta propuesta de estrategia pretende anticipar, prevenir y atacar las causas de la reducción o pérdida de diversidad biológica, en su origen. Por otra parte, la Estrategia define un marco para las acciones necesarias para el cumplimiento de las obligaciones legales de la Comunidad Europea en relación al artículo 6 del Convenio sobre Diversidad Biológica. Estas obligaciones se presentan estructuradas en cuatro grandes temas estratégicos:

1. Conservación y uso sostenible de la diversidad biológica

2. Participación de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos

3. Investigación, identificación, seguimiento e intercambio de información

4. Educación, formación y sensibilización.

A su vez, se establecen los objetivos a alcanzar en el contexto de las ocho áreas de la política comunitaria, todas de gran relevancia para los humedales: 1) conservación de los recursos naturales, 2) agricultura, 3) pesquerías, 4) políticas regionales y ordenación del territorio, 5) bosques, 6) energía y transportes, 7) turismo, y 8) desarrollo y cooperación económica. La aplicación de la Estrategia Comunitaria se llevará a cabo mediante planes de acción, que serán herramientas prácticas para alcanzar la integración de la biodiversidad dentro de las políticas e instrumentos sectoriales e intersectoriales de la Comunidad, y asegurar que estas políticas e instrumentos comunitarios no provoquen daños al medio ambiente en terceros países.

Dentro de este marco, se considera que la política de aguas es altamente estratégica para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, y se reconoce la importancia extraordinaria de los humedales. En este sentido, se establecen los objetivos siguientes: "usar la futura Directiva Marco sobre Aguas como una herramienta para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad" y "proteger los humedales dentro de la Comunidad y restaurar el carácter ecológico de los humedales degradados". Otros objetivos claramente relacionados con los humedales son: "promover y apoyar sistemas agrícolas poco intensivos especialmente en áreas de elevado valor natural" (se citan humedales y setos), "evitar prácticas de acuicultura que pueden afectar a la conservación de hábitats a través de la ocupación de áreas sensibles (…) y zonas intermareales dentro de la Comunidad…", "Asegurar que (…) la reforestación se lleva a cabo de manera que no afecte negativamente a las zonas y los ecosistemas interesantes o importantes desde el punto de vista ecológico".

La Región Mediterránea

Dentro del marco del Convenio de Barcelona y del Plan de Acción para el Mediterráneo (PAM), en 1995 se adoptó el Protocolo sobre las Zonas Especialmente Protegidas y la Diversidad Biológica en el Mediterráneo, el cual establece la necesidad de adoptar medidas especiales de protección para los animales y plantas del Mediterráneo en peligro, así como de las zonas consideradas vitales para su supervivencia. Se crean las Zonas Especialmente Protegidas de Importancia Mediterránea (ZEPIM) para asegurar la protección de, entre otras, las zonas costeras de elevada importancia ecológica y las que contienen tipos representativos de ecosistemas, incluyendo numerosos humedales costeros. También en 1995, se aprobó la Resolución de Barcelona para el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible en la Cuenca Mediterránea, como instrumento de aplicación de la segunda fase del PAM, el Convenio de Barcelona y sus Protocolos. En ella se destaca la necesidad de promover la conservación y la gestión racional de los humedales mediterráneos, y se prevé que los estados elaboren y apliquen estrategias nacionales para la biodiversidad.


2. DEFINICIÓN, CLASIFICACIÓN Y VALORES DE LOS HUMEDALES

2.1. Definición de humedal

Existe un gran número de definiciones del concepto de humedal, debido a la gran diversidad de hábitats acuáticos y sus peculiaridades en las diferentes partes del mundo; por otra parte, la pluralidad de criterios y opiniones sobre qué debe ser considerado como humedal dificulta la existencia de una única definición. Algunas definiciones, como la del Convenio de Ramsar, tienen un carácter genérico y pretenden incluir un amplio espectro de ambientes acuáticos; se puede decir que son definiciones estratégicas. En cambio otras (Ley de Aguas, Inventario de Humedales de la Dirección General de Obras Hidráulicas) tienen un carácter más científico o técnico con unos objetivos más precisos de delimitación de los humedales.

Convenio de Ramsar

El Convenio de Ramsar, aprobado en la ciudad iraní de este nombre en el año 1971 establece en sus dos primeros artículos una definición de humedal de ámbito mundial:

Artículo 1.1. Se consideran humedales las extensiones de marismas, pantanos, turberas o superficies cubiertas de agua, sean estas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros.

Artículo 2.1. Además podrán comprender zonas de bordes fluviales o de costas adyacentes al humedal, así como las islas o extensiones de agua marina de una profundidad superior a los seis metros en marea baja, cuando se encuentren dentro del humedal.

Esta definición es aceptada internacionalmente y se caracteriza por incluir un amplio abanico de hábitats acuáticos (incluyendo marismas, ríos, lagos, lagunas, deltas, zonas marinas, embalses, canales, etc.), e incluso algunos hábitats que no se pueden considerar estrictamente acuáticos, como islas, playas y otras zonas costeras. Sin embargo, esta definición difiere de las definiciones de los principales instrumentos jurídicos internos.

Ley de Aguas y Reglamento de Dominio Público Hidráulico

El artículo 103 de la Ley 29/1985 de Aguas establece que "las zonas pantanosas o encharcadizas, incluso las creadas artificialmente, tendrán la consideración de zona húmeda".

El artículo 275 del Real Decreto 849/1986 del Reglamento de Dominio Público Hidráulico detalla con más precisión qué se entiende en particular como zonas húmedas, de la siguiente manera:

a) las marismas, turberas o aguas rasas, ya sean permanentes o temporales, estén integradas por aguas remansadas o corrientes y ya se trate de aguas dulces, salobres o salinas, naturales o artificiales.

b) las márgenes de dichas aguas y las tierras limítrofes en aquellos casos en que, previa la tramitación del expediente administrativo oportuno, fuera así declarado como tal, por ser necesario para evitar daños graves a la fauna y a la flora.

Así pues, la legislación de aguas determina que un humedal es una zona inundable, de naturaleza irregular, cambiante y dinámica, y de una gran diversidad, para la cual establece un determinado régimen jurídico, el cual es distinto del que la propia ley establece para los ríos, lagos y embalses.

Ley de Costas

La Ley 22/1988 de Costas no establece una definición de humedal, sin embargo en su artículo 3.1 incluye como bienes del dominio público marítimo-terrestre estatal a los humedales costeros que estén influidos por la dinámica marina:

Son bienes del dominio público marítimo-terrestre estatal (…):

1. La ribera del mar y de las rías, que incluye:

a) la zona marítimo-terrestre o espacio comprendido entre la línea de bajamar escorada o máxima viva equinoccial, y el límite hasta donde alcanzan las olas en los mayores temporales conocidos (…)

Se consideran incluidas en esta zona las marismas, albuferas, marjales, esteros, y, en general, los terrenos bajos que se inundan como consecuencia del flujo y reflujo de las mareas, de las olas o de la filtración del agua de mar.

Por tanto, la Ley de Costas reconoce, de forma parecida a la Ley de Aguas, la variabilidad de los humedales costeros, así como su naturaleza inundable, irregular y dinámica.

Inventario de Humedales de la Dirección General de Obras Hidráulicas

El Inventario de Humedales de la Dirección General de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (DGOH 1991), elaborado por un equipo pluridisciplinar, se basa en una definición que agrupa los humedales en sentido estricto y que no incluye los lagos, ni los embalses, ni los ríos, ni cualquier corriente de agua, ni tampoco las zonas marinas:

Los humedales son cualquier unidad funcional del paisaje, que no siendo un río, ni un lago, ni el medio marino, constituye tanto espacial como temporalmente, una anomalía hídrica positiva en relación con un territorio adyacente más seco. El exceso de humedad debe ser lo suficientemente importante como para afectar los procesos físico-químicos y biológicos. Estos componentes del paisaje se caracterizan básicamente por contener suelos hídricos y comunidades vegetales hidrófilas y/o higrófilas además de poseer una fauna, una micoflora y unos usos humanos diferentes a los de los espacios adyacentes.

De acuerdo con los autores del inventario (DGOH 1991), bajo esta perspectiva ecológica se incluye dentro del concepto de humedal todo un gradiente de territorios que va desde los "criptohumedales" o áreas de evaporación a partir de aguas subterráneas en los que sólo acceden a la capa saturada las raíces de las plantas freatofíticas (praderas húmedas, juncales, bosques freatofíticos, etc.) hasta las "formaciones palustres" o tipos limnológicos de masas de agua no fluyentes y poco profundas (lagunas, charcas, marismas, turberas, llanuras de inundación, deltas, etc.)

Esta definición incorpora los atributos recogidos en la definición utilizada en los Estados Unidos: vegetación, hidrología y suelos, usando como principal criterio para la delimitación la vegetación hidrofítica.

2.2. Clasificación de los humedales

Existen diversas clasificaciones o tipologías, normalmente ligadas a una definición concreta, y matizadas cada una según el criterio de las distintas escuelas que estudian este tipo de sistemas naturales, aunque el grado de coincidencia a la hora de establecer cuales son los sistemas naturales que engloba en tal denominación es, en general, importante.

Como en el caso anterior, hay tipologías, como la del Convenio de Ramsar, que tienen un carácter estratégico, ya que abarcan prácticamente cualquier tipo de humedal y tienen una cobertura mundial. En cambio, la clasificación del Inventario de Humedales de la DGOH pretende delimitar de forma mucho más precisa el ámbito considerado.

Sistema para la clasificación de humedales del Convenio de Ramsar

El sistema adoptado por el Convenio de Ramsar (Anexo 2b a la Recomendación 4.7 y Resolución VI.5) y utilizado a nivel internacional es una clasificación de carácter muy amplio que permite la identificación de los tipos de humedal más significativos y representativos existentes dentro de una zona en cualquier país del mundo (Tabla 2.1).

Tabla 2.1. Sistema para la Clasificación de Tipos de Humedales del Convenio de Ramsar

marinos y costeros

A. Aguas marinas someras permanentes de menos de seis metros de profundidad en marea baja; se incluyen bahías y estrechos.

B. Lechos marinos submareales; se incluyen praderas de algas, praderas de pastos marinos, praderas marinas mixtas tropicales.

C. Arrecifes de coral.

D. Costas marinas rocosas; incluye islotes rocosos y acantilados.

E. Playas de arena o de guijarros; incluye barreras, bancos, cordones, puntas e islotes de arena; incluye, sistemas de dunas.

F. Estuarios; aguas permanentes de estuarios y sistemas estuarinos de deltas.

G. Bajos intermareales de lodo, arena o con suelos salinos ("saladillos").

H. Pantanos y esteros (zonas inundadas) intermareales; incluye marismas y zonas inundadas con agua salada, praderas halófilas, salitrales, zonas elevadas inundadas con agua salada, zonas de agua dulce y salobre inundadas por la marea.

I. Humedales intermareales arbolados; incluye manglares, pantanos de "nipa", bosques inundados o inundables mareales de agua dulce.

J. Lagunas costeras salobres/saladas; lagunas de agua entre salobre y salada con por lo menos una relativamente angosta conexión al mar.

K. Lagunas costeras de agua dulce; incluye lagunas deltaicas de agua dulce.

continentales

L. Deltas interiores (permanentes).

M. Ríos/arroyos permanentes; incluye cascadas y cataratas.

N. Ríos/arroyos estacionales/intermitentes/irregulares.

O. Lagos permanentes de agua dulce (de más de 8 ha); incluye grandes madre viejas y meandros o brazos muertos de río, ciénagas y pantanos.

P. Lagos estacionales/intermitentes de agua dulce (de más de 8 ha); incluye lagos en llanuras de inundación.

Q. Lagos permanentes salinos/salobres/alcalinos.

R. Lagos y zonas inundadas estacionales/intermitentes salinos/salobres/alcalinos.

Sp. Pantanos/esteros/charcas permanentes salinas/salobres/alcalinas.

Ss. Pantanos/esteros/charcas estacionales/intermitentes salinas/salobres/alcalinas.

Tp. Pantanos/esteros/charcas permanentes de agua dulce; charcas (de menos de 8 ha), pantanos y esteros sobre suelos inorgánicos, con vegetación emergente en agua por lo menos durante la mayor parte del período de crecimiento.

Ts. Pantanos/esteros/charcas estacionales/intermitentes de agua dulce sobre suelos inorgánicos; incluye depresiones inundadas (lagunas de carga y recarga), "potholes", praderas inundadas estacionalmente, pantanos de ciperáceas.

U. Turberas no arboladas; incluye turberas arbustivas o abiertas ("bog"), turberas de gramíneas o carrizo ("fen"), bofedales, turberas bajas.

Va. Humedales alpinos/de montaña; incluye praderas alpinas y de montaña, charcas temporales originadas por el deshielo.

Vt. Humedales de la tundra; incluye charcas y humedales temporales originados por el deshielo en la tundra.

W. Pantanos con vegetación arbustiva; incluye pantanos y esteros de agua dulce dominados por vegetación arbustiva, turberas arbustivas ("carr"), arbustales de Alnus sp.; sobre suelos inorgánicos.

Xf. Humedales boscosos de agua dulce; incluye bosques pantanosos de agua dulce, bosques inundados estacionalmente, pantanos arbolados; sobre suelos inorgánicos.

Xp. Turberas arboladas; bosques inundados turbosos.

Y. Manantiales de agua dulce, oasis.

Zg. Humedales geotérmicos.

Zk. Sistemas hídricos subterráneos en karst o en cuevas.

artificiales

1. Estanques de acuicultura (p.ej. estanques de peces y camaroneras)

2. Estanques artificiales; incluye estanques de granjas, estanques pequeños (generalmente de menos de 8 ha).

3. Zonas de riego; incluye canales de regadío y arrozales.

4. Tierras agrícolas inundadas estacionalmente*.

5. Zonas de explotación de sal; salinas artificiales, salineras.

6. Areas de almacenamiento de agua; reservorios, diques, represas hidroeléctricas, estanques artificiales (generalmente de más de 8 ha).

7. Excavaciones; canteras de arena y grava, piletas de residuos mineros.

8. Plantas de tratamiento de aguas servidas; "sewage farms", piletas de sedimentación, piletas de oxidación.

9. Canales de transportación y de drenaje, zanjas.

Notas:

"Llanuras de inundación" es un término utilizado para describir humedales, generalmente de gran extensión, que pueden incluir uno o más tipos de humedales, entre los que se pueden encontrar R, Ss, Ts, W, Xf, Xp y otros (vegas/praderas, sabana, bosques inundados estacionalmente, etc.). No es considerado un tipo de humedal en la presente clasificación.

* El tipo 4 incluye praderas y pasturas inundadas utilizadas de manera intensiva

Inventario de Humedales de la Dirección General de Obras Hidráulicas


3. ANÁLISIS DEL ESTADO DE CONSERVACIÓN DE LOS HUMEDALES

3.1. Los humedales en España


4. PRINCIPIOS ORIENTADORES E INSTRUMENTOS PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS HUMEDALES

4.1. Principios orientadores

La Estrategia Española para la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica se basa en una serie de principios que orientan las acciones a llevar a cabo para la consecución de sus objetivos básicos. Estos mismos principios pueden servir de base a este Plan Estratégico: participación y coordinación, conservación, uso sostenible, educación e investigación, y desarrollo normativo y aspectos económicos.

Participación y coordinación

1. Es fundamental que la aplicación del Plan Estratégico se realice con la participación de las administraciones públicas con competencias sobre los humedales, tanto centrales como autonómicas y locales, y que exista una fuerte coordinación entre ellas. Es de destacar la importancia de la coordinación de las autoridades responsables en tema de aguas, costas, ordenación del territorio y calidad ambiental, tanto del Estado (Dirección General de Obras Hidráulicas y Calidad de las Aguas, Organismos de Cuenca, Dirección General de Costas, Dirección General de Calidad Ambiental) como de todas las Comunidades Autónomas.

La coordinación estatal es responsabilidad de la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, que se coordina con las Comunidades Autónomas a través de la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza, y en particular del Comité de Humedales.

2. Se debe procurar que exista una máxima participación social mediante la implicación de organizaciones, entidades y asociaciones no gubernamentales y científicas, así como de propietarios, profesionales y empresas privadas relacionadas con los humedales. La coordinación con todos estos agentes sociales se realiza a través del Consejo Asesor de Medio Ambiente, si bien se deben establecer otros mecanismos de coordinación más directos y ágiles. En el ámbito regional, se pone especial énfasis en impulsar y desarrollar una Comisión de Protección de la Naturaleza y comités o grupos de trabajo específicos sobre humedales en cada Comunidad Autónoma, como mecanismos de participación social.


Plan Estratégico Español para la Conservación y el Uso Racional de los Humedales (2)

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