Conservación de Humedales en América Latina - una entrevista con Margarita Astrálaga



http://www.eco-index.org/new/record/2006/aprils.cfm

“Necesitamos idear formas en las que el desarrollo se haga de la mejor manera para la protección de los humedales. Existe la falta de conciencia pero, muchas veces, se trata de falta de ideas”.

Entrevista a: Margarita Astrálaga, Consejera para las Américas de la Convención Ramsar sobre Humedales
Fecha: Abril 2006
Efectuada por: Katiana Murillo, Alianza para Bosques (Rainforest Alliance)

No obstante la importancia de los servicios ambientales que prestan los humedales en el mundo, estos ecosistemas siguen sufriendo de grandes amenazas que no sólo ponen en peligro el hábitat de valiosas especies, sino la sobrevivencia de las comunidades locales, muchas de las cuales han dependido de sus recursos por generaciones. Sobre este tema, el valor y los desafíos de los humedales en la región, hablamos con Margarita Astrálaga, consejera para las Américas de la Convención Ramsar, relativa a los humedales de importancia internacional.

La Convención sobre los Humedales, firmada en Ramsar, Irán, en 1971, es un tratado intergubernamental que busca la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y uso racional de los humedales y sus recursos.

La Convención emplea una definición amplia de los tipos de humedales abarcados por esta misión, incluidos pantanos y marismas, lagos y ríos, pastizales húmedos y turberas, oasis, estuarios, deltas, bajos de marea, zonas marinas próximas a las costas, manglares y arrecifes de coral, así como sitios artificiales, como estanques piscícolas, arrozales, embalses y salinas.

En la Convención hay, actualmente, 150 partes contratantes y 1.590 humedales, con una superficie total de 134 millones de hectáreas, que han sido inscritos en la lista Ramsar de humedales de importancia internacional.

Pregunta: ¿Cuál es la situación de los humedales en América Latina?

Astrálaga: En la Convención estamos un poco preocupados con lo que está pasando con el manejo de humedales, tanto de sitios Ramsar como de otros humedales en áreas naturales. Faltan planes de manejo detallados, con una zonificación clara que defina qué actividades se pueden realizar en cada humedal y cuáles son las necesidades de agua del ecosistema mismo, como uno de los usuarios. Muchos humedales se están secando, se están fragmentando y realmente nos falta entender un poco más su importancia para la sobrevivencia de la gente de la región: alternativas económicas, pesca, turismo y otras actividades que podrían ser mucho más productivas para los países.

P: ¿Cuáles son las principales amenazas que sufren los humedales?

Astrálaga: La contaminación es una gran amenaza. En esta región tenemos graves problemas con las aguas servidas, tanto en humedales costeros como de aguas interiores. Para los humedales costeros la amenaza más grande son las acciones de relleno y desecamiento para obras de desarrollo urbano y de megaproyectos turísticos.

P: ¿Qué porcentaje de humedales se puede considerar en estado crítico en la región?

Astrálaga: La Convención tiene una definición específica de humedales, pero no todos los países la han adoptado, por lo que es difícil tener un estimado. En cuanto a los sitios Ramsar tenemos información de que el 70% de ellos están sometidos a alguna amenaza, por ejemplo, porque se quiere desarrollar una carretera, un oleoducto o un megaproyecto turístico que los afecta.

P: ¿Pueden las ONG proponer un sitio Ramsar?

Astrálaga: Las Partes Contratantes de la Convención han aprobado criterios y lineamientos específicos para identificar sitios que cumplen con los requisitos para inscribirse en la Lista de Ramsar. Los países deben presentar la ficha informativa de los humedales a la Secretaría, solicitando su designación como sitio Ramsar. Aunque las ONG pueden preparar la ficha, solamente la Autoridad Administrativa Ramsar en el país, puede solicitar la inclusión de un sitio en la lista.

P: ¿Cuál es la contribución de los humedales a la economía local en América Latina?

Astrálaga: Los servicios que prestan los humedales en nuestra región, como en el resto del mundo, son innumerables; se puede resaltar el control de inundaciones, la reposición de aguas subterráneas, la estabilización de costas y protección contra tormentas, la retención y “exportación” de sedimentos y nutrientes, la mitigación del cambio climático y la depuración de aguas; asimismo, los humedales funcionan como reservorios de biodiversidad y generan productos como peces y otros alimentos, además de la recreación y el valor cultural intrínseco.

La mayor parte de los sitios Ramsar son claves para la economía local. Si pensamos en las lagunas de Salinas o la laguna del Indio, en el Perú, que son sitios Ramsar a 4.000 metros de altura donde la comunidad indígena ha vivido por años aprovechando el recurso. Si desaparecen estos ecosistemas, la comunidad no tendría otra opción.

Hay otros sitios también donde el turismo ha servido de empleo a la comunidad local. Sin embargo, los proyectos de turismo mal manejados han creado problemas para los pescadores, por ejemplo, una disminución de la cantidad de peces disponibles

Según un estudio de 1997 el valor monetario estimado de nuestros ecosistemas naturales es de US $33 billones, de los cuales el 45% (US $14,9 billones) corresponden a ecosistemas de humedal.

P: ¿Qué tanto ha aumentado la conciencia sobre el valor de los humedales?

Astrálaga: Hemos avanzado muchísimo. El reconocimiento de los valores económicos para distintos tipos de humedales ha hecho que muchos países de la región modifiquen las prácticas de uso y conservación de estos ecosistemas, al igual que las políticas de desarrollo, hacia un desarrollo más sustentable.

Hace unos 20 años las legislaciones de la región promovían que se secaran los humedales. Sin embargo, los diferentes actores se empezaron a percatar de que todas las larvas de peces, camarones, langosta, otros, estaban en los manglares y que estábamos hablando de una cadena. Entonces, si se destruía un manglar, se terminaba la cadena. Esto provocó que todos los países de la región tengan ahora una legislación más o menos estricta dependiendo del país, para proteger el manglar.

También hay un mayor reconocimiento de los manglares como barreras ante tormentas y huracanes. Experiencias como el tsunami y los huracanes en el Caribe son sucesos tristes que ayudan a entender. El huracán Mitch, por ejemplo, ayudó a comprender mucho sobre la importancia de conservar estos ecosistemas, eso representó un gran costo económico y de vidas humanas.

Las ciudades también le han reclamado la tierra al mar. Esto sucedió en Campeche, donde con el huracán Stan el agua llegó exactamente a donde estaba 20 años atrás.

P: ¿Cuáles serían ejemplos de humedales en estado crítico y valiosos cuya conservación es imperante?

Astrálaga: Tenemos el registro de Montreux donde se inscriben estos humedales. En el caso de Costa Rica tenemos a Palo Verde y en Guatemala, a Laguna del Tigre. No son los que necesariamente están en estado más crítico, pero son aquellos sobre los cuales los países han manifestado una gran preocupación y la necesidad de obtener ayuda para enfrentar las amenazas. Hay también humedales que necesitan ayuda y que no necesariamente están en el registro.

Siempre está el problema del balance: el desarrollo inmediato que genera dinero o tener otras consideraciones a más largo plazo.

P: ¿Cuál es el mayor desafío para la conservación de humedales en América Latina?

Astrálaga: Es valorar los servicios ambientales que brindan los humedales de tal forma que seamos convincentes sobre que vale más la pena protegerlos que destruirlos; a largo plazo, estos ecosistemas nos van a dar mayor ingreso que si los eliminamos.

En Panamá, por ejemplo, se pretendía desarrollar un proyecto turístico en una zona de desove de tortugas y un señor tenía una propiedad en un área de manglares de gran importancia para aves migratorias. Cuando llegué, había una pugna muy grande entre el dueño y la Autoridad Nacional del Ambiente. Entonces le cuestioné a este señor su idea de desarrollar un proyecto de cabañas de $20 la noche, preguntándole si conocía cuánto pagarían los europeos por ir a ver a las aves o a las tortugas. Le dije que era posible que pudiera cobrar mucho más por noche por persona si tal vez compraba el terreno abandonado con el que limitaba, con el fin de hacer unos puentes en zancos de madera por el manglar, de forma que los turistas pudieran ver el desove de las tortugas silenciosamente en la noche y observar a las aves en la mañana desde miradores y torres de observación. Se trata de una situación de ganar-ganar: este señor va a tener su turismo haciendo más dinero del que pensaba y nosotros vamos a contar con las zonas protegidas, las aves y el sitio Ramsar.

Es así como tenemos que generar ideas para que el desarrollo se haga de la mejor forma. Existe una falta de conciencia pero muchas veces se trata de la falta de ideas.

P: ¿Qué tan importante sería el manejo de los humedales para una buena gestión del recurso hídrico?

Astrálaga: La política nacional ambiental de los países no es una política que sea coherente con los compromisos internacionales en forma integrada. Se necesita una ley que abarque todo y que sea armónica entre los países. Luego se trata del control y la vigilancia de esa legislación. Hay que tener las reglas del juego claras para todos.

Nosotros estamos promoviendo la creación de comités de humedales en cada país y en cada sitio Ramsar, involucrando gente de todos los sectores: gubernamental, académico, ONG, etc. y la idea es que todo lo relativo con el humedal se ventile en este comité. Todavía falta involucrar más a la gente local y buscar más opciones de vida que apoyen la conservación.

P: ¿De qué forma las ONG pueden trabajar más de cerca con la Convención?

Astrálaga: La Convención colabora de forma especialmente estrecha con algunas ONG mundiales asociadas al tratado; cuatro de ellas están desde el inicio y fueron confirmadas en su condición oficial de Organizaciones Internacionales Asociadas a la Convención: BirdLife International; UICN–Unión Mundial para la Naturaleza; Wetlands Internacional y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF); recientemente se unió el Instituto Internacional para el Manejo del Agua (IWMI).

Además, la Convención ha sobresalido entre los convenios internacionales por su cooperación y trabajo cercano con las ONG locales que están colaborando en la conservación de humedales. En el caso de las Américas, a través de la Iniciativa de Humedales para el Futuro, financiada por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre y el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la Secretaría ha venido apoyando proyectos participativos de manejo de humedales, capacitación y educación en la región del Neotrópico y México desde 1997.

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Número de » Partes Contratantes: 168 Sitios designados para la
» Lista de Humedales de Importancia Internacional: 2186 Superficie total de los sitios designados (hectares): 208 674 342

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