Orientaciones Adicionales para la Aplicación del Concepto De Uso Racional

Anexo a la Resolución V.6 (Kushiro, 1993)

INTRODUCCION

El Artículo 3.1 de la Convención de Ramsar 1971 estipula que las Partes Contratantes "deberán elaborar y aplicar su planificación de manera que favorezca la conservación de los humedales incluidos en la Lista y, en la medida de lo posible, el uso racional de los humedales de su territorio".

Durante los primeros años de la Convención, se comprobó que las disposiciones sobre uso racional eran difíciles de aplicar. La atención se centró principalmente en la designación de sitios para la Lista, siguiendo prioridades globales para garantizar la conservación de áreas importantes a nivel internacional. Con el pasar del tiempo, se ha ido reconociendo mundialmente la necesidad esencial de integrar las medidas de conservación y desarrollo y las Partes Contratantes de la Convención de Ramsar han convertido el concepto de uso racional en un tema central del funcionamiento de la Convención. El concepto de uso racional fue definido en la Tercera Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes que se celebró en Regina, Canadá, en 1987 (Recomendación 3.3), como "el uso sostenible de los humedales para beneficio de la humanidad de manera compatible con el mantenimiento de las propiedades naturales del ecosistema".

En la Tercera Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes se decidió también crear un Grupo de Trabajo sobre Criterios y Uso Racional (Recomendación 3.1), encargado, entre otras cosas, de elaborar propuestas de lineamientos para la aplicación del concepto de uso racional. Estos lineamientos fueron aprobados en la Cuarta Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes de Montreux, Suiza, en 1990 (Recomendación 4.10).

Además de aprobar estas directrices, las Partes Contratantes solicitaron al Grupo de Trabajo sobre Uso Racional que realizase otras tareas, como el "promover un mayor desarrollo y perfeccionamiento de las directrices para que puedan ser aplicadas a una gran variedad de tipos de humedales, regiones, recursos y usos ..."

En 1990, la Oficina de la Convención de Ramsar inició la coordinación de un proyecto trienal sobre el uso racional de los humedales, financiado por el Gobierno de los Países Bajos. La Conferencia de Montreux también solicitó al Grupo de Trabajo sobre Uso Racional que supervisase la realización de este proyecto, que comprende una serie de estudios de casos que muestran las aplicaciones del concepto de uso racional en diferentes situaciones ecológicas y socioeconómicas en todo en mundo.

De los estudios de casos considerados en este proyecto se pueden sacar algunas conclusiones básicas:

    1) Los factores sociales y económicos son las principales razones de la pérdida de humedales y por lo tanto merecen la atención principal de los programas de uso racional.

    2) Se ha de prestar especial atención a las poblaciones locales que serán las principales beneficiarias de un mejor manejo de los humedales. Es preciso reconocer de manera especial los valores que las comunidades autóctonas pueden aportar a todos los aspectos del uso racional.

    3) Aun si existe un organismo responsable de la coordinación de las medidas aplicadas a nivel nacional para conservar los humedales, hay también otras instituciones públicas y privadas que disponen de una competencia especializada importante para un buen manejo de los humedales a largo plazo. Los programas de uso racional deberán tratar de involucrar y, cuando resulte apropiado, trabajar por conducto de estas instituciones.

    4) Los proyectos dedicados a sitios específicos pueden a menudo demostrar la existencia de requisitos más generales de tipo institucional para el uso racional de los humedales.

    5) Cuando los humedales formen parte integrante de una zona costera o cuenca hidrográfica más amplia, el uso racional debe también tener en cuenta los problemas de las zonas costeras o cuencas hidrográficas en su conjunto.

    6) Si bien es cierto que se debe procurar comprender cabalmente los imperativos ecológicos que se aplican a un sistema de humedales, las actividades que afecten a estos humedales han de ser regidas por el "principio precautorio" cuando no se dispone de dichos conocimientos. En otras palabras, si no se conoce claramente el impacto de determinadas acciones, estas acciones deberían ser prohibidas, aun si no hay pruebas suficientes para demostrar una relación directa entre estas actividades y el resultante daño al humedal.

En vista de la experiencia adquirida con los estudios de casos y los ulteriores análisis del Grupo de Trabajo sobre Uso Racional, se proponen orientaciones adicionales para la aplicación de las disposiciones sobre uso racional de la Convención. Estas orientaciones se aplicarán a la luz de otros compromisos nacionales e internacionales en materia de conservación de la naturaleza, incluyendo la conservación de la biodiversidad, cambio climático y medidas de control de la contaminación, adoptados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD, Río de Janeiro, 1992) y otros foros internacionales.

El Convenio sobre Diversidad Biológica de 1992 es especialmente importante para la conservación y uso racional de los humedales, y la elaboración de las estrategias nacionales sobre biodiversidad, los planes y programas de acción previstos en el Convenio sobre Biodiversidad pueden ser excelentes oportunidades para promover la conservación y uso racional de los humedales a mayor escala. Las orientaciones que figuran a continuación se refieren a los principales elementos para la aplicación del concepto de uso racional. Han sido estudiados para ampliar los Lineamientos sobre Uso Racional, dando así más apoyo a los responsables de la aplicación de la Convención de Ramsar. Dado que el concepto de uso racional es crucial para todos los aspectos de la Convención, estas pautas también resultan pertinentes para otras actividades encaminadas al cumplimiento de distintas obligaciones establecidas por la Convención, como la cooperación a nivel internacional, creación de reservas y conservación de los sitios que figuran en la Lista.

El Grupo de Examen Científico y Técnico establecido en Kushiro por la Resolución Resolución 5.5 tiene, entre otras, la función de "evaluar la aplicación de las Orientaciones adicionales para la implementación del concepto de uso racional".


I. ESTABLECIMIENTO DE POLITICAS NACIONALES PARA LOS HUMEDALES

I.1 Disposiciones institucionales y de organización

1) El principal mensaje que puede extraerse de los Lineamientos sobre Uso Racional es que el uso racional de los humedales requiere un enfoque integrado a nivel nacional. Para ello es necesario contar con una planificación, que puede realizarse en el marco de políticas sobre humedales, de las políticas de conservación o de políticas de carácter más general (planificación ambiental o de recursos, aplicación de la legislación sobre el agua); para ello será preciso tomar las disposiciones institucionales y administrativas necesarias.

Entre los obstáculos que pueden encontrarse al elaborar una política nacional sobre humedales cabe citar:

  • la falta de mecanismos institucionales para fomentar la participación de los sectores público y privado de una sociedad, tanto a nivel regional o local como nacional;
  • insuficiente coordinación entre los organismos públicos;
  • políticas que no fomentan la consecución de los objetivos de conservación y uso racional;
  • programas de política de investigación inadecuados; y
  • falta de acuerdos de cooperación con países vecinos para el manejo conjunto de humedales o especies acuáticas compartidos.


2) Existen diferentes medios para que los países intenten superar estos obstáculos.

Como ejemplos se pueden citar:

  • A nivel internacional, los países pueden crear comisiones hidrológicas transfronterizas u otros organismos de coordinación con el fin de evitar que las acciones emprendidas en un país dañen a los humedales de otro y garantizar que se mantengan la cantidad y calidad del agua de tal forma que se preserven los valores funcionales de los humedales. Además, los países que pertenezcan al área de distribución de especies migratorias dependientes de un humedal, pueden establecer programas coordinados de conservación de esas especies y desarrollar lineamientos comunes para la ayuda al desarrollo en el campo de la conservación y uso racional de los humedales.
  • A nivel nacional, los países podrían crear organismos o comisiones interministeriales, comités nacionales de humedales u otros órganos, para supervisar la coordinación y cooperación en el manejo de los humedales. Estos órganos deberían contar con una amplia representación de las autoridades responsables de los humedales (a nivel de toda la cuenca) y podrían incluir a organismos gubernamentales encargados de medio ambiente, conservación de la naturaleza, agricultura, montes, piscicultura, caza, pesca, navegación, turismo, minería, industria, sanidad, ayuda al desarrollo y otros temas pertinentes; también deberían incluir a organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que se ocupan de temas de conservación.
  • A nivel local, los países podrían establecer procedimientos para garantizar que las poblaciones locales participen en el proceso de toma de decisiones relativas al uso del humedal, y dar a estas poblaciones un conocimiento suficiente sobre las actividades planificadas, como para que su participación en ese proceso de toma de decisiones resulte significativa.


Se deberá establecer grupos de trabajo o consejos consultivos que representen a los usuarios, las ONG y autoridades locales.

I.2 Política/Legislación y otras medidas pertinentes

Los gobiernos pueden utilizar varios mecanismos como instrumentos legislativos para promover sus políticas; son necesarios cinco mecanismos legislativos diferentes para aplicar en la práctica el concepto de uso racional:

1) Revisión periódica de la legislación vigente para garantizar que en general sea compatible con la obligación de uso racional, y adaptarla si es necesario; esto se puede aplicar en particular a la legislación que obliga a la destrucción de humedales o a la que fomenta tal destrucción a través de beneficios fiscales o subsidios.

2) Desarrollo de una legislación general sobre uso racional de los humedales tomando en consideración los siguientes puntos:

  • inclusión de los humedales en las zonas de los planes de uso del suelo que ya gozan del grado de protección más alto;
  • establecimiento de un sistema de permisos para las actividades que puedan afectar a los humedales. Este debería incluir un umbral por debajo del cual no se requeriría permiso, así como una exención general para las actividades que, dada su naturaleza, son consideradas compatibles con el mantenimiento de las ccaracterísticas ecológicas del humedal en cuestión;
  • ejecución de evaluaciones del impacto ambiental para determinar si el proyecto propuesto es compatible con los requisitos generales para un uso racional y el mantenimiento de las características ecológicas de los humedales en cuestión. Será necesario establecer normas especiales sobre el contenido de la evaluación para garantizar que no se pase por alto ningún factor importante relacionado específicamente con los humedales. Los efectos acumulativos de proyectos separados también deberían ser tomados en consideración.


Deberían efectuarse evaluaciones del impacto ambiental no sólo para actividades y proyectos en los humedales mismos, sino también para actividades realizadas fuera de ellos cuando puedan afectarlos de manera significativa. Estas evaluaciones deberían también tener en cuenta los efectos a largo plazo de las actividades, proyectos, planes y programas propuestos, así como de las interacciones entre todos los componentes del sistema hidrológico a nivel de cuencas hidrográficas.

  • monitoreo de los efectos de las acciones autorizadas y realización de auditorías ambientales independientes de los resultados de estas actividades cuando se hayan dado por finalizadas;
  • institución de un sistema de acuerdos de manejo entre los organismos gubernamentales pertinentes y los propietarios y usuarios de las tierras, para que éstos últimos puedan implementar medidas de manejo positivas para el mantenimiento del ecosistema, cuando sea necesario;
  • establecimiento de incentivos financieros, incluyendo incentivos fiscales y subsidios para fomentar las actividades que sean compatibles con el mantenimiento de los humedales, y que fomenten y contribuyan a su conservación. Los incentivos fiscales no deberían promover actividades que sean perjudiciales para los humedales;
  • obligación de impedir la introducción de especies exóticas invasoras y de adoptar medidas preventivas para reducir al mínimo el riesgo de introducciones accidentales; las directrices existentes para estos propósitos deberán ser tomadas en consideración;
  • obligación de hacer todos los esfuerzos adecuados para erradicar las especies introducidas y trasladadas, que pueden ocasionar perturbaciones ecológicas considerables en los sistemas acuáticos y, además, proporcionar la posibilidad de reclamar indemnizaciones por daños a los responsables de esas introducciones ilegales; y
  • derecho de recurso de las organizaciones no gubernamentales contra las decisiones de instituciones gubernamentales que puedan violar las obligaciones establecidas por la ley.


3) Legislación para la conservación y uso racional de humedales específicos (sitios Ramsar, zonas ecológicamente vulnerables, zonas con un alto nivel de biodiversidad, zonas en las que viven especies endémicas, reservas naturales de humedales, etc.).

Esta legislación se aplicará por lo general a extensas áreas de humedales, donde las actividades humanas compatibles con la conservación del ecosistema deberán ser mantenidas, estimuladas y desarrolladas, para beneficio de las poblaciones locales. Esta legislación se sumará a las disposiciones establecidas en los párrafos anteriores, con respecto a los humedales en general. Debería contemplar los siguientes puntos:

  • definición de un estatuto jurídico especial para los humedales de gran extensión, que permita un control de cualquier actividad potencialmente perjudicial, incluyendo agricultura, silvicultura, turismo, pesca, caza, piscicultura, etc.;
  • división de esos humedales en distintas zonas, con reglamentaciones especiales aplicadas a cada tipo de zona; estas reglamentaciones se determinarán con miras a garantizar que cada actividad autorizada no supere la capacidad de carga de la zona en cuestión;
  • fomento de actividades tradicionales, y otras actividades ecológicas y sostenibles en estas zonas mediante incentivos y asesoramiento;
  • establecimiento de un sistema de manejo para cada zona, que deberá tener una base jurídica, y un órgano de manejo para supervisar la aplicación del plan y garantizar que se respete la reglamentación;
  • participación de las poblaciones que viven en la zona o en su vecindad en el manejo de la zona, mediante una adecuada representación; las instituciones científicas y las organizaciones no gubernamentales ambientalistas también deberían participar en la labor de manejo, al menos en calidad de asesoras;
  • aplicación de normas especiales para las evaluaciones del impacto ambiental en esas zonas, a causa de su particular vulnerabilidad ambiental;
  • presentación de las actividades que puedan tener efectos perjudiciales en la zona a una evaluación del impacto ambiental u a otras formas de evaluación. Estas actividades deberían estar autorizadas sólo cuando la evaluación haya indicado que no se producirán daños significativos en la zona.


4) Análisis de la distribución de competencias entre las instituciones gubernamentales.

Este tema, que se refiere tanto a problemas territoriales como funcionales, con frecuencia supone un obstáculo considerable para el manejo integrado de los humedales, puesto que éste exige un enfoque integrado por cuenca.

Se debería realizar un análisis de las limitaciones jurídicas y administrativas que obstaculizan el manejo a una escala correcta (por ejemplo: el manejo a nivel de toda la cuenca hidrográfica), a fin de hallar soluciones apropiadas a los problemas de determinación de competencias. Debe prestarse particular atención a la necesidad de manejar los humedales costeros como una unidad, sin tener en cuenta la división jurisdiccional habitual entre tierra y mar.

5) Desarrollo de acuerdos de cooperación para los sistemas hidrográficos compartidos entre dos o más países con el fin de lograr un uso racional de los mismos.

Esto significa que será necesario concertar acuerdos para la conservación, el manejo y el uso racional de tales sistemas, según se especifica en el Artículo 5 de la Convención. De ser pertinente, podrían utilizarse ciertos elementos de las presentes orientaciones para elaborar tales acuerdos. Además, esas medidas deberían adoptarse en coordinación con, o por conducto de otros tratados existentes tales como la Convención Helsinki de 1992, sobre la Protección y Utilización de Ríos Transfronterizos y Lagos Internacionales, el Convenio de Bonn de 1979 sobre la Conservación de las Especies Migratorias y la Convención de Espoo de 1991 sobre el Análisis del Impacto Ambiental en un Contexto Transfronterizo.


II. CONOCIMIENTO DE LOS HUMEDALES Y DE SUS VALORES

Para el manejo de los humedales es necesario poseer conocimientos adecuados sobre su funcionamiento. Para fomentar y llevar a la práctica el uso racional de los humedales se debería realizar inventarios, investigaciones, actividades de monitoreo y de formación.

Debe difundirse más la importancia de los humedales en los programas educativos y divulgarse al público en general. Debería prestarse especial atención a la selección de los grupos a quienes se destinarían dichas actividades, tomando en consideración criterios geográficos, económicos y políticos. Se debería utilizar diferentes mecanismos para cada público seleccionado.

Algunos países tienen considerable experiencia sobre la aplicación del concepto de uso racional. Los estudios de caso sobre el tema publicados por la Oficina de la Convención de Ramsar son fuentes importantes de información. La Oficina, con la ayuda de las organizaciones asociadas, podría utilizarse como centro de coordinación de la información relativa a la aplicación del concepto de uso racional.

II.1 Inventario

A partir de los inventarios se puede preparar información en forma de mapas, listas, análisis regionales, relatos sobre recursos culturales o ecológicos. Sin embargo, no es necesario que sean muy complicados o detallados para ser de utilidad. Los objetivos de un inventario pueden variar, por lo tanto la definición de los objetivos ayudaría a determinar los métodos y extensión de cada uno.

1) Entre los objetivos de un inventario cabe citar:

  • identificación de recursos (ecológicos, culturales y tradicionales);
  • determinación de estos recursos en un contexto geográfico o socio-económico;
  • determinación de los usos conocidos de los humedales;
  • identificación de las prioridades en cuanto a investigación (mejores conocimientos de base), manejo y protección;
  • identificación de los problemas presentes y potenciales;
  • elaboración de un instrumento para la futura planificación y monitoreo.


Un inventario de humedales no debería ser considerado como un documento definitivo, sino más bien como un proceso continuo. Puede suponer una labor a largo plazo, tanto para recopilar como para actualizar la información. Los inventarios pueden recoger datos derivados de otras disciplinas, como la ecología, limnología, hidrología, ciencias sociales, agronomía, manejo de la fauna y flora silvestres, pesca, así como aportaciones de los planificadores de políticas.

2) Entre las posibles aplicaciones de un inventario cabe citar:

  • información básica para la planificación del uso y manejo del territorio;
  • referencias de base para un futuro monitoreo;
  • información para evaluaciones de impactos ambientales;
  • disponibilidad de información en publicaciones de inventarios regionales, nacionales o locales, tales como los realizados en Africa, Asia, Región Neotropical y Oceanía;
  • aportación de datos cuantificables para la aplicación de un manejo futuro;
  • mecanismos para detectar tipos de humedales que están amenazados o cuya superficie está disminuyendo;
  • establecimiento de nexos entre distintos tipos y tamaños de humedales con usos y necesidades socio-culturales para ayudar a desarrollar enfoques normalizados para estas tipologías;
  • establecimiento de acciones prioritarias en lo que se refiere a investigación, política o manejo.


II.2 Monitoreo

El monitoreo es un proceso de medición del cambio en las condiciones ecológicas de un humedal durante un determinado período de tiempo.

1) En las actividades de monitoreo, debería tenerse en cuenta los siguientes puntos:

  • la necesidad de producir información objetiva;
  • la necesidad de efectuar un seguimiento de cualquier actividad que esté llevándose a cabo en un humedal;
  • los conocimientos adquiridos en cualquier proyecto o actividad específica, así como en aquellas actividades que se estén realizando en humedales similares.


El monitoreo se puede llevar a cabo con diferentes grados de intensidad, dependiendo de la tecnología y/o los fondos disponibles. Hay que destacar que el monitoreo no requiere automáticamente tecnologías sofisticadas o cuantiosas inversiones.

2) Se podrían utilizar los siguientes planteamientos:

  • los cambios en la utilización de los humedales o las cuencas hidrográficas pueden ser monitoreados por sensores remotos o mediante observaciones de campo;
  • las condiciones ecológicas y la productividad pueden ser monitoreados utilizando la información disponible o técnicas cuantitativas de muestreo;
  • los cambios en los valores y usos sociales pueden ser monitoreados mediante observación participativa.


II. 3 Investigación

La investigación puede ser cualquier trabajo que amplíe los conocimientos básicos. Las áreas que requieren una mayor atención son la identificación y cuantificación de los valores de los humedales, la sustentabilidad del uso de los mismos y el funcionamiento y modificación del paisaje. Las Partes Contratantes deberían empezar a adoptar medidas positivas para adquirir y, de ser posible, compartir los conocimientos adquiridos sobre valores, funciones y usos de los humedales.

1) Entre las labores prioritarias de investigación cabe incluir:

  • el desarrollo de una terminología comprensible en todo el mundo;
  • el desarrollo de los medios necesarios para hacer un mayor uso en las actividades de manejo del enfoque basado en el conjunto del paisaje o de toda la cuenca;
  • la elaboración de técnicas para monitorear el cambio ecológico y prever la evolución de las características del humedal ante las presiones de su utilización actual;
  • un mejor conocimiento básico sobre los valores y las funciones de los humedales, en especial los valores socioeconómicos, a fin de conocer mejor las técnicas tradicionales de manejo de las poblaciones locales y sus necesidades;
  • un mejor conocimiento de la clasificación científica de los microorganismos, plantas y animales de los humedales, y el depósito de ejemplares de estudio en museos u otras instituciones apropiadas;
  • el desarrollo de metodologías para evaluar las actividades sostenibles;
  • el suministro de datos con los que puedan desarrollarse tecnologías sobre uso racional/alternativo;
  • el desarrollo de técnicas para la rehabilitación de los humedales.


2) Las labores de investigación mencionadas anteriormente son sólo una indicación de las necesidades existentes. En la práctica, es de esperar que aumente el número de temas específicos de investigación, en la medida en que lo hagan los programas sobre recursos naturales. Las prioridades en cuanto a la investigación han de establecerse en base a las necesidades de manejo.

II.4 Formación

1) Se debería prestar atención a cuatro aspectos de la formación:

  • La definición de las necesidades de formación
  • Las distintas necesidades en función de las regiones, países y sitios

    No siempre se podrá contar con la ayuda de expertos y algunos aspectos fundamentales del uso racional pueden no figurar en el programa existente. Estos aspectos clave deben ser considerados prioritarios para las futuras actividades de formación. Por lo tanto, el primer paso para iniciar un programa de formación sería la realización de un análisis de las necesidades de formación.

  • El público destinatario

    Existe una gran diferencia entre los programas educativos y de conciencia pública y la formación profesional. Por regla general, se puede afirmar que, mientras que deben hacerse conocer al público en general y a los responsables políticos de alto nivel los valores ecológicos, culturales, sociales y económicos de los ecosistemas de humedales, los programas de formación se deben dirigir a quienes se van a encargar directamente del manejo y administración de los humedales. Los cursos de formación han de centrarse en los métodos más actualizados de aplicación del uso racional. También deben organizarse cursos de ese tipo para las autoridades judiciales y otros agentes responsables de la aplicación de la ley.

  • La temática

    La formación debería aportar a gestores y administradores de humedales el conocimiento profesional necesario para establecer, defender y aplicar en ellos el concepto de uso racional.

2) Para los profesionales de los humedales parecen ser particularmente importantes tres tipos principales de formación :

  • Cursos de manejo integrado

    La formación debería servir para reunir a especialistas de distintos campos a fin de lograr un entendimiento y un planteamiento común respecto del manejo y la planificación de los humedales;

  • Cursos sobre técnicas de manejo de los humedales

    Mediante los cursos de formación se debería enseñar a los participantes las técnicas más actuales y eficaces de inventariado, planificación, monitoreo, evaluación del impacto ambiental y rehabilitación.

  • Cursos para personal de campo

    Los vigilantes y guardas forestales han de tener ciertos conocimientos básicos sobre el concepto de uso racional, y ser capaces de resolver situaciones cotidianas relacionadas con el respeto de la ley y con la labor de concienciación del público.

La elaboración de manuales de formación y otros materiales debería ser un importante objetivo a largo plazo para cualquier programa de formación.

3) Métodos y recursos de formación

Las actividades de formación y la transferencia de los conocimientos apropiados deberían formar parte integrante de todos los proyectos de uso racional. Debería lograrse que esas actividades tuvieran el mayor efecto catalizador posible, y facilitaran la formación de instructores a nivel regional para que éstos transmitieran luego sus conocimientos a otros niveles, y atrajeran la colaboración de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, utilizando los recursos e instituciones locales cuando sea posible.

II.5 Educación y conciencia pública

La educación y conciencia pública es fundamentalmente diferente de la formación que los profesionales han de tener para manejar adecuadamente los humedales. Educación es un proceso de cambio profundo y a largo plazo que se produce en los individuos así como el desarrollo de sus habilidades y valores; conciencia es un estado de conocimiento a nivel individual, que con frecuencia precede y estimula un mayor interés y que conduce a más aprendizaje y participación activa.

Los programas de educación y conciencia pública aún no han sido capaces de informar de forma eficaz al público en general del valor que tienen los humedales. La mayoría de la gente no sabe lo que son los humedales y, aunque lo sepa, tiende a considerarlos como eriales inútiles, que no suscitan el mismo apoyo que han recibido los bosques tropicales. Es fundamental mejorar las actividades educativas y de conciencia pública para así conseguir un uso racional. Es necesario realizar las siguientes actividades:

  • definición de los sectores a quienes dirigir la campaña

    Debería elaborarse programas de concienciación para las autoridades encargadas del manejo, los propietarios de tierras, los funcionarios del gobierno local, las comunidades cuya subsistencia depende de los recursos de los humedales y para el público en general.

  • estudios de mercado

    Estos estudios deberían identificar las técnicas más apropiadas para promover la conciencia pública sobre los valores de los humedales en diferentes regiones del mundo.

  • campañas de educación y conciencia pública

    Esas campañas sólo funcionarán si se plantean empezando de abajo hacia arriba. Sin embargo, se puede lograr mucho mediante campañas organizadas a nivel mundial o nacional, lo cual haría posible compartir materiales y expertos, además de generarse el impulso necesario para aumentar el conocimiento global de los humedales.


III. ACTIVIDADES EN HUMEDALES ESPECIFICOS

III.1 Aspectos ecológicos

El manejo de los humedales debe ser un proceso integrado, en el que deben tenerse en cuenta criterios de tiempo y espacio. Debe incorporar objetivos sustentables y a largo plazo y también hay que tomar en consideración toda la cuenca hidrográfica. Como proceso integrado, tiene que incorporar diferentes usos y actividades compatibles con la viabilidad.

Este proceso de manejo también ha de incorporar un enfoque interdisciplinario que refleje la gran variedad de actividades humanas basándose en principios de biología, economía, política, ciencias sociales, etc. En muchos casos habrá también que responder a preocupaciones de carácter más global, especialmente las referentes a especies compartidas, sistemas hidrográficos compartidos, y a la cuestión del cambio climático global.

III.2 Actividades humanas

Para lograr el uso racional de los humedales es necesario lograr un equilibrio que garantice el mantenimiento de todos los tipos de humedales a través de una serie de actividades que pueden ir desde la protección más estricta hasta la intervención activa, incluyendo la rehabilitación.

Las actividades encaminadas a un uso racional pueden pues ser de muy variada índole, desde la explotación de recursos muy reducida o inexistente hasta una explotación muy activa, mientras sea sostenible. Hay que reconocer, sin embargo, que hay muy pocos humedales que no estén utilizados de alguna manera por las poblaciones locales.

El manejo de los humedales debería adaptarse a las circunstancias específicas del lugar, responder a las culturas locales y respetar los usos tradicionales. El manejo, por lo tanto, no es un concepto universal que se pueda aplicar de forma general, sino que debe adaptarse a las condiciones locales.

III.3 Planificación integrada para el manejo

El manejo de los humedales puede ser aplicado mediante la elaboración de planes o estrategias para el manejo de una zona o región específicas. El Taller C de la Conferencia de Kushiro revisó los "Lineamientos para una planificación del manejo en los sitios Ramsar y otros humedales", aprobados luego en sesión plenaria (véase el Anexo a la Resolución 5.7).

Estos lineamientos subrayan que la planificación para el manejo no sólo se aplica a las reservas de humedales sino a todos los humedales, y que es un proceso sujeto a constante análisis y revisión. Los planes de manejo deberían por tanto considerarse documentos flexibles y dinámicos.

1) En general, un plan de manejo consta de cuatro partes:

  • descripción (que es la base de datos concretos sobre la que se pueden tomar decisiones en cuanto a manejo, y que puede ser revisada a la luz de un mejor conocimiento del sitio);
  • identificación de las modificaciones sufridas en el pasado por los sitios y de las posibles amenazas;
  • evaluación y objetivos (a partir de la descripción, se pueden definir los objetivos del manejo, en términos tanto de objetivos a largo plazo como de objetivos operativos inmediatos a corto plazo);
  • plan de acción (definición del trabajo que debe realizarse para lograr esos objetivos; actividades, entre las que cabe citar el manejo del hábitat; manejo de las especies; usos; acceso; educación, interpretación y comunicación; e investigación).


El monitoreo forma parte integrante del proceso de planificación. Será necesario realizar revisiones anuales y a más largo plazo del plan, lo cual puede conducir a la modificación de la descripción, los objetivos y el plan de acción.

2) Debería nombrarse una autoridad responsable de la aplicación del proceso de manejo; esto puede ser especialmente importante en los humedales extensos, donde la planificación debe tener en cuenta todos los intereses, usos y presiones. Es necesario lograr una decidida colaboración y participación de organismos gubernamentales y no gubernamentales, así como de la población local.

3) Cuando sea apropiado, los planes de manejo deberían incorporar tanto tecnologías modernas como tradicionales. El plan debe reflejar la capacidad de carga total del sistema. Su aplicación deberá potenciar al máximo el uso sostenible de los recursos existentes.

El manejo de los humedales ha de ser incorporado a las políticas generales a nivel nacional, como ya se ha indicado en las directrices de Montreux. Estas políticas deberían reflejar la mejor información técnica disponible. La Oficina de Ramsar y sus organizaciones asociadas pueden brindar la información técnica específica.

III.4 Cuestiones técnicas

En muchas regiones del mundo, el concepto de uso racional no es una novedad. La humanidad ha ido desarrollando civilizaciones en torno a los humedales durante miles de años, y ha creado determinadas tecnologías para su uso.

Muchas de estas tecnologías son sostenibles, y por lo tanto deberían ser identificadas y fomentadas con urgencia. En los casos en los que estas tecnologías no sean sostenibles, habría que perfeccionarlas y adaptarlas para potenciar al máximo su viabilidad.

Lineamientos para la aplicación del concepto de uso racional de la Convención(1990)

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La Convención hoy

Número de » Partes Contratantes: 168 Sitios designados para la
» Lista de Humedales de Importancia Internacional: 2181 Superficie total de los sitios designados (hectares): 208 545 658

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