La Evolución Jurídica de la Convención de Ramsar

La Evolución Jurídica de la Convención de Ramsar Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Habitat de Aves Acuaticas (2 de febrero de 1971)

por
Cyril de Klemm
en colaboración con
Isabelle Créteaux

[Nota sobre esta edición electrónica.]


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Publié par le Bureau de la Convention de Ramsar, Gland, Suisse
Published by the Ramsar Convention Bureau, Gland, Switzerland
Publicado por la Oficina de la Convención de Ramsar, Gland, Suiza
© 1995 Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat

ISBN 2-940073-14-7

Citation: De Klemm, C. and Créteaux, I. 1995. L'Evolution Juridique de la Convention de Ramsar = The Legal Development of the Ramsar Convention = La Evolución Jurídica de la Convención de Ramsar. Ramsar Convention Bureau, Gland, Switzerland.

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INDICE

Introducción

Historia de la Convención de Ramsar

Presentación sucinta de la Convención

I. La Lista de Humedales de Importancia Internacional

A. Designación de sitios (Artículos 2 y 3.2)

    1. Criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional (Artículo 2.2)
    2. Recomendaciones relativas a la inclusión de humedales específicos en la Lista
    3. Aplicación de los criterios de identificación
    4. Clasificación de tipos de humedales y fichas técnicas informativas

B. Conservación de los sitios inscritos en la Lista

    1. Modificaciones en las condiciones ecológicas de los humedales inscritos en la Lista (Artículo 3.2)
    2. Recomendaciones relativas a la conservación de sitios inscritos en la Lista
    3. Procedimiento de monitoreo
    4. Registro de Montreux
    5. Planes de manejo

II. Uso racional de los humedales

    1. Definición (Artículo 3.1)
    2. Elaboración de políticas nacionales relativas a los humedales
    3. Elaboración de directrices para la aplicación del concepto de uso racional
    4. Inventarios nacionales
    5. Restauración

III. Disposiciones comunes para los sitios inscritos en la lista y el uso racional

    1. Reservas naturales (Artículo 4.1)
    2. Investigación (Artículo 4.3)
    3. Educación y capacitación (Artículo 4.5)

IV. Articulo 5: Cooperación internacional

    1. Cuencas hidrológicas, humedales y poblaciones de aves migratorias compartidos
    2. Asistencia para la conservación

      a) Integración de la conservación de los humedales en la asistencia para el desarrollo
      b) Programas de asistencia para el desarrollo
      c) Fondo para la Conservación de los Humedales
      d) Relaciones con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM)

    3. Cooperación con otras convenciones u organizaciones internacionales

V. Articulo 6: Conferencia de las Partes Contratantes

    1. La Conferencia de las Partes Contratantes

      a) Competencias
      b) Reglamento interno de la Conferencia
      c) Reglamento financiero de la Convención

    2. Comité Permanente

      a) Establecimiento
      b) Composición
      c) Funciones

    3. Grupo de Examen Científico y Técnico (GECT)

    4. Aplicación de la Convención por las Partes Contrantantes

      a) Marco de referencia para la aplicación de la Convención
      b) Informes Nacionales
      c) Comités Nacionales
      d) Papel de las organizaciones no gubernamentales nacionales (ONG)

VI. Articulo 7: Representación de las Partes Contratantes

VII. Articulo 8: La Oficina de la Convención

    1. Establecimiento y funciones de la Oficina

      a) Establecimiento de una Oficina Permanente
      b) Memorándum de acuerdo entre la UICN y el IWRB
      c) Relaciones entre la UICN y la Oficina
      d) Funciones de la Oficina

    2. Marco para las actividades de la Oficina

VIII. Articulo 9: Condiciones para adherirse a la Convención

IX. Articulo 10 bis: Enmiendas

X. Idiomas

    1. Versiones auténticas
    2. Idiomas oficiales de trabajo de la Conferencia

Anexo I: Evolución de los criterios para la identificación de Humedales de Importancia Internacional

Anexo II: Cronología de los acontecimientos principales en la evolución de la Convención de Ramsar



Introducción

Historia de la Convención de Ramsar

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales (UICN), consciente de la desecación acelerada de grandes extensiones de marismas y humedales en Europa, se asoció en 1960 al Buró Internacional para la Investigación de las Aves Acuáticas y Zonas Húmedas (IWRB) y al Consejo internacional para la Preservación de las Aves (CIPA) (note 1), para lanzar un programa, denominado Proyecto MAR (note 2), destinado a difundir el conocimiento sobre el valor de los humedales para la humanidad, así como contribuir a su conservación.

En noviembre de 1962 se organizó una conferencia internacional en Saintes-Maries-de-la-Mer, en la Camargue, Francia, para examinar en el marco de dicho programa la gama de problemas relacionados con la conservación de los humedales. Entre otras medidas, la Conferencia recomendó el establecimiento de una lista, denominada Lista MAR, de los humedales de importancia internacional situados en Europa y Africa del Norte. Esta lista debía constituir una base para elaborar una convención internacional relativa a los humedales. Paralelamente al Proyecto MAR, se elaboraron listas de turberas y de otros lugares acuáticos de gran importancia ecológica en el marco de otros proyectos, denominados respectivamente TELMA y AQUA.

Un año después, en 1963, el IWRB organizó en St. Andrews, Escocia, una Primera Conferencia Europea sobre la Conservación de las Aves Acuáticas, con el fin de continuar el trabajo iniciado en Saintes-Maries-de-la-Mer. La Conferencia recomendó la creación de una red europea de refugios para las aves acuáticas y la concertación de una convención internacional para garantizar un funcionamiento efectivo y coordinado de dicha red.

En 1965, el IWRB preparó una lista de las cuestiones susceptibles de ser cubiertas por dicha convención, así como un primer anteproyecto de texto.

En 1966, se celebró en Noordwijk, Países Bajos, la Segunda Conferencia Europea sobre la Conservación de las Aves Acuáticas, organizada por el IWRB y el Gobierno Holandés. Tras un examen de la situación de los humedales en los distintos países y del contenido eventual de la Convención, la Conferencia encargó al Gobierno de los Países Bajos la redacción de un nuevo anteproyecto. Así se hizo y las observaciones del IWRB sobre este texto fueron a su vez integradas en una nueva versión en 1967.

En 1968, se reunió en Leningrado una nueva Conferencia Internacional sobre la Conservación de las Aves Acuáticas y sus Recursos. Esta recomendó que debía acelerarse la adopción de una convención relativa a la conservación de los humedales de importancia internacional.

En su reunión anual de 1969, celebrada en Viena, el Consejo del IWRB especificó con más detalle el posible contenido de la Convención. Se redactó entonces un nuevo proyecto, preparado por el Gobierno de los Países Bajos. Este texto fue luego presentado oficialmente a una reunión técnica de expertos, celebrada en Espoo, Finlandia, en marzo de 1970.

El IWRB elaboró entonces el texto definitivo del proyecto de convención, integrando los comentarios formulados en la reunión de Espoo, el cual fue presentado a la Conferencia de plenipotenciarios reunida con miras a la adopción de la Convención.

Esta Conferencia se reunió en Ramsar, una pequeña ciudad del Irán situada a orillas del Mar Caspio, del 30 de enero al 3 de febrero de 1971.

La Convención entró en vigor el 21 de diciembre de 1975, cuatro meses después del depósito del séptimo instrumento de ratificación, de conformidad con las disposiciones de su Artículo 10.

Poco tiempo antes de la entrada en vigor de la Convención se reunió una Conferencia Internacional sobre los Humedales y las Aves Acuáticas en Heiligenhafen, Alemania, del 2 al 6 de diciembre de 1974. Dicha Conferencia fue organizada conjuntamente por el IWRB y la República Federal de Alemania. Uno de sus objetivos fue el de examinar el progreso alcanzado en lo que referente a las ratificaciones de la Convención de Ramsar. Fue ésta la última de la serie de grandes conferencias no gubernamentales dedicadas al tema - Saintes-Maries-de-la-Mer, St. Andrews, Noordwijk y Leningrado. A partir de entonces, estas conferencias fueron reemplazadas por las de las Partes Contratantes a la Convención.

A lo largo de los años, la Convención de Ramsar fue enmendada en dos oportunidades: la primera vez por el Protocolo de París el 3 de diciembre de 1982 y luego por la Conferencia Extraordinaria de las Partes, celebrada en Regina, Canadá, del 28 de mayo al 3 de junio de 1987.

Cuando se observó la necesidad de enmendar la Convención, se comprobó que el texto aprobado en Ramsar no preveía ningún procedimiento de enmienda. Para introducirlo, era preciso concertar un protocolo, es decir un nuevo tratado que modificase el primero. Así lo recomendó la Conferencia de las Partes, en su primera reunión en Cagliari, en 1980, indicando que el protocolo debía incluir un procedimiento de enmienda inspirado en las correspondientes disposiciones del Artículo X del Convenio de Bonn sobre la conservación de especies migratorias de la fauna salvaje, 1979 (Recomendación REC. C.1.7).

Como consecuencia de dicha recomendación y a invitación de la UNESCO, Depositaria de la Convención, se celebró en París del 2 al 3 de diciembre de 1982, una Conferencia Extraordinaria de las Partes presidida por el representante de la India, Nalni D. JAYAL, con miras a adoptar el protocolo en cuestión.

La Conferencia examinó el anteproyecto elaborado por la delegación del Reino Unido y, con algunas enmiendas, lo aprobó por consenso. La disposición principal del Protocolo consistió en la inserción en el texto de la Convención, de un nuevo Artículo 10 bis que estableció un procedimiento de enmienda (Artículo 1 del Protocolo). El Protocolo establece también que las versiones francesa, alemana y rusa del texto de la Convención sean consideradas como textos auténticos de ésta última, debido a que hasta ese momento sólo la versión inglesa lo era.

El Protocolo entró en vigor el 1º de octubre de 1986, tras su ratificación por dos tercios de los Estados que eran Partes Contratantes de la Convención a la fecha en que éste se abrió a la firma (Artículo 6 del Protocolo). A partir de dicha fecha, resultaba posible enmendar la Convención de conformidad con el procedimiento en él establecido.

La Conferencia de las Partes ya había reconocido en Cagliari, que ciertas enmiendas a la Convención de Ramsar facilitarían la consecución de sus objetivos fundamentales (Recomendación REC. C.1.8) y había identificado toda una serie de modificaciones útiles con ese fin:

  • la organización de reuniones ordinarias periódicas de la Conferencia de las Partes;
  • la adopción de un reglamento interno por la Conferencia de las Partes;
  • la atribución de nuevas competencias a la Conferencia de las Partes;
  • la creación de un comité científico por la Conferencia de las Partes y la utilización de la competencia excepcional del IWRB;
  • la creación de una secretaría permanente;
  • la ampliación de las funciones de la secretaría permanente;
  • la participación de observadores, en particular de organizaciones no gubernamentales;
  • la inclusión de un Anexo a la Convención con los criterios para la selección de humedales de importancia internacional;
  • un procedimiento para la solución de desacuerdos;
  • el derecho de las Partes a tomar a nivel nacional medidas más estrictas que aquellas estipuladas por la Convención.


Como consecuencia de esta recomendación, se redactó un anteproyecto de enmiendas eventuales, en base a un informe del Centro de Derecho Ambiental de la UICN. Estas propuestas de enmienda fueron presentadas a la Segunda Conferencia de las Partes en Groninga, Países Bajos, en 1984. Sin embargo, como el Protocolo de París aún no había entrado en vigor, no se podían adoptar estas enmiendas oficialmente. Además, la Conferencia de las Partes consideró que era preciso revisar y pulir el texto del anteproyecto. Con este fin, creó un Grupo de Trabajo integrado por delegados de Canadá, Dinamarca, Países Bajos, Senegal y Túnez. Este grupo estaba, asimismo, encargado de examinar distintas opciones relativas a la creación de una estructura permanente de apoyo administrativo, científico y técnico a la Convención, es decir una verdadera secretaría.

El Grupo de Trabajo se reunió en La Haya, del 28 al 31 de mayo de 1985, bajo la presidencia del representante de los Países Bajos y acordó las distintas propuestas de enmienda a presentar a las Partes Contratantes cuando el Protocolo de París entrase en vigor. A diferencia de las propuestas de Groninga, basadas a su vez en las de Cagliari, las recomendaciones del Grupo de Trabajo se referían solamente a disposiciones de tipo institucional y financiero. El Grupo estimó, en efecto, que la ampliación de las funciones de la secretaría, la participación de observadores en las reuniones de la Conferencia de las Partes y la adición de un Anexo a la Convención con los criterios para la inclusión de sitios en la Lista de Humedales de Importancia Internacional podrían realizarse por otros métodos que no fuesen enmiendas al texto de la Convención, por ejemplo mediante la aprobación de resoluciones o recomendaciones, o la inserción de disposiciones especiales en el reglamento interno de la Conferencia.

En lo tocante a otros puntos identificados en la Conferencia de Cagliari como posible materia de enmienda a la Convención, como por ejemplo la creación de un comité científico, el establecimiento de un procedimiento de solución de desacuerdos y el derecho de las Partes a adoptar medidas más estrictas que las estipuladas por la Convención para la conservación de los humedales, el Grupo de Trabajo recomendó sencillamente dejarlos de lado.

Tras la entrada en vigor del Protocolo de París el 1º de octubre de 1986, puede aplicarse el procedimiento de enmienda. Una reunión extraordinaria de la Conferencia de las Partes presidida por Veit KOESTER, delegado de Dinamarca fue convocada en 1987 para examinar y, según procediese, adoptar las enmiendas propuestas por el Grupo de Trabajo. Dicha reunión tuvo lugar en Canadá, durante la Tercera Conferencia ordinaria de las Partes.

La Conferencia Extraordinaria aprobó las propuestas del Grupo de Trabajo y enmendó los Artículos 6 y 7 de la Convención. Estas enmiendas dan carácter institucional a la Conferencia de las Partes y le confieren ciertas facultades, en particular la de examinar y promover la aplicación de la Convención, así como aprobar un reglamento interno y un presupuesto. Las Partes tendrán la obligación de contribuir a dicho presupuesto según una escala de contribuciones que deberán aprobar por unanimidad.

En espera de la entrada en vigor de las enmiendas de Regina, las Partes decidieron aplicarlas a título provisional, aprobando para ello una resolución, y por ende, aportando también contribuciones voluntarias para sufragar los gastos de funcionamiento de la Convención (Resolución relativa a la aplicación provisional de las enmiendas a la Convención).

Las enmiendas de Regina entraron en vigor el 1º de mayo de 1994, tras la ratificación por Dinamarca el 3 de enero del mismo año. Como consecuencia, todo Estado que ratifica o se adhiere a la Convención después de dicha fecha, automáticamente será parte a las enmiendas.

La Conferencia de las Partes Contratantes ha celebrado, desde la entrada en vigor de la Convención, cinco reuniones en los siguientes lugares y fechas:

  • Cagliari (Italia), 24-29 de noviembre de 1980
  • Groninga (Países Bajos), 7-12 de mayo de 1984
  • Regina (Canadá), 27 de mayo- 5 de junio de 1987
  • Montreux (Suiza), 27 de junio - 4 de julio de 1990
  • Kushiro (Japón), 9-16 de junio de 1993


En cada una de estas reuniones, la Conferencia aprobó una serie de resoluciones y recomendaciones, entre las que cabe destacar:

  • la Resolución sobre cuestiones de secretaría (Regina, 1987);
  • la Resolución sobre asuntos financieros y presupuestarios (Regina, 1987);
  • la Resolución sobre la creación de un Comité Permanente (Regina, 1987);
  • la Recomendación REC. C.3.3, que define el uso racional de los humedales (Regina, 1987), la Recomendación REC. C.4.10, que establece directrices para la aplicación del concepto de uso racional (Montreux, 1990) y la Resolución RES. C.5.6, sobre el uso racional de los humedales (Kushiro, 1993);
  • la Recomendación REC. C.4.2, que establece criterios para la identificación de humedales de importancia internacional (Montreux, 1990);
  • la Resolución RES. C.4.3, relativa a un Fondo para la Conservación de los Humedales (Montreux, 1990);
  • la Recomendación REC. C.4.7, sobre los mecanismos para una mejor aplicación de la Convención de Ramsar, que crea también el Procedimiento de Monitoreo (Montreux, 1990);
  • la Resolución RES. C.5.1, sobre la Declaración de Kushiro y el Marco de referencia para la aplicación de la Convención (Kushiro, 1993);
  • la Resolución RES. C.5.4, sobre el Registro de sitios Ramsar en los que se han producido, se están produciendo o pueden producirse cambios en sus condiciones ecológicas (Kushiro, 1993) ("Registro de Montreux");


Se mencionarán más adelante otras resoluciones y recomendaciones importantes aprobadas por la Conferencia de las Partes, al abordar los artículos de la Convención a que se refieren.


Presentación sucinta de la Convención

El preámbulo de la Convención expone los principios aceptados por las Partes Contratantes:

  • el ser humano y su medio ambiente son interdependientes;
  • los humedales desempeñan una función ecológica fundamental como reguladores de los regímenes hidrológicos y como hábitats de una flora y fauna características, en especial de aves acuáticas;
  • los humedales constituyen un recurso de gran valor económico, cultural, científico y recreativo;
  • las intrusiones en estos humedales aumentan y deben ser impedidas;
  • las aves acuáticas, en sus migraciones estacionales, pueden atravesar fronteras y deben ser consideradas en consecuencia como un recurso internacional;
  • la conservación de los humedales y de su flora y fauna requieren políticas nacionales previsoras, conjuntamente con una acción internacional coordinada.


El Artículo 1º
define de modo muy amplio "humedales" y "aves acuáticas".

El Artículo 2 establece una Lista de Humedales de Importancia Internacional. Al depositar su instrumento de adhesión o ratificación, cada Parte Contratante deberá designar por lo menos un humedal para su inclusión en la Lista. Toda Parte tendrá derecho a retirar o reducir el área de los humedales ya inscritos, por motivos urgentes de interés nacional.

El Artículo 3 dispone que las Partes Contratantes deberán elaborar y aplicar su planificación de forma que favorezca la conservación de los humedales incluidos en la Lista y el uso racional de los humedales en general; toda modificación de las condiciones ecológicas de los humedales inscritos en la Lista deberá señalarse sin demora a la Oficina permanente.

En virtud del Artículo 4, las Partes se comprometen a crear reservas naturales en los humedales, a compensar toda pérdida de recursos de humedales cuando retiran un humedal de la Lista, en particular creando nuevas reservas naturales, a fomentar la investigación y las publicaciones relativas a los humedales, a esforzarse por acrecentar las poblaciones de aves acuáticas en los humedales y a fomentar la formación de personal competente para el estudio, manejo y custodia de los humedales.

El Artículo 5 obliga a las Partes Contratantes a consultarse sobre el cumplimiento de las obligaciones derivadas de la Convención, especialmente en el caso de humedales o sistemas hidrológicos compartidos por varias de ellas. Las Partes deberán asimismo coordinar sus políticas en materia de conservación de los humedales, de su flora y fauna.

El Artículo 6, enmendado por la Conferencia Extraordinaria de las Partes celebrada en Regina, en 1987, instituye una Conferencia de las Partes Contratantes y determina sus competencias. Trata asimismo del Reglamento Interno de la Conferencia y del Reglamento Financiero de la Convención.

El Artículo 7, también enmendado en Regina, detalla la composición de las delegaciones y el procedimiento de votación en las Conferencias.

El Artículo 8 indica las funciones de la Oficina permanente y designa a la UICN para desempeñarlas.

El Artículo 9 estipula las condiciones para adherirse a la Convención.

El Artículo 10 bis, añadido por el Protocolo de París de 1982, dispone que la Convención podrá ser enmendada en una reunión de las Partes Contratantes convocada con ese fin y describe el procedimiento de enmienda.

Los Artículos 10 y 11 son las cláusulas finales y describen en particular las condiciones y los procedimientos de adhesión a la Convención.

El Artículo 12 designa al Depositario que es la UNESCO. Esta organización es igualmente Depositaria del Protocolo de París.

Sigue a este Artículo una cláusula, enmendada por el Protocolo de París de 1982, que indica que el texto de la Convención se ha hecho en un solo ejemplar original en inglés, francés, alemán y ruso, textos que son todos igualmente auténticos.


Este estudio se refiere únicamente a los artículos de la Convención que han sido objeto de enmiendas o de resoluciones o recomendaciones de la Conferencia de las Partes Contratantes.



I. La Lista de Humedales de Importancia Internacional

A. Designación de sitios (Artículos 2 y 3.2)

1. Criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional (Artículo 2.2)

En la Lista de Ramsar sólo pueden incluirse humedales de importancia internacional. Sin embargo, la Convención no da prácticamente ninguna indicación a los Estados sobre la definición de este término. En el Artículo 2.2 se mencionan solamente las diferentes categorías de interés (ecológico, botánico, zoológico...) que podrían justificar la inclusión en la Lista, sin orientar más a las Partes, o futuras Partes Contratantes en su decisión sobre los sitios a designar.

Por lo tanto, era necesario establecer criterios para la selección. Los criterios adoptados por la Conferencia Internacional sobre la Conservación de los Humedales y Aves Acuáticas celebrada en Heiligenhafen en 1974, sirvieron de referencia en un primer momento y desde entonces han venido modificándose. A la fecha, cuatro series de criterios se han sucedido uno al otro, tras haber sido aprobados por las Conferencias de Heiligenhafen, Cagliari, Regina y Montreux. Estos serán examinados brevemente a continuación, pero serán reproducidos en su totalidad en el anexo a este trabajo.

Sus modificaciones reflejan la evolución del pensamiento científico y la política de las Partes. Para los negociadores de la Convención, fieles en ello al ánimo inspirador del Proyecto MAR y de las anteriores conferencias, la protección de los humedales de importancia internacional para las aves acuáticas constituía el objetivo principal. Con el transcurso de los años, se pusieron de manifiesto muchos otros motivos, igualmente válidos, para justificar la inclusión de un humedal en la Lista. La protección de los hábitats de la avifauna acuática perdió así en parte su preeminencia, lo cual explica la modificación consiguiente de los criterios.

a) Criterios adoptados por la Conferencia Internacional sobre la Conservación de los Humedales y las Aves Acuáticas, Heiligenhafen, 1974

Los criterios utilizados inicialmente para identificar los humedales de importancia internacional fueron adoptados durante la Conferencia Internacional de Heiligenhafen, antes de la entrada en vigor de la Convención de Ramsar. Elaborados en base a las recomendaciones de Szijj (1972) y Atkinson-Willes (1976), se inspiraban en gran parte en una serie de criterios semejantes a los aplicados en los proyectos TELMA y AQUA, y también en la elaboración de la Lista MAR, completada y publicada por la UICN en 1965. Se establecieron cuatro grupos distintos de criterios, a saber:

    Criterios cuantitativos, relativos a la importancia de un humedal para las poblaciones y especies de aves (criterio 1), en virtud de los cuales un humedal debería ser considerado de importancia internacional si: "sustenta habitualmente al 1% (o sea por lo menos 100 individuos) de la población biogeográfica o de la población perteneciente a la vía de migración dada de una especie de aves acuáticas" (criterio 1,i); o si "sustenta regularmente a 10 000 patos, gansos y cisnes; o bien 10 000 fochas; o bien 20 000 limícolas" (criterio 1,ii); o también si "sustenta a un número apreciable de especies vegetales o animales en vías de extinción" (criterio 1,iii). El criterio conocido como "del uno por ciento" fue establecido para tomar en cuenta a todas las especies, independientemente de su relativa abundancia. Estos criterios, basados en datos científicos se consideraban preferibles a criterios generales indeterminados.

    Criterios cualitativos referentes a la selección de humedales únicos o representativos (criterio 2), en virtud de los cuales un humedal debería ser considerado de importancia internacional si constituye: "un ejemplo representativo de un tipo de humedal característico de su región biogeográfica" (criterio 2, i); o si presenta un "ejemplo de una etapa crítica o extrema de un proceso biológico o hidromorfológico" (criterio 2, ii).

    Criterios relativos a la investigación y a los valores educativos y recreativos de los humedales (criterio 3).

    Criterios relativos a las posibilidades prácticas de conservación y manejo (criterio 4), que estipulaban, entre otros, como condición para la inclusión en la Lista de un humedal de importancia internacional que éste no sufriese amenazas significativas derivadas de la contaminación, las manipulaciones hidrológicas, la ordenación del territorio o las actividades industriales (criterio 4, ii).

Estos criterios fueron puestos a prueba de 1974 a 1980 y el concepto de criterios cuantitativos y cualitativos resultó ser eficaz. Su aplicabilidad constituyó el tema central de los debates en la Reunión Técnica sobre la evaluación de los humedales con miras a su conservación (Bonn-Bad Godesberg, 8-9 de octubre de 1977). Esta reunión preparó una serie de recomendaciones que fueron a su vez utilizadas por la UICN y el IWRB para elaborar proyectos de enmienda a los criterios de Heiligenhafen, con la intención de presentarlos a la Primera Conferencia de las Partes Contratantes de la Convención de Ramsar, en Cagliari, en 1980. Estas enmiendas ampliaban los criterios de Heiligenhafen con el fin de poder evaluar mejor cada tipo de humedal.

b) Criterios adoptados por la Primera Conferencia de las Partes Contratantes, Cagliari, 1980

La Conferencia de Cagliari adoptó, en consecuencia, nuevos criterios en base a las propuestas presentadas por la UICN y el IWRB. Estos criterios se dividen en tres categorías:

    La primera categoría comprende los criterios cuantitativos relativos a las aves acuáticas, con miras a determinar únicamente aquellos humedales que cuentan con un número suficiente de aves acuáticas para ser considerados de importancia internacional. Introduce, asimismo, normas especiales para las poblaciones que nidifican, refiriéndose a las parejas reproductoras más que a los individuos. El criterio 1 señala que un humedal debería ser considerado de importancia internacional, si:

      a) sustenta regularmente a 10 000 patos, gansos y cisnes; o bien 10 000 fochas; o 20 000 limícolas;

      b) sustenta regularmente al 1% de los individuos de una población dada de una especie o subespecie de aves acuáticas;

      c) sustenta regularmente al 1% de las parejas reproductoras de una población dada de especie o subespecie de aves acuáticas.

    La segunda categoría trata sobre criterios generales relativos a la flora y fauna y abarca en particular las especies y subespecies raras y amenazadas. Según el criterio 2, un humedal debería ser considerado de importancia internacional si:

      a) sustenta a un número significativo de especies o subespecies de plantas o animales raros, amenazadas o en vías de extinción;

      b) es especialmente valioso para el mantenimiento de la diversidad genética y ecológica de una región a causa de la riqueza y peculiaridades de su flora y fauna;

      c) es especialmente valioso como hábitat de plantas o animales en una etapa crítica de su ciclo biológico;

      d) es especialmente valioso por sus especies o comunidades de fauna y flora endémicas.

    La tercera categoría comprende un solo criterio, diseñado para determinar el valor de los humedales representativos o únicos. Un humedal debería ser considerado de importancia internacional si se trata de un tipo particularmente representativo de humedal característico de su región.

La Conferencia de Cagliari no retuvo ni los criterios relativos a la investigación y educación, ni aquéllos referentes a las posibilidades prácticas de conservación y manejo de los sitios. Consideró en efecto, que un humedal debía ser escogido por sus características propias y que no se podía, por lo tanto, poner como condición que esté libre de amenazas derivadas de la contaminación, aprovechamiento u otras actividades destructivas.

Tras la revisión de los criterios, la Conferencia recomendó a las Partes Contratantes su utilización para la selección de los sitios a inscribir en la Lista. Igualmente, recomendó a las organizaciones internacionales competentes mantener una "lista de referencia" fundada en estos criterios, con el fin de supervisar los avances obtenidos para el establecimiento de una red de humedales de importancia internacional. Solicitó, asimismo, a las organizaciones internacionales competentes (esencialmente a la UICN y al IWRB) que elaborasen directrices para la selección de los humedales a incluirse en la Lista, entre aquellos que cumplieran con los criterios revisados en Cagliari, así como también para el manejo de los sitios ya incluidos en la Lista (Recomendación REC. C.1.4).

En lo tocante a otros grupos de especies que no son aves acuáticas y a otras características científicas, los criterios de Cagliari no eran de gran asistencia para las Partes Contratantes a la hora de seleccionar los sitios prioritarios para su inclusión en la Lista. Por este motivo, en mayo de 1984, la Segunda Conferencia de las Partes celebrada en Groninga, incluyó entre las medidas de atención prioritaria la "elaboración de criterios comunes para evaluar la importancia de los humedales a nivel local, nacional o internacional y, en particular, la ampliación de los criterios de Cagliari existentes para cubrir también factores ecológicos referentes a organismos vivos que no sean las aves acuáticas" (Recomendación REC. C.2.3).

Pese al éxito de la Convención, la definición de los humedales de importancia internacional seguía causando confusión. Muchos Estados deseosos de adherirse a la Convención tenían dificultades para identificar los sitios en base a los criterios existentes.

c) Criterios adoptados por la Tercera Conferencia de las Partes Contratantes, Regina, 1987

Tres años después, se adelantó un paso más con motivo de la revisión de los criterios de identificación de los humedales de importancia internacional efectuada por la Conferencia de Regina, en 1987.

El orden en el cual se presentaban los criterios de Cagliari fue invertido. Se coloca entonces en primer lugar el criterio de identificación del valor de humedales representativos o únicos. Su contenido no cambia pero, dado su carácter muy general, se elaboran directrices para su aplicación. Conforme a estas directrices, un humedal puede ser seleccionado en virtud del criterio 1 si se trata de: "un ejemplo de un tipo de humedal raro o poco común en la región geográfica" correspondiente (directriz a); o "un tipo particularmente representativo de un humedal característico de la región correspondiente" (directriz b).

Los criterios generales para identificar humedales de importancia, basados en las plantas o animales siguen en segunda posición. El único cambio introducido en relación a los criterios de Cagliari se refiere al criterio 2, a): un humedal debería ser considerado como de importancia internacional si "sustenta un conjunto significativo de especies o subespecies de plantas o animales raros, vulnerables o amenazados, o un número significativo de individuos de una o varias de dichas especies".

Los criterios específicos basados en las aves acuáticas pasan entonces a ocupar el tercer lugar. Los criterios de Cagliari han sido modificados de modo bastante considerable. Los nuevos criterios establecen que un humedal debería ser considerado de importancia internacional si "sustenta regularmente a 20 000 aves acuáticas" (criterio 3, a), o "si sustenta regularmente a un número significativo de individuos pertenecientes a grupos especiales de aves acuáticas, representativos de los valores, la productividad o la diversidad del humedal" (criterio 3, b), o "si en los casos en que se dispone de datos sobre las poblaciones, sustenta regularmente al 1% de los individuos de una población de una especie o subespecie de aves acuáticas" (criterio 3, c).

De esta manera, el criterio basado en las parejas reproductoras de aves acuáticas desaparece. En cambio, se mantiene el criterio del "uno por ciento" de los individuos de una población de una especie o subespecie de aves acuáticas.

Estos cambios reflejan en cierta medida la necesidad reconocida por la Conferencia de las Partes Contratantes de tener en cuenta, al identificar humedales de importancia internacional, factores que no sean las aves acuáticas, pero en la mayoría de los casos resulta difícil establecer criterios cuantitativos. Es más fácil hacer un recuento de las aves acuáticas, por lo cual, los criterios cuantitativos que les atañen conservan su importancia.

La Conferencia de Regina, aun recomendando la utilización de estos criterios para identificar los humedales a incluir en la Lista (Recomendación REC. C.3.1), reconoció que la mayoría no eran suficientemente detallados -en particular para los países en desarrollo- y sobre todo que no tomaban en cuenta factores económicos y sociales de capital importancia para estos países. Por lo tanto, fue preciso volver a revisar los criterios.

Por consiguiente, la Conferencia recomendó la creación de un Grupo de Trabajo encargado de "examinar las modalidades de elaboración de los criterios y directrices para la identificación de los humedales de importancia internacional" (Recomendación REC. C.3.1). Este Grupo de Trabajo fue creado por el Comité Permanente de la Convención en su tercera sesión, el 5 de junio de 1987. Estaba integrado por siete Partes Contratantes, una por cada región representada en el Comité Permanente, a saber, Australia, Chile, Estados Unidos, Irán, Mauritania, Noruega y Polonia. El Grupo de Trabajo se reunió el 30 de enero de 1988 en San José, Costa Rica, después de la Cuarta Sesión del Comité Permanente, bajo la presidencia del representante de Noruega, Steinar ELDÖY, y en presencia de un gran número de observadores de otras Partes. Luego trabajó esencialmente por correspondencia y presentó su informe y propuestas de criterios a la Cuarta Conferencia de las Partes, en 1990 (note 3).

d) Criterios adoptados por la Cuarta Conferencia de las Partes Contratantes, Montreux, 1990

En base al informe del Grupo de Trabajo, la Cuarta Conferencia de las Partes Contratantes celebrada en Montreux en 1990, procedió a una nueva revisión de los criterios (Recomendación REC. C.4.2). Estos nuevos criterios hacen menos hincapié que los anteriores en la protección de los hábitats de aves acuáticas.

Basándose en las directrices aprobadas por la Conferencia de Regina, la revisión se concentró sobre todo en la primera categoría de criterios, que fue considerablemente ampliada. Por lo tanto, un humedal debería ser considerado de importancia internacional si se trata de un "ejemplo particularmente representativo de un humedal natural o casi natural, característico de la región biogeográfica correspondiente" (criterio 1, a); se trata de "un ejemplo particularmente representativo de un humedal natural o casi natural, común a más de una región biogeográfica" (criterio 1, b); se trata de un "ejemplo representativo de un humedal que desempeña un papel importante desde el punto de vista hidrológico, biológico o ecológico en el funcionamiento natural de una cuenca hidrográfica o sistema costero importantes, especialmente si es transfronterizo" (criterio 1, c); o se trata de "un ejemplo de un tipo específico de humedal, raro o poco común en la región geográfica de que se trate" (criterio 1, d). Los criterios generales basados en la fauna y la flora (criterio 2) y los criterios específicos basados en las aves acuáticas (criterio 3) no se modificaron.

Con el fin de ayudar a las Partes Contratantes a determinar si cabe incluir un humedal dado en la Lista, se formularon directrices para la aplicación de los criterios. De este modo, un humedal podría ser considerado de importancia internacional con arreglo al criterio 1, si a causa de sus importantes funciones naturales, biológicas, ecológicas o hidrológicas, tiene una importancia significativa para el sustento de las comunidades humanas que de él dependen. En este contexto, se puede mencionar el suministro de alimentos, fibras o combustible, el mantenimiento de los valores culturales, el apoyo a la cadena alimenticia, calidad del agua, control de las inundaciones o estabilidad climática (directriz a).

Además, "un humedal podría considerarse de importancia internacional con arreglo a los criterios 1, 2 o 3 si se ajusta a las directrices complementarias elaboradas a nivel regional o nacional. La elaboración de dichas directrices regionales o nacionales puede resultar especialmente adecuada en los casos siguientes:

  • cuando ciertos grupos de plantas o animales (que no sean aves acuáticas) se consideran de gran utilidad como base para una evaluación más adecuada;
  • cuando las aves acuáticas u otros animales no formen parte de grandes concentraciones, particularmente en las latitudes septentrionales;
  • cuando la recolección de datos resulta difícil (directriz b)".


En lo que atañe más especialmente al criterio 3, (b) sobre las aves acuáticas, las directrices incluyen una lista de los "grupos especiales de aves acuáticas representativos de los valores, productividad o diversidad de los humedales".

Por último, las directrices indican asimismo que los criterios específicos basados en cantidades de aves acuáticas se aplicarán a humedales de distinta extensión territorios de diferentes Partes Contratantes y que, si bien resultase imposible indicar con precisión la extensión de la zona donde se encuentran las aves, los humedales que cumplan con el criterio 3 deberían formar una unidad ecológica y podrían, por ende, estar constituidos por una sola zona extensa o un grupo de humedales más pequeños (directriz d).

La Recomendación REC. C.4.2 insta a que estos nuevos criterios "se utilicen para la identificación de los humedales a ser designados para su inclusión en la Lista, con arreglo al Artículo 2 de la Convención". Recomienda asimismo que se eviten, en la medida de lo posible, nuevas modificaciones de estos criterios, para facilitar el establecimiento de una base precisa con miras a una aplicación uniforme de la Convención.

Para facilitar la identificación de los sitios de importancia internacional para las aves acuáticas, la Conferencia de Montreux, en su Recomendación REC. C.4.12, incitó a las Partes Contratantes a participar en estudios coordinados a nivel internacional, relativos a las aves acuáticas, y a llevar a cabo estudios especiales en sus territorios para identificar a los humedales de importancia internacional para las aves acuáticas. La misma Recomendación encarga a la Oficina, dentro de las limitaciones de su presupuesto, "preparar un informe para la Conferencia de las Partes Contratantes, resumiendo la información disponible sobre la actual situación de las poblaciones de aves acuáticas migratorias, con miras a asistir a las Partes en la identificación de los humedales adecuados para ser incluidos en la Lista, con arreglo al criterio del 1%", de conformidad con el criterio 3 c) establecido en Regina.

Finalmente, conviene recordar que se contempló enmendar la Convención a fin de agregar un anexo relativo a los criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional (Recomendación REC. C.1.8). El Grupo de Trabajo descartó esta idea, considerando que se podía alcanzar el mismo fin con otras medidas adoptadas por la Conferencia de las Partes (DOC.C.3.5). Los criterios fueron, por lo tanto, adoptados por simple recomendación de la Conferencia. En sentido jurídico estricto, no son pues obligatorios. No obstante, no debe olvidarse que una recomendación de la Conferencia tiene un peso considerable y que las Partes que la han aceptado contraen al menos la obligación moral de cumplirla.

e) Las decisiones adoptadas por la Quinta Conferencia de las Partes Contratantes, Kushiro, 1993

La Conferencia de Kushiro celebrada en 1993, no modificó los criterios y directrices anteriormente aprobados. No obstante, persiste en ella la tendencia en favor de un nuevo equilibrio en los criterios que tuviera en cuenta la situación de las especies que no son aves acuáticas. Así, tras haber escuchado la presentación de un representante de la UICN sobre las poblaciones de especies distintas de las aves acuáticas que dependen de los humedales, la Conferencia instó a las Partes Contratantes, en su Resolución RES. C.5.9, a "utilizar el concepto y los ejemplos indicados en la ponencia de la UICN como base para la aplicación del apartado 2 de los criterios Ramsar", es decir los criterios generales.

Por lo que respecta particularmente a los peces, la Conferencia aprobó una recomendación más específica (REC. C.5.9). Esta, tras observar que los peces que viven en los humedales pueden constituir la base de explotaciones pesqueras valiosas y, en particular, que los "humedales costeros son un importante criadero para la pesca, en especial la marítima", reconoce que "una identificación y manejo más eficaces de los humedales importantes como hábitat de peces y recursos para la pesca tradicional, podría mejorar la calidad de vida de las poblaciones locales y haría más significativo el aporte de la Convención a los países en desarrollo". Recomienda por consiguiente que se elaboren criterios y lineamientos para determinar la importancia de los humedales para los peces, tanto por lo que respecta a la diversidad biológica como a los recursos pesqueros, teniendo en cuenta el principio del uso racional. Se encarga a la Oficina de la Convención que formule criterios y presente los resultados a la Sexta Conferencia de las Partes en 1996.

En lo tocante a los criterios detallados ya establecidos para las aves acuáticas (apartado 3 de los criterios), un representante del IWRB presentó una ponencia ante la Conferencia, subrayando que la cantidad de aves acuáticas que alberga un sitio dado varía según los momentos y que sería preciso tomar en cuenta estos cambios al aplicar los criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional para las aves acuáticas. En la Resolución RES. C.5.9, la Conferencia instó a las Partes Contratantes a utilizar las cifras suministradas por el IWRB como base para la aplicación del apartado 3, en particular de su inciso (c), de los criterios, y las invitó a hacer llegar periódicamente al IWRB comentarios y actualizaciones de dichas cifras.

De esta manera, la Conferencia se orienta paulatinamente hacia una profundización de los criterios relativos a las especies que no son aves acuáticas y hacia una adaptación de los criterios que conciernen la avifauna, a las realidades biológicas determinadas por los científicos. Esta tendencia se refleja en el mandato del nuevo Grupo de Examen Científico y Técnico creado por la Conferencia, que incluye expresamente una evaluación de los criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional, en particular por lo que se refiere a los hábitats de peces (Resolución RES. C.5.5).

2. Recomendaciones relativas a la inclusión de humedales específicos en la Lista

Algunas de las recomendaciones aprobadas por la Conferencia de Ramsar, en 1971, instaban ya a ciertos Estados a proteger humedales de importancia internacional situados en su territorio. La Recomendación 1, en particular, solicitaba a Dinamarca, los Países Bajos y República Federal de Alemania que contemplasen la inclusión del Mar de Wadden en la Lista de Humedales de Importancia Internacional prevista por la Convención.

La Primera Reunión de la Conferencia de las Partes en Cagliari, en 1980, pidió a las Partes que incluyesen más humedales en la Lista, prestando especial atención a aquéllos situados fuera de la región paleártica occidental o a tipos de humedales menos representados en esta región (Recomendación REC. C.1.3).

En la reunión de Groninga, en 1984, como los Países Bajos ya habían designado para su inclusión en la Lista la parte del Mar de Wadden su jurisdicción, la Conferencia pidió a las otras dos Partes interesadas, Dinamarca y la República Federal de Alemania, que hiciesen lo propio en las otras partes de este espacio marítimo y costero. La Conferencia observó, al fundamentar su pedido, el vínculo vital existente entre el Banc d'Arguin en Mauritania y el Mar de Wadden para ciertas especies de aves migratorias como Limosa lapponica y Calidris canutus (Recomendación REC. C.2.5). Posteriormente, estos dos países inscribieron en la Lista los sectores del Mar de Wadden sometidos a su jurisdicción. La Conferencia de Groninga recomendó también la inclusión de otros humedales en la Lista, en particular el lago Tata (Hungría), la laguna de Venecia, la parte septentrional del delta del Po y el lago Trasimeno (Italia), el lago Izunuma (Japón), el Oued Massa (Marruecos), el lago Aleg y el lago de Mâl (Mauritania) y el golfo de Gabès (Túnez) (Recomendación REC. C.2.9).

La Conferencia de Montreux, en 1990, por su parte, recomendó la inclusión en la Lista del curso medio del Vístula en Polonia y de los bosques de Melaleuca (note 4) en Viet Nam, así como de sitios situados en la URSS y Yugoslavia (Recomendación REC. C.4.9).

En Kushiro, en 1993, la Conferencia reiteró su llamamiento a Polonia y Viet Nam. Por lo que respecta a este último, la Conferencia solicitó la inclusión de por lo menos un sitio del delta del Mekong así como de la zona de Tien Hai en el estuario del río Rojo (Recomendación REC. C.5.1).

3. Aplicación de los criterios de identificación

La adopción de criterios tenía esencialmente por objeto evitar la inclusión en la Lista de humedales de poco interés o muy deteriorados. Debía pues invitarse claramente a las Partes a designar solamente humedales que cumpliesen con los criterios. Se necesitaba asimismo un procedimiento para suprimir de la Lista los sitios que, al no cumplir con ningún criterio, nunca debieron haberse incluido.

Este es el objetivo que persigue la Resolución RES. C.5.3, aprobada por la Conferencia de Kushiro en 1993. Esta resolución exhorta a las Partes Contratantes a que velen por que cualquier nuevo sitio que se agrega a la Lista cumpla al menos con uno de los criterios establecidos por la Recomendación REC. C.4.2 de Montreux y que, en caso de duda, se celebren consultas oficiosas con la Oficina de la Convención antes de designar nuevos sitios. Se invita también a las Partes a entregar una ficha técnica informativa detallada para todo sitio que designen, a consultar los inventarios regionales de humedales existentes para identificar mejor los sitios a incluir y a elaborar sus propios inventarios nacionales. Por último, se encarga a la Oficina identificar los sitios ya inscritos en la Lista que no cumplan con los criterios de la Recomendación REC. C.4.2.

Como anexo a la Resolución RES. C.5.3, figura un procedimiento de análisis que la Oficina deberá seguir. Esta última, conjuntamente con el Grupo de Examen Científico y Técnico recién establecido, examinará los datos presentados por las Partes Contratantes. Si identifica algún sitio que no cumple con ninguno de los criterios, deberá consultar con la Parte Contratante interesada para obtener más información. Si se observa, en base a estas informaciones, que efectivamente el sitio no cumple con ningún criterio y no es posible ampliarlo, mejorarlo o restablecer sus valores y características de modo tal que pueda figurar en la Lista, la Parte Contratante interesada deberá solicitar a la Oficina que retire el sitio de la Lista. Como consecuencia de dicho retiro deberá también, con carácter compensatorio y de conformidad con el Artículo 4.2 de la Convención, designar otro humedal para su inclusión en la Lista.

4. Clasificación de los tipos de humedales y fichas técnicas informativas

La Recomendación REC. C.2.3, aprobada en 1984 por la Conferencia de Groninga, observa que deberían tomarse medidas prioritarias para elaborar un sistema de clasificación o tipología de los humedales y para elaborar fichas informativas estandarizadas sobre los mismos y directrices para su uso en los inventarios de humedales. Más tarde se elaboró una clasificación de tipos de humedales y un modelo de ficha informativa, que figuran en el Anexo II a la Recomendación REC. C.4.7 de Montreux. Esta misma recomendación pide a las Partes y a la Oficina que utilicen dicha clasificación y modelo de ficha al presentar datos destinados a la base de datos de la Convención, en que se registran las informaciones relativas a los sitios inscritos en la Lista.


B. Conservación de los sitios inscritos en la Lista

1. Modificaciones en las condiciones ecológicas de los humedales inscritos en la Lista (Artículo 3.2)

El Artículo 3.2 de la Convención dispone que "cada Parte Contratante tomará las medidas necesarias para informarse lo antes posible acerca de las modificaciones de las condiciones ecológicas de los humedales situados en su territorio e incluidos en la Lista, y que se hayan producido o puedan producirse (...)". Insta especialmente a las Partes Contratantes a la prevención, porque muchos humedales desaparecen o pueden desaparecer a causa de relleno, drenaje, desecación y actividades industriales, o se ven amenazados por la contaminación y eutroficación, mientras que pueden tener directa o indirectamente un valor potencial superior al que brindaría su transformación.

En este contexto, la Conferencia de Cagliari recomendó a las Partes que "en caso de proyectos de transformación de humedales a gran escala, no se tomen decisiones antes de haber realizado un estudio y evaluación de todos los valores en juego, incluyendo además en dicho proceso de planificación a especialistas en ecología" (Recomendación REC. C.1.6). Se hacía de este modo hincapié en la importancia muy especial de las evaluaciones de impacto ambiental para los humedales.

Naturalmente, las Partes Contratantes actuarán también en la etapa de ejecución de los proyectos de transformación. Se recomienda elaborar estrategias y técnicas de manejo, incluyendo medidas encaminadas a conservar las características naturales de los humedales antes, durante y después de la ejecución de proyectos (Recomendación REC. C.2.3, punto 6).

En 1987, la Conferencia de Regina aprobó la Recomendación REC. C.3.9, relativa a las "modificaciones en las condiciones ecológicas de los sitios Ramsar", que observaba que, "pese a las medidas de protección tomadas para cumplir con los obligaciones de la Convención, varios sitios de la Lista habían sido gravemente degradados o estaban amenazados de deterioro inminente" y pedía a las Partes Contratantes que tomasen medidas rápidas y eficaces para evitar mayores daños en los sitios Ramsar y restablecer, en la medida de lo posible, los valores de los sitios degradados.

En 1990, la Conferencia de Montreux aprobó la Recomendación REC. C.4.8, titulada también "Modificaciones en las condiciones ecológicas de los sitios Ramsar" que, subrayando la importancia fundamental del mantenimiento de las condiciones ecológicas de los sitios de la Lista, pedía una vez más a las "Partes Contratantes en cuyo territorio se encuentran los sitios que han sufrido o pueden sufrir modificaciones en las condiciones ecológicas, que tomen medidas rápidas y eficaces para prevenir o subsanar dichas modificaciones".

En 1993, la Conferencia de Kushiro, al aprobar la Recomendación REC. C.5.2, recalcaba nuevamente la importancia del mantenimiento de las condiciones ecológicas de los sitios inscritos en la Lista. Reconocía no obstante que resultaría útil disponer de mayores orientaciones para interpretar los complejos conceptos de "condiciones ecológicas" y "modificación de las condiciones ecológicas" que figuran en el texto de la Convención. Por consiguiente, subrayó la necesidad de efectuar más estudios sobre estos temas y encargó a la Oficina de la Convención, con el apoyo del Grupo de Examen Científico y Técnico y de las organizaciones asociadas, que presentase un informe en la Sexta Reunión de la Conferencia acerca del resultado de dichos estudios.

2. Recomendaciones relativas a la conservación de sitios inscritos en la Lista

La Conferencia de Groninga puso de manifiesto la gravedad de las amenazas sufridas por el Parque Nacional de Avifauna del Djoudj en Senegal, que figura a la vez en la Lista de Ramsar y en la Lista del Patrimonio Mundial y tiene por ello una importancia simbólica; recomendó que se tomasen medidas para garantizar el futuro del sitio (Recomendaciones REC. C.2.7 y REC. C.2.8).

Preocupada por el ritmo de la extracción de agua en el sitio de Azraq (Jordania) y el riesgo de graves modificaciones en sus condiciones ecológicas, la Conferencia de Regina, en su Recomendación REC. C.3.8, propuso la realización de un estudio del impacto ambiental de dicha extracción e instó a la elaboración de un plan a largo plazo que garantizase el mantenimiento de las características naturales de este humedal de importancia internacional.

La Conferencia de Montreux, en 1990, adoptó también recomendaciones relativas a la conservación de sitios de la Lista Ramsar (Recomendación REC. C.4.9). Se refieren al Parque Nacional de Doñana (España), el Parque de Everglades (EE.UU), los lagos Balaton y Tata (Hungría), Myvatn-Laxa (Islandia), los sitios Ramsar de Grecia, el lago Hamoun (República Islámica de Irán), el oasis de Azraq (Jordania), el Leybucht (República Federal de Alemania) y el sitio de Sta. Lucía (Sudáfrica).

En 1993, la Conferencia de Kushiro celebró la puesta en práctica de algunas de sus anteriores recomendaciones correspondientes a sitios Ramsar. Expresó no obstante preocupación por las amenazas que sufren otros sitios incluidos en la Lista, en particular en Mauritania, el Mar de Wadden y Sta. Lucía en Sudáfrica (Recomendación REC. C.5.1). Se hicieron recomendaciones especiales a Grecia (REC. C.5.1.1) y Venezuela (REC. C.5.1.2)

3. Procedimiento de Monitoreo

En 1987, la Conferencia de Regina solicitaba a las Partes Contratantes en cuyo territorio se encontrasen sitios que hubiesen sufrido daños o amenazados de degradación, que informasen a la Oficina de la Convención sobre las medidas tomadas para su salvaguardia (Recomendación REC. C.3.9). Para aplicar esta Recomendación, el Comité Permanente creó un Procedimiento de Monitoreo en su cuarta sesión, celebrada en San José, Costa Rica, en enero de 1988. La Conferencia de Montreux ratificó esta decisión en 1990.

Cuando se señala a la Oficina que las condiciones ecológicas de un humedal incluido en la Lista están cambiando a causa del desarrollo tecnológico, la contaminación u otras intervenciones humanas, la Oficina propone a la Parte Contratante interesada la aplicación del Procedimiento de Monitoreo y le pide al mismo tiempo más información sobre el humedal en cuestión. Luego, si la Parte está de acuerdo y si la Oficina considera que las condiciones ecológicas de un humedal de la Lista se ven afectadas por cambios significativos, debe, en general tras una visita del sitio, brindar asesoría y asistencia a la Parte Contratante interesada para encontrar una solución aceptable. Si no es posible lograrlo, la Oficina comunica inmediatamente el asunto al Comité Permanente para su seguimiento.

La Conferencia de Montreux encomendó a la Oficina aplicar este procedimiento cada vez que recibiese datos relacionados a cambios negativos o susceptibles de ser negativos en las condiciones ecológicas de sitios Ramsar (Recomendación REC. C.4.7). De igual forma, la Conferencia pidió a las Partes en cuyo territorio se hallen sitios cuyas condiciones ecológicas han sufrido o puedan sufrir cambios, que tomen inmediatamente medidas eficaces, mientras que la Oficina, por su parte, debe llevar un registro de los sitios en los que se han producido, se están produciendo o pueden producirse cambios en sus condiciones ecológicas (Recomendación REC. C.4.8).

4. Registro de Montreux

La Conferencia de Kushiro observó que este registro, llamado desde entonces Registro de Montreux, tiene por finalidad identificar los sitios prioritarios que deben ser objeto de medidas nacionales e internacionales de conservación y orientar la aplicación del Procedimiento de monitoreo y la asignación de recursos disponibles en el marco de los mecanismos financieros existentes, en particular el Fondo para la Conservación de los Humedales. Encargó a la Oficina tener al día dicho Registro, de conformidad con las directrices aprobadas por la Conferencia. El nuevo Grupo de Examen Científico y Técnico deberá prestar su asesoría sobre el mantenimiento del Registro y sobre la conservación de los sitios Ramsar que en él figuren (Resolución RES. C.5.4)

Las directrices relativas al Registro de Montreux figuran en el Anexo a la Resolución RES. C.5.4. Estas indican esencialmente un procedimiento para incluir sitios en el Registro. Cuando se informa a la Oficina que las condiciones ecológicas de un sitio han cambiado, están cambiando o pueden cambiar en el futuro a causa del desarrollo tecnológico, la contaminación o cualquier otra intervención humana, la Oficina entra en contacto con la Parte Contratante interesada y solicita más información sobre el estado del sitio. Si se confirma, como consecuencia de estas consultas, que se han producido, se están produciendo o pueden producirse modificaciones en las condiciones ecológicas, la Oficina de la Convención, de acuerdo con la Parte Contratante interesada y en consulta con el Grupo de Examen Científico y Técnico, inscribe el sitio en el Registro de Montreux. El Registro indica los sitios en que se ha aplicado o está aplicando el Procedimiento de Monitoreo. Las Partes deben presentar informes anuales a la Oficina sobre la conservación de los sitios incluidos en el Registro. La Oficina, de acuerdo con la Parte Contratante interesada y en consulta con el Grupo de Examen Científico y Técnico, retira un sitio del Registro cuando recibe documentación que describe las medidas correctivas aplicadas con éxito en el lugar en cuestión, o que explica por qué las condiciones ecológicas del sitio ya no sufrirán modificaciones. Por último, se adjuntará copia del Registro a la Lista de los sitios Ramsar que se publica periódicamente.

A la fecha de la Cuarta Conferencia de las Partes, en 1990, el Registro de Montreux incluía 44 sitios Ramsar ubicados en 23 países. Desde entonces, unos pocos sitios, considerados fuera de peligro, han sido retirados pero algunos más han sido incluidos. En enero de 1994, 63 sitios localizados en 32 países figuraban en el Registro y unos diez estaban pendientes de inscripción.

El Comité Permanente revisó el procedimiento de inscripción en el Registro de Montreux en oportunidad de su decimocuarta sesión, en octubre de 1993. Estimó que no le correspondía tomar decisiones acerca de la inscripción de sitios en el Registro por tratarse de un asunto de incumbencia exclusiva de las Partes interesadas. Además, dado que el Comité Permanente se reúne sólo una vez al año, si se necesitase su aprobación para la inclusión, el procedimiento sería demasiado rígido y no permitiría actualizar permanentemente el Registro para que refleje los cambios en el estado de conservación de los sitios Ramsar.

El Comité decidió, en consecuencia, que el Registro sería llevado y actualizado por la Oficina y que no podría inscribirse ningún sitio en el mismo sin previas consultas bilaterales con la Parte interesada y sin su acuerdo escrito. El nuevo Grupo de Examen Científico y Técnico sigue encargado de supervisar la aplicación del procedimiento. En su primera sesión, en enero de 1994, subrayó que el Registro debe ser un instrumento evolutivo y propuso que un sitio pudiese agregarse o retirase del Registro, bajo reserva de que la documentación presentada por la Parte sea examinada por el Grupo. La fecha de inscripción deberá figurar en la versión publicada del Registro.

5. Planes de manejo

El Artículo 3.1 de la Convención dispone que las Partes Contratantes "deberán elaborar y aplicar su planificación de forma que favorezca la conservación de los humedales incluidos en la Lista...". La Conferencia de las Partes consideró que esta obligación puede requerir la preparación de planes de manejo para los sitios de la Lista.

En el Anexo II a la Recomendación REC. C.4.2 de Montreux, la Conferencia pidió a las Partes Contratantes que considerasen la necesidad de tomar medidas de manejo para cada humedal de la Lista y, de ser necesario, que elaborasen y aplicasen un plan de manejo.

La Conferencia de Kushiro, "consciente de que, aunque los humedales varían enormemente en el mundo, una metodología para la planificación del manejo, tanto de los sitios Ramsar como de otros humedales, puede servir de orientación a las Partes Contratantes", decidió en consecuencia (Resolución RES. C.5.7) pedir a las Partes que preparen planes de manejo para cada humedal incluido en la Lista de Ramsar. Se invitó asimismo a las Partes a establecer las estructuras jurídicas y administrativas adecuadas para aplicar estos planes y a destinar fondos para su ejecución y para la formación del personal necesario. Como Anexo a la misma resolución, figuran los "Lineamientos para la planificación del manejo de los sitios Ramsar y otros humedales". Se invitó al Comité Permanente y al Grupo de Examen Científico y Técnico creado por la misma Conferencia de Kushiro, a velar, en colaboración con la Oficina y organizaciones asociadas, por la aplicación práctica de estos lineamientos en sitios específicos y a "contemplar un mayor perfeccionamiento de estos lineamientos a la luz de la experiencia obtenida". La resolución insiste, por último, en la necesidad de financiación proveniente de asistencia bilateral o multilateral, de organizaciones no gubernamentales o del Fondo para la Conservación de los Humedales de la Convención, para la preparación de planes de manejo y la aplicación de los lineamientos en humedales de países en desarrollo.

Los lineamientos enumeran los distintos puntos que deben tomarse en cuenta en los planes de manejo y proponen un marco para su elaboración. Todo plan de manejo debería incluir, entre otras cosas, una descripción general del sitio, una evaluación de sus principales características, objetivos de manejo a largo plazo y objetivos operativos, así como un plan de acción con opciones de manejo y prescripciones especiales. La planificación del manejo será revisada periódicamente en función del trabajo realizado y de los resultados del monitoreo. La Oficina preparará posteriormente un manual más detallado para completar estos lineamientos.



II. Uso racional de los humedales

La Convención de Ramsar dispone, y es una de sus obligaciones principales, que las Partes Contratantes

    "deberán elaborar y aplicar su planificación de forma que favorezca . . . en la medida de lo posible, el uso racional de los humedales de su territorio" (Artículo 3.1).

1. Definición (Artículo 3.1)

La expresión "uso racional de los humedales" fue interpretada por la Primera Conferencia de las Partes Contratantes en Cagliari, en 1980, como un uso que implica el mantenimiento de las condiciones ecológicas de dichos humedales (Recomendación REC. C.1.5), y por ende, que no deben ser destruidos, deteriorados ni contaminados. Debido a que, en los países en desarrollo, en particular, la economía rural depende estrechamente de la productividad y los recursos hídricos de los humedales, paralelamente a la conservación de éstos últimos es preciso realizar un manejo ambiental adecuado. La definición de Cagliari, basada exclusivamente en la conservación, resultaba insuficiente. Por lo tanto era preciso aclarar y ampliar el concepto de uso racional.

En 1987, la Conferencia de Regina definió el uso racional de los humedales como "su uso sostenible para beneficio de la humanidad, de manera compatible con el mantenimiento de las propiedades naturales del ecosistema". Se define al uso sostenible como "el uso de un humedal por los seres humanos de modo tal que produzca el mayor beneficio continuo para las generaciones presentes manteniendo al mismo tiempo su potencial para satisfacer las necesidades y aspiraciones de las futuras generaciones". Las propiedades naturales del ecosistema son "aquellos factores físicos, biológicos o químicos, tales como el suelo, el agua, la flora, la fauna y los nutrientes, así como las interacciones entre ellos" (Anexo a las Recomendaciones de Regina). La Conferencia no procedió a adoptar formalmente estas definiciones, sino que recomendó sencillamente a las Partes que lo hicieran.

2. Elaboración de políticas nacionales relativas a los humedales

Con el fin de aclarar el contenido del Artículo 3 de la Convención, la Conferencia de Cagliari había recomendado en 1980, para llegar a este "uso racional", que se adoptasen políticas nacionales globales, basadas en un inventario nacional de los humedales y sus recursos (Recomendación REC. C.1.5).

Con el objeto de esclarecer más el contenido de dichas políticas y facilitar la consecución de los objetivos de la Convención, se estableció en Groninga, en 1984, un documento marco, entendido como un instrumento -aplicable de modo flexible y adaptado a las condiciones específicas de cada país- destinado a orientar la elaboración de medidas nacionales (e internacionales) para fomentar la conservación de los humedales (Recomendación REC. C.2.3, Anexo). Entre las medidas prioritarias figuraban la cuantificación del valor directo (monetario) e indirecto (no monetario) de los humedales y la elaboración de criterios para poder integrar todos estos valores a la hora de elaborar una planificación que pueda producir cambios en las condiciones ecológicas de los humedales (Recomendación REC. C.2.3, punto 5). Los distintos elementos de las políticas nacionales relativas a los humedales se dividían en categorías, en particular:

  • los aspectos científicos (incluyendo entre otras cosas, elaboración de inventarios nacionales);
  • política y legislación;
  • manejo (para promover en particular el manejo sostenible de los humedales con el fin de evitar la explotación excesiva de sus recursos y brindar una base social y económica sólida para su conservación);
  • educación y concienciación pública.


Sobre todos estos aspectos, la Conferencia de las Partes Contratantes aprobó posteriormente recomendaciones más específicas que se detallarán más adelante.

En 1987, la Conferencia de Regina recomendó a las Partes Contratantes que prestasen especial atención al uso racional de los humedales, fomentando la elaboración de políticas nacionales correspondientes (Recomendación REC. C.3.3). Unas directrices (adjuntas a las Recomendaciones de la Conferencia) indicaban el contenido de estas políticas. En particular, se debían tomar en cuenta los siguientes factores:

  • elaboración de un inventario nacional de humedales,
  • identificación de los beneficios y valores de los humedales,
  • determinación de prioridades para cada sitio, tomando en cuenta la situación socioeconómica de cada país,
  • evaluación del impacto ambiental de los proyectos de desarrollo de los humedales,
  • utilización de fondos de asistencia para el desarrollo para proyectos que fomenten la conservación y uso racional de los humedales, y
  • reglamentación del uso de la fauna y flora silvestres de los humedales para evitar su explotación excesiva.


En espera del establecimiento de tales políticas, se propugnaba adoptar rápidamente medidas para, en particular, elaborar leyes y políticas de promoción de la conservación de los humedales y, de ser necesario, para enmendar la legislación existente.

3. Elaboración de directrices para la aplicación del concepto de uso racional

El Grupo especial de Trabajo creado como resultado de la Conferencia de Regina para proponer una revisión de los criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional, también tenía por mandato examinar la manera de poner en práctica las disposiciones de la Convención sobre el uso racional, con el fin de mejorar la aplicación de la Convención a nivel mundial.

Como consecuencia, el Grupo de Trabajo preparó directrices sobre el uso racional de los humedales que fueron luego aprobadas por la Cuarta Conferencia de las Partes Contratantes en Montreux, en 1990.

La elaboración de políticas nacionales relativas a los humedales debe, sin embargo, considerarse como una obra de largo alcance. Estas directrices tenían, pues, por objeto el iniciar este proceso, alentando a las Partes Contratantes a tomar medidas inmediatas. Incluían, por ello, no solamente elementos destinados a las políticas nacionales sino también medidas prioritarias urgentes (Anexo a la Recomendación REC. C.4.10).

Por lo que respecta a las políticas nacionales, las directrices incluyen una serie de medidas generales recomendadas a las Partes Contratantes, referentes a las instituciones, la planificación integrada, la legislación, las políticas sectoriales que pueden obstaculizar la conservación de los humedales, la promoción del conocimiento y la conciencia pública de los humedales y sus valores, la realización de proyectos piloto de uso racional, la formación de personal, la elaboración de inventarios nacionales, la definición de prioridades de conservación, las evaluaciones de impacto ambiental, la reglamentación del uso de los recursos naturales de los humedales, la preparación y aplicación de planes de manejo, la creación de reservas naturales y el restablecimiento de humedales degradados.

Las directrices instan a las Partes Contratantes a que, sin esperar a la elaboración de políticas nacionales, estudiasen inmediatamente ciertas medidas prioritarias, haciendo hincapié en aquellas que facilitaran el establecimiento de las políticas futuras y evitaran demoras en la aplicación de las medidas de conservación y uso racional (Medidas prioritarias a nivel nacional, Anexo a la Recomendación REC. C.4.10). Paralelamente, se observó que ciertas medidas inmediatas podían resultar necesarias para evitar la destrucción o deterioro de las características importantes de ciertos humedales. Así, por ejemplo, al elaborar proyectos que pueden afectar a humedales importantes, conviene integrar de entrada las consideraciones ambientales y proceder a efectuar una evaluación continua durante la ejecución y una aplicación de todas las medidas necesarias de conservación ambiental.

La Conferencia de Montreux recomendó a las Partes Contratantes aprobar y aplicar las directrices preparadas por el Grupo de Trabajo. Además, decidió reconstituir el Grupo para continuar su labor sobre el uso racional y, en particular, con miras a desarrollar y perfeccionar las directrices para que éstas pudiesen ser aplicadas a "una variedad de tipos de humedales, regiones, recursos y usos" (Recomendación REC. C.4.10).

Paralelamente, de 1990 a 1993, la Oficina coordinó un proyecto relativo al uso racional de los humedales, realizado con asistencia financiera del gobierno de los Países Bajos y con el apoyo técnico del Programa de Humedales de la UICN y de la Universidad de Leiden (Países Bajos). Este proyecto se llevó a cabo en colaboración con el Grupo de Trabajo sobre el uso racional de los humedales y con la participación de expertos, reunidos en tres oportunidades:

  • el 27 de noviembre de 1990 en Perth, Australia, en oportunidad de la Asamblea General de la UICN;
  • del 1 al 3 de octubre de 1991 en La Haya, Países Bajos;
  • del 8 al 10 de septiembre de 1992 en la isla de Texel, Países Bajos, con la participación de representantes gubernamentales.


Un grupo de trabajo restringido se reunió en Washington del 23 al 25 de febrero de 1993, a invitación de los Estados Unidos; éste trabajó en el plan de acción adjunto al informe final del proyecto y preparó, de conformidad con las conclusiones de la reunión de Texel, orientaciones complementarias a algunas de las directrices aprobadas en Montreux.

El resultado de esta labor fue una obra publicada en 1993, intitulada "Towards the Wise Use of Wetlands", que presenta 17 estudios de caso que ejemplifican la aplicación del concepto de uso racional en distintas situaciones ecológicas y socioeconómicas en el mundo. Estos estudios demuestran que es posible lograr un uso racional de los humedales adaptado a las condiciones locales y que respete las funciones de los ecosistemas.

El Grupo de Trabajo, que siguió de cerca la ejecución del proyecto, elaboró asimismo, como indicaba su mandato, unas "Orientaciones adicionales para la aplicación del concepto de uso racional", basadas en conclusiones derivadas de estudios de caso. Estas "Orientaciones adicionales" recogen los distintos capítulos de las directrices de Montreux ampliando y dando un contenido más preciso a éstas últimas. Contienen un verdadero catálogo de las medidas que podrían tomar las Partes Contratantes para cumplir con las obligaciones que han contraído al adherirse a la Convención (Anexo a la Resolución RES. C.5.6).

La Conferencia de Kushiro, en 1993, tomó nota de las "Orientaciones adicionales", exhortando a las Partes Contratantes a darles cumplimiento (Resolución RES. C.5.6). La Conferencia no prorrogó la existencia del Grupo de Trabajo sobre el uso racional, que había llegado al término de su labor. El nuevo Grupo de Examen Científico y Técnico se encargará del seguimiento de la aplicación de las directrices y de las orientaciones adicionales (Resolución RES. C.5.5).

4. Inventarios Nacionales

Para la Conferencia de las Partes Contratantes, la elaboración de inventarios nacionales de humedales constituye un elemento fundamental de las políticas nacionales que se invita a las Partes Contratantes a establecer. Se menciona así la necesidad de dichos inventarios en las Directrices relativas al uso racional que se adjuntan a las Recomendaciones de Regina, en las Directrices para la aplicación del concepto de uso racional anexas a la Recomendación REC. C.4.10 de Montreux, así como en las Orientaciones adicionales para la aplicación del concepto de uso racional adjuntas a la Resolución de Kushiro RES. C.5.6.

La Conferencia de las Partes Contratantes aprobó asimismo, en varias oportunidades, recomendaciones más específicas relativas a los inventarios nacionales, en particular las siguientes:

    Recomendación REC. C.1.5, de la Conferencia de Cagliari, que insta a las Partes Contratantes a que elaboren inventarios de los humedales y sus recursos en cuanto sea posible, "como un instrumento de ayuda para la elaboración y aplicación de políticas nacionales relativas a los humedales";

    Recomendación REC. C.2.3 (Anexo) de la Conferencia de Groninga, que solicita que se elaboren inventarios nacionales de humedales abarcando todos los hábitats enumerados en el Artículo 1.1 de la Convención;

    Recomendación REC. C.4.4 de la Conferencia de Montreux que, recalcando "la importancia de los inventarios nacionales de humedales para ayudar a identificar los sitios que necesitan protección", insta a las Partes Contratantes a preparar inventarios detallados que indiquen el emplazamiento y los valores de los humedales;

    Recomendación REC. C.4.6, también de la Conferencia de Montreux, que recomienda a las Partes Contratantes establecer inventarios científicos nacionales de humedales que indiquen, en particular, cuáles que son de importancia internacional según los criterios aprobados por la Conferencia de las Partes Contratantes, y que pide asimismo a la Oficina que promueva la elaboración de dichos inventarios por las Partes Contratantes y preste su asistencia al respecto a las que así lo soliciten.

5. Restauración

La Recomendación REC. C.4.1 de la Conferencia de Montreux pidió a las Partes Contratantes que estudiasen la posibilidad de establecer proyectos de restauración adecuados de los humedales degradados o destruidos. Subraya que el mantenimiento y conservación de los humedales existentes resulta siempre "preferible y más económico" que su posterior restauración y que deben restaurarse los humedales degradados antes que los destruidos. Se recomienda a las Partes Contratantes que hagan llegar a la Oficina la documentación disponible relativa a proyectos en curso de restauración de humedales. El Comité Permanente examinará la necesidad de preparar un manual técnico sobre la restauración de los humedales.


III. Disposiciones comunes para los sitios inscritos en la lista y el uso racional

1. Reservas Naturales (Artículo 4.1)

El Artículo 4.1 de la Convención dispone que:

    "cada Parte Contratante fomentará la conservación de los humedales y de las aves acuáticas creando reservas naturales en aquéllos (...)".

Con el fin de aclarar el alcance de esta disposición, la Conferencia de Montreux recomendó en 1990 a las Partes Contratantes establecer en su territorio nacional reservas naturales en los humedales, estén o no éstos incluidos en la Lista. Les aconsejó también cerciorarse de que su ordenamiento jurídico incluya medidas adecuadas para la creación y protección efectiva de las reservas naturales de humedales (Recomendación REC. C.4.4).

La Conferencia de Kushiro, en 1993, dio un paso más al recomendar a las Partes Contratantes (Recomendación REC. C.5.3) tomar medidas para que las condiciones ecológicas de los sitios Ramsar y de otros humedales no corran riesgo alguno. En los sitios Ramsar y otras reservas de gran extensión, es preciso efectuar una zonificación, incluyendo la protección total de zonas clave y diversas formas de uso racional. También es necesario establecer corredores ecológicos que vinculen los sitios Ramsar entre sí. En los sitios Ramsar y otras reservas de humedales de pequeña extensión o particular vulnerabilidad, la Recomendación citada pide a las Partes Contratantes que tomen medidas estrictas de protección.

2. Investigación (Artículo 4.3)

La investigación y recopilación de datos fueron objeto de distintas recomendaciones en las reuniones de la Conferencia de las Partes Contratantes. Los estudios e investigaciones relativos a los humedales fueron, en particular, objeto de las Recomendaciones 8 a 11 de la Conferencia de Ramsar en 1971, que mencionaban las investigaciones sobre los humedales, la caza, los humedales de Africa y el Programa de la UNESCO sobre el Hombre y la Biosfera (MAB). En el "Marco de referencia para la aplicación de la Convención" definido en la Segunda Conferencia de las Partes Contratantes en 1984, la recolección de datos figuraba entre las medidas internacionales encaminadas a fomentar la conservación de los humedales mediante la cooperación internacional (Anexo a la Recomendación REC. C.2.3, punto 7).

La Conferencia de Regina en 1987, mencionó en su Recomendación REC. C.3.2 la necesidad de llevar a cabo nuevos estudios sobre las vías de migración para analizar la patente disminución en las poblaciones de limícolas. La Conferencia de Montreux, tres años después, recordando esta recomendación insistió sobre la necesidad de cooperación entre las Partes Contratantes para el manejo de las aves migratorias (Recomendación REC. C.4.12).

3. Educación y capacitación (Artículo 4.5)

En 1980, la Conferencia de las Partes pidió a las Partes Contratantes y organizaciones internacionales competentes que apoyasen a los países en desarrollo prestando asistencia a programas de formación (Recomendación REC. C.1.2). Recalcando la responsabilidad de los organismos de asistencia en materia de humedales, la Conferencia de Regina de 1987 les instó a capacitar y educar al personal para la ejecución de proyectos de conservación (Recomendación REC. C.3.4).

Tres años después, en Montreux, la Conferencia de las Partes Contratantes reiteraba el contenido del Artículo 4.5 de la Convención y recomendaba también conferir alta prioridad a la elaboración y aplicación de estrategias en materia de educación, orientadas tanto a los ciclos oficiales escolares y universitarios como a la educación extraescolar de jóvenes y adultos.

La Conferencia de Montreux hizo hincapié en la importante función de las reservas naturales para desarrollar la conciencia pública sobre los valores de los humedales. La Recomendación REC. C.4.4 reconoce el valor especial de las reservas para promover la educación en pro de la conservación y conciencia pública de la importancia de la conservación de los humedales y de los objetivos de la Convención. Recomienda por ende a las Partes Contratantes que elaboren programas de educación en materia de conservación vinculados a la creación de redes de reservas naturales en los humedales.

La Recomendación REC. C.4.5 pide a las Partes Contratantes que confieran alta prioridad a la elaboración de programas de educación en reservas clave, accesibles a amplios sectores de la población, e invita a las Partes Contratantes a establecer reservas especiales en las cuales la educación sea el objetivo principal.

La Recomendación REC. C.5.8 de Kushiro "exhorta a las Partes Contratantes a establecer mecanismos para fomentar la conciencia pública de los valores de las reservas de humedales en su territorio" y recomienda hacer esfuerzos especiales en estas reservas para fomentar una coordinación internacional de las medidas encaminadas a promover la conciencia pública de dichos valores.



IV. Articulo 5: Cooperación internacional

1. Cuencas hidrológicas, humedales y poblaciones de aves migratorias compartidos

De acuerdo al Artículo 5 de la Convención,

    "las Partes Contratantes celebrarán consultas sobre el cumplimiento de las obligaciones que se deriven de la Convención, especialmente en el caso de un humedal que se extienda por los territorios de más de una Parte Contratante o de un sistema hidrológico compartido por varias de ellas.

    Al mismo tiempo, se esforzarán por coordinar y apoyar activamente las políticas y regulaciones actuales y futuras relativas a la conservación de los humedales y de su flora y fauna".

El tema de la cooperación internacional entre Partes Contratantes, cuyos territorios se encuentran a lo largo de una misma vía de migración y acogen, por lo tanto, en distintos momentos a la misma población de aves migratorias fue tratado por primera vez en la Conferencia de Regina, que subrayó en su Recomendación REC. C.3.2 "la necesidad de establecer reservas en los humedales vinculados por las aves migratorias...".

No obstante, fue en la Conferencia de Montreux en 1990, que las Partes Contratantes examinaron, por primera vez, los problemas planteados por la aplicación del Artículo 5.

La Conferencia aprobó una resolución relativa a la aplicación de este Artículo (Resolución RES. C.4.4), en cuyo texto se considera que debería darse prioridad en este campo a "los humedales y sistemas hidrológicos compartidos que contienen sitios inscritos en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, y a las especies migratorias compartidas identificadas como especies que requieren medidas de conservación tomadas de común acuerdo". Se indica también que se requiere un procedimiento para cumplir con las obligaciones de consulta y coordinación derivadas del Artículo 5. No obstante, antes de establecerlo, "es preciso reunir suficiente información sobre los humedales, sistemas hidrológicos y especies migratorias compartidas y recabar la opinión de las Partes Contratantes sobre dicho procedimiento". "Una de las maneras posibles de aplicar las disposiciones del Artículo 5 consistiría en concertar acuerdos bilaterales o multilaterales relativos a los humedales inscritos en la Lista y situados a lo largo de la misma vía de migración".

En consecuencia, en la misma resolución, la Conferencia encarga a la Oficina recopilar información sobre los humedales y sistemas hidrológicos compartidos entre dos o más Partes Contratantes; hacer una lista de tratados existentes sobre sistemas hidrológicos fronterizos y consultar a las Partes Contratantes para determinar si dichos tratados pueden constituir un marco para la aplicación del Artículo 5; tratar de identificar las poblaciones de especies de fauna migratoria compartidas que pueden requerir medidas de conservación acordadas entre Partes Contratantes; estudiar la posibilidad de promover, con arreglo a la Convención, acuerdos bilaterales o multilaterales de hermanamiento de humedales situados en una misma vía de migración; por último, consultar a las Partes Contratantes sobre otros procedimientos adecuados para la aplicación del Artículo 5 de la Convención.

Las cuestiones relativas a las especies migratorias compartidas serán objeto de consultas con la Secretaría del Convenio de Bonn sobre la conservación de especies migratorias de la fauna salvaje (1979), y otras secretarías competentes. Toda medida conjunta relativa a las especies migratorias debería, en lo posible, desarrollarse en el marco de mecanismos existentes como los acuerdos concertados los auspicios del Convenio antes citado.

Acerca de las aves acuáticas migratorias, la Conferencia de Montreux aprobó también la Recomendación REC. C.4.12, basada igualmente en el Artículo 5 de la Convención, que solicita a las Partes Contratantes que participen en estudios coordinados a nivel internacional sobre las aves acuáticas; encarga a la Oficina que prepare un informe para la Conferencia de las Partes Contratantes resumiendo la información disponible sobre la situación de las poblaciones de aves acuáticas, con el fin de asistir a las Partes Contratantes en la identificación de los humedales adecuados para su inclusión en la Lista con arreglo al criterio del 1%; exhorta a las Partes Contratantes a concertar acuerdos bilaterales multilaterales para la conservación de aves acuáticas migratorias; apoya la preparación de un Acuerdo sobre las aves acuáticas del Paleártico Occidental en el marco del Convenio de Bonn (note 5) e insta a la concertación de acuerdos similares para otras vías de migración.

De conformidad con la Resolución RES. C.4.4, la Oficina presentó a la Conferencia de las Partes Contratantes en Kushiro (1993), un informe sobre los aspectos jurídicos de la aplicación del Artículo 5 y un proyecto de recomendación con directrices al respecto. El proyecto de recomendación fue luego retirado. No obstante, se decidió remitir el asunto a la Oficina, dada la importancia considerable de las ideas expresadas en dicho texto (Informe resumido del Taller D: WG. C.5.4 (Rev.)).

La Conferencia de Kushiro aprobó, sin embargo, unas recomendaciones relativas a la cooperación internacional en ciertas regiones.

La Recomendación REC. C.5.1.3 sobre la cuenca del Bajo Danubio recomienda, en particular, a los Estados ribereños, que lleguen a un acuerdo para salvaguardar los sitios más importantes del Bajo Danubio que se encuentran en sus territorios y que consideren la necesidad de establecer "una Comisión para la Cuenca del Bajo Danubio u otro organismo apropiado, con la urgente misión de elaborar un plan para el uso racional del río, incluida la conservación de sus recursos naturales inestimables y la recuperación de las características de las llanuras aluviales naturales aguas arriba del delta". Se invita además al gobierno de Ucrania y a las autoridades de la Reserva de la Biosfera del delta del Danubio en Rumania que establezcan una estrecha cooperación oficial, con objeto de "garantizar la aplicación de un manejo racional para todo el sistema de humedales del delta del Danubio en el plazo más breve posible".

La Recomendación REC. C.5.13 solicita a la Oficina de Ramsar que tome las medidas necesarias para seguir apoyando y fomentando el proceso de cooperación intrarregional en la Región Neotropical e insta a las Partes Contratantes de la región a desarrollar mecanismos coordinados de monitoreo del estado de sus humedales.

La Recomendación REC. C.5.14 se refiere a los humedales del Mediterráneo. Toma nota con interés de la iniciativa HumMed para la conservación de los humedales de esta región, iniciativa desarrollada conjuntamente por diez miembros: los gobiernos de España, Francia, Grecia, Italia y Portugal, la Comisión de la Unión Europea, la Oficina de Ramsar, la Fundación de la Tour du Valat, el IWRB y WWF Internacional. La Conferencia se congratula de esta activa colaboración regional, "insta a los diez miembros iniciales de HumMed a que hagan los máximos esfuerzos para que las actuales actividades de HumMed integren a todos los países mediterráneos" e "incita a las demás Partes Contratantes del Mediterráneo a que trabajen en estrecha colaboración con los actuales miembros de HumMed", en particular, para "detener e invertir el deterioro y pérdida de los humedales de la cuenca mediterránea y asegurar su uso racional".

2. Asistencia para la conservación

a) Integración de la conservación de los humedales en el marco de la asistencia para el desarrollo

Otro aspecto de la asistencia para el desarrollo se refiere al impacto de los proyectos de desarrollo financiados por mecanismos bilaterales o multilaterales sobre los humedales de países en desarrollo.

De hecho, numerosos humedales se ven destruidos o transformados por motivos económicos, mientras que si se mantuviesen en estado natural, tendrían a menudo un valor superior a los beneficios derivados de su destrucción. Pero para poder dar fundamento a la conservación de los humedales, es preciso evaluar previamente sus valores, lo que exige especial pericia y una financiación adecuada, en particular para realizar evaluaciones de impacto.

La Recomendación REC. C.1.6 de la Conferencia de Cagliari ya solicitaba a los organismos de financiación internacionales y de ayuda bilateral o multilateral que aportasen su apoyo para financiar evaluaciones de los valores de ciertos humedales, antes de aprobar proyectos de transformación de gran envergadura.

En su reunión de Groninga en 1984, la Conferencia de las Partes Contratantes, al tomar nota del Marco para la aplicación de la Convención (Anexo a la Recomendación REC. C.2.3), reconoció que era preciso "velar por que se incluyan medidas de conservación en los proyectos de desarrollo con ayuda bilateral o multilateral a países en desarrollo que puedan afectar a los humedales, en particular mediante una evaluación del impacto ambiental de sus efectos antes de llevar a cabo cualquier transformación de los humedales". Se agrega que "la responsabilidad de sufragar las necesarias medidas de conservación incumbirá a quienes realizan los proyectos de desarrollo".

En su Tercera Reunión de Regina en 1987, la Conferencia de las Partes Contratantes, "observando que la rápida destrucción y pérdida de humedales del mundo entero son causadas por un desarrollo que descuida o subestima los valores y funciones naturales de los humedales, y que además no tiene suficientemente en cuenta la experiencia pasada y los modos de vida tradicionales", aprobó una recomendación relativa a la responsabilidad de los organismos de asistencia para el desarrollo en materia de humedales. Esta recomendación insta, entre otras cosas, a dichos organismos a formular y adoptar políticas coherentes encaminadas al uso sostenible, manejo racional y conservación de los humedales, a elaborar directrices para garantizar que se integren los aspectos ambientales en todas las etapas de formulación y ejecución de los proyectos y a velar por que, antes de financiar proyectos, se realicen evaluaciones de impacto ambiental y se apliquen las medidas recomendadas (Recomendación REC. C.3.4).

En la Recomendación REC. C.3.5, la Conferencia recomienda también a la Oficina de la Convención "solicitar a los organismos de asistencia para el desarrollo que informen a la Oficina sobre las medidas tomadas para integrar los aspectos ambientales en todas las etapas de los proyectos que tengan relación con los humedales, incluyendo su planificación y aplicación y para analizar la eficacia de dichas medidas". La Oficina informará anualmente a las Partes Contratantes sobre sus actividades en este campo.

En su Cuarta Reunión de Montreux en 1990, la Conferencia de las Partes Contratantes constata que, pese a la Recomendación REC. C.3.4, "hay aún muchos proyectos financiados por bancos multilaterales de desarrollo (note 6) que conducen directa o indirectamente a la pérdida de humedales críticos y que, en términos generales, dichos bancos no están promoviendo el uso racional y la conservación de los humedales en los países en desarrollo" (Recomendación REC. C.4.13). La Conferencia toma nota de las consignas de voto dadas por los EE.UU. a sus representantes ante los bancos multilaterales de desarrollo, para que se opongan a los proyectos que tuvieran un impacto perjudicial significativo para los humedales y sus funciones. En la misma recomendación REC. C.4.13, la Conferencia hace un apelo ante las otras Partes Contratantes y les solicita que sus representantes en dichos bancos adoptaran también normas de voto favorables a la conservación y uso racional de los humedales. La misma Recomendación, además, exhorta a las Partes Contratantes a instar a los bancos multilaterales de desarrollo y otros organismos de asistencia a promover la conservación y uso racional de los humedales tomando en cuenta estos aspectos desde las etapas más tempranas de la planificación.

En 1993, la Conferencia de Kushiro, al aprobar la Recomendación REC. C.5.5, toma nota de "la influencia y el impacto considerables de la asistencia bilateral para el desarrollo sobre la conservación y uso racional de los humedales" y, en consecuencia, exhorta a los bancos y organismos multilaterales de desarrollo a que "den aún más prioridad a la formulación y aprobación de políticas, procedimientos y prácticas coherentes de desarrollo de los humedales que apunten a su utilización sostenible, manejo racional y conservación".

Además, se invitaba a las Partes Contratantes que son países desarrollados a que "analicen sus políticas de cooperación para el desarrollo, a la luz de las obligaciones y oportunidades derivadas de Ramsar, con vistas a apoyar los proyectos nacionales que ayuden a los países en desarrollo a cumplir sus obligaciones contraídas la Convención...".

b) Programas de asistencia para el desarrollo

La Recomendación REC. C.1.2 de la Conferencia de Cagliari ya solicitaba a las Partes Contratantes y a las organizaciones internacionales competentes que hiciesen "todo lo posible para permitir a los países en desarrollo prestar su contribución a la Convención y a sus actividades, por ejemplo, mediante programas de ayuda... y brindando apoyo a programas adecuados de capacitación". La misma recomendación instaba también a los países en desarrollo a prestar "mayor atención a las medidas relativas a la conservación en toda solicitud o programación de asistencia".

El Marco de referencia para la aplicación de la Convención, adjunto a la Recomendación REC. C.2.3 de la Conferencia de Groninga y del que la Conferencia tomó nota, recalcaba a su vez la importancia de una asistencia especial a los países en desarrollo para elaborar sus políticas nacionales de humedales, para la conservación y manejo de los humedales incluidos en la Lista y demás aspectos de la conservación de humedales, en particular recopilación de datos, monitoreo, investigación, conciencia pública, educación y capacitación.

La misma Recomendación REC. C.2.3 coloca entre las medidas prioritarias, por una parte, "la creación de un mecanismo de coordinación de los proyectos de conservación de humedales en los países en desarrollo, y por otra parte, los programas de asistencia existentes para financiar estos proyectos". La razón de ser de esta recomendación reside en que, a menudo, hay a la vez solicitudes de asistencia para proyectos de conservación y ofertas análogas de asistencia de ciertos países pero, sin un mecanismo recíproco de información, ni los países solicitantes, ni los proveedores potenciales de fondos estarán al corriente de las posibilidades existentes.

En su Tercera Reunión de Regina, en 1987, la Conferencia de las Partes Contratantes en su Recomendación REC. C.3.4 instó a los organismos de asistencia para el desarrollo a crear programas especiales para los humedales a escala regional y a "utilizar su influencia ante los gobiernos receptores de asistencia o de préstamos para promover la formulación y aprobación de políticas nacionales de uso racional y conservación de humedales, consolidar los mecanismos institucionales y la competencia en materia ecológica (...) y capacitar y educar al personal a nivel de ejecución de los proyectos". También se pide a los organismos de asistencia para el desarrollo que rehabiliten los humedales deteriorados en razón de un desarrollo no sostenible (Recomendación REC. C.3.5).

Luego, la Conferencia recomendó que la Oficina de la Convención debía alentar a los organismos de asistencia a financiar proyectos de conservación y uso racional de humedales, "a servir de nexo entre donantes y posibles beneficiarios", "a fomentar la utilización de la asistencia para el desarrollo para proyectos de demostración que sean ejemplos de uso racional de humedales", y "a promover el uso racional y la conservación de los humedales ante los organismos de asistencia para el desarrollo". La Oficina debe informar anualmente a las Partes Contratantes sobre sus actividades en este campo.

La Conferencia de Montreux, por su parte, en su Recomendación REC. C.4.11, apoya "enérgicamente el establecimiento de vínculos más estrechos con la Comisión de las Comunidades Europeas, con miras (...) al suministro de asistencia técnica para la conservación y uso racional de los humedales en los países en desarrollo". Además, la Recomendación REC. C.4.13 pide a las Partes Contratantes que apliquen de modo más riguroso y sistemático la Recomendación REC. C.3.4 ya citada y que "insten a los bancos multilaterales de desarrollo y demás organismos de asistencia para el desarrollo a promover la conservación y uso racional de los humedales mediante una mejor asistencia técnica".

En 1993, la Conferencia de Kushiro trató los problemas de los países con economías en transición (Recomendación REC. C.5.5). En lo que se refiere a estos países, que ya sean Partes Contratantes o que podrían serlo, se insta a las Partes Contratantes que son países desarrollados a reforzar sus lazos bilaterales y multilaterales, incluyendo la conservación de los humedales. Se debería tomar en cuenta la necesidad reconocida de apoyo financiero que estos países tienen para proyectos de conservación de humedales.

Por último, se invita a todas las Partes Contratantes a que consideren la posibilidad de incluir en su delegación a la Conferencia de las Partes, representantes de los ministerios encargados de la concesión o recepción de asistencia para el desarrollo. También se insta a los ministerios responsables del medio ambiente y de la asistencia para el desarrollo a formular y coordinar sus políticas a la luz de la Recomendación REC. C.5.5.

c) Fondo para la Conservación de los Humedales

Reconociendo que las medidas necesarias para garantizar la conservación y uso racional de los humedales pueden exigir recursos que superan las posibilidades de los países en desarrollo, la Conferencia de Montreux, en 1990, decidió crear un Fondo para la Conservación de los Humedales (Resolución RES. C.4.3). Este Fondo, administrado por la Oficina la supervisión del Comité Permanente, se utiliza únicamente para suministrar asistencia a los países en desarrollo, en base a una solicitud oficial presentada por una autoridad nacional competente, para actividades que fomenten la consecución de los objetivos de la Convención.

Todo país en desarrollo que sea Parte Contratante a la Convención puede solicitar una asignación del Fondo para apoyar actividades de conservación de los humedales. Estas pueden estar encaminadas a mejorar el manejo de los sitios de la Lista o a fomentar su uso racional. En principio, el Fondo puede ser utilizado sólo por las Partes Contratantes, pero un país en desarrollo que desee adherirse a la Convención puede solicitar una subvención con cargo a él en apoyo a las actividades necesarias para la identificación, delimitación y cartografía de un sitio a incluir en la Lista de Humedales de Importancia Internacional. Toda solicitud de ayuda financiera presentada al Fondo debe ser examinada y aprobada por el Comité Permanente, con arreglo a los procedimientos que éste establece.

La Cuarta Conferencia de las Partes Contratantes decidió incluir cada año en el presupuesto de la Convención, durante el período 1991 a 1993, una suma simbólica de diez mil francos suizos asignada al Fondo. Solicitó que "se incremente este importe mediante substanciales contribuciones voluntarias" (Resolución relativa a los asuntos financieros y presupuestarios; Anexo al DOC.C.4.13).

Estas contribuciones voluntarias ascendieron a 20 500 en 1990, a 251 000 francos suizos en 1991, a 334 500 francos suizos en 1992, y a 411 000 francos suizos en 1993. El Comité Permanente pudo así aprobar siete solicitudes de financiación en 1991, doce en 1992, y trece en 1993. La Quinta Reunión de la Conferencia en Kushiro decidió incluir en el presupuesto de la Convención, para cada año del trienio 1994-1996, una suma de 100 000 francos suizos asignada al Fondo, es decir diez veces más que en el período anterior. Consideró, asimismo, que las contribuciones voluntarias resultaban insuficientes y subrayó la necesidad de incrementar los recursos del Fondo, que deberían ascender a un millón de dólares anuales. Con su actual importe, el Fondo solamente puede financiar pequeños proyectos, de un costo unitario que normalmente no excede los 40 000 francos suizos.

La Conferencia aprobó, en consecuencia, la Resolución RES. C.5.8 en que pide a las Partes Contratantes que sigan el ejemplo de aquéllas que ya pagan contribuciones voluntarias al Fondo y a las que ya lo hacen, que incrementen substancialmente las suyas. Esta Resolución reitera, además, que es preciso que el Fondo reciba importantes contribuciones de otras fuentes. Decide, por último, "que los países en desarrollo seguirán siendo los principales beneficiarios del Fondo y que los países con economías en transición reciban asistencia y apoyo mediante contribuciones voluntarias de países desarrollados (en el marco de acuerdos bilaterales) o de organizaciones multilaterales, y si procede, por motivos administrativos, los fondos aportados de ese modo pueden ser canalizados por conducto de la Convención de Ramsar".

Los tipos de proyectos que pueden ser financiados por el Fondo, los procedimientos a seguir para la solicitud de asistencia, los criterios de atribución de los fondos y las normas de gestión financiera que debe seguir la administración del Fondo se determinan en los "Principios operativos" aprobados por el Comité Permanente, que reconoció la necesidad de formularlos en su novena sesión, en Slimbridge, en 1990, poco después de la Conferencia de Montreux.

El Comité encomendó a un Grupo especial de Trabajo la redacción de dichos principios. El texto derivado de su labor fue presentado a un subcomité del Comité Permanente reunido en Perth, Australia, en diciembre de 1990, durante la Asamblea General de la UICN, y fue luego aprobado por correspondencia por el Comité Permanente mismo. Los "Principios operativos" fueron luego revisados en la duodécima sesión del Comité Permanente en Kushiro, en junio de 1993.

Los principios operativos fueron publicados en febrero de 1991, en un documento de la Oficina titulado "Fondo para la Conservación de los Humedales- Asistencia a los países en vías de desarrollo". Una versión revisada de dichos principios, como consecuencia de las enmiendas realizadas por el Comité Permanente en 1993, fue publicada por la Oficina, con el mismo título, en marzo de 1994.

Algunos de los puntos referentes a los procedimientos de atribución de la asistencia fueron recogidos en la Resolución RES. C.5.8 de la Conferencia de Kushiro.

Los principios operativos establecen en primer lugar cuáles son los distintos tipos de proyectos que pueden obtener una financiación del Fondo. Estos se dividen en cinco categorías, a saber:

i) Asistencia preparatoria

    Esta asistencia es para la labor preparatoria previa a la designación de humedales para su inclusión en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, de la elaboración de inventarios nacionales de humedales que pueden ser incluidos en la Lista, y también de asistencia para elaborar solicitudes de cooperación técnica a presentar a organismos de asistencia bilateral y multilateral.

    Dicha asistencia no se limita a las Partes Contratantes, dado que "todo país en desarrollo que desee adherirse a la Convención puede solicitar una subvención al Fondo en apoyo a las actividades necesarias para la identificación, delimitación y elaboración de mapas de un sitio a incluir en la Lista de Ramsar".

    El importe máximo de esta asistencia preparatoria es de 25 000 francos suizos.

ii) Asistencia de emergencia

    Las Partes Contratantes pueden solicitar asistencia de emergencia para actividades relativas a sitios que figuran en la Lista que han sufrido daños, o están amenazados de manera inminente como consecuencia del desarrollo tecnológico, la contaminación u otras intervenciones humanas. Esta asistencia puede servir para elaborar un plan de emergencia o para tomar medidas de emergencia con miras a la salvaguardia del sitio.

iii) Capacitación

    Las Partes Contratantes que son países en desarrollo pueden solicitar asistencia para la capacitación de personal especializado en materia de conservación de los humedales. Se asignará prioridad a la capacitación en grupos, a nivel local o regional.

iv) Asistencia técnica

    Las Partes Contratantes pueden formular un pedido de asistencia técnica para proyectos de conservación de sitios de la Lista Ramsar y para actividades destinadas a promover el uso racional de los humedales en general. La asistencia puede financiar inventarios, monitoreo, estudios sobre las amenazas, elaboración de planes de manejo, formación de administradores, preparación de programas de educación e información al público, desarrollo institucional y formulación de proyectos a presentar a los bancos multilaterales y otros organismos de asistencia para el desarrollo.

v) Asistencia para el fomento de la conciencia pública y actividades de promoción

    Esta trata en particular de la promoción del conocimiento y comprensión de la Convención, apoyo a sus objetivos, mejor coordinación y cooperación en su aplicación y, asistencia a la preparación de material para promover la Convención.

Durante los primeros años de funcionamiento del Fondo, el importe máximo posible para cada proyecto de las categorías ii), iii), iv) y v) antes mencionadas no debería exceder, en principio, 40 000 francos suizos.

En lo tocante al orden de prioridades para la atribución de la asistencia, el Comité Permanente deberá velar por una repartición equitativa entre las distintas categorías y, en la medida de lo posible, entre Africa, Asia, la Región Neotropical y Oceanía. Deberá conferirse la mayor prioridad posible, en primer lugar, a las medidas de emergencia encaminadas a salvaguardar humedales de la Lista; en segundo lugar, a las medidas que tienen por objeto aplicar recomendaciones derivadas del Procedimiento de Monitoreo; y, en tercer lugar, a otros proyectos que puedan tener un efecto multiplicador.

Además, la atribución de asignaciones del Fondo debe seguir una serie de criterios, que no son exhaustivos: urgencia de las obras o medidas de protección a tomar; compromiso legislativo, administrativo y financiero del Estado beneficiario; ventajas ecológicas derivadas del proyecto; costo del proyecto; interés y ejemplaridad del proyecto para desarrollar técnicas rentables de conservación; valor educativo para la formación de expertos locales y para el público en general; implicaciones socioeconómicas.

Los principios operativos prevén, asimismo, que en todos los casos deberá concertarse un acuerdo entre la Oficina y el Estado beneficiario de la asistencia. Este acuerdo establecerá la cuantía y objetivo de la asistencia financiera; las obligaciones del Estado en cuestión; y la obligación para dicho Estado de imprimir el nombre y logotipo de la Convención de Ramsar en todos los equipos y productos suministrados por concepto de la asistencia del Fondo. El Comité Permanente deberá elaborar el texto de un acuerdo-tipo y delegará su autoridad al Secretario General de la Convención para firmar acuerdos en su nombre. El Estado beneficiario deberá presentar, un año después de haber recibido el primer pago, un informe intermedio sobre el desarrollo del proyecto y/o un informe final, a más tardar seis meses después de su conclusión.

A este respecto, la Resolución RES. C.5.8 de Kushiro recalca que las Partes Contratantes deberán presentar puntualmente sus informes sobre la ejecución de los proyectos aprobados, para que se pueda disponer de toda la documentación necesaria relativa a la utilización de los fondos.

Los principios operativos establecen, por último, normas relativas a la administración financiera del Fondo. Este será administrado por la Oficina bajo la supervisión del Comité Permanente, de conformidad con las disposiciones relativas a la administración de los fondos de la Convención. Los ingresos del Fondo incluyen las asignaciones que se le atribuyen en el presupuesto aprobado por las Partes Contratantes, las contribuciones voluntarias y cualquier otro ingreso, incluyendo los intereses bancarios.

Además de las cinco categorías de proyectos que pueden ser financiados por el Fondo, éste deberá igualmente sufragar los servicios técnicos consultivos de la UICN y el IWRB para examinar las solicitudes de financiación y los gastos generales de administración que no deberán superar el 10%. Finalmente, para garantizar el equilibrio del Fondo, el Comité Permanente asignará cada año un porcentaje adecuado de las contribuciones que se le han hecho a un fondo de reserva que podrá transferirse al año siguiente.

Un anexo a los principios operativos formula un procedimiento de examen técnico de los proyectos cuya financiación se solicita.

Todas las solicitudes que deban ser examinadas por el Comité Permanente en su sesión anual deben llegar a la Oficina antes del 1º de junio, como lo recuerda la Conferencia de las Partes Contratantes en su Resolución RES. C.5.8, que pide a los Estados interesados que cumplan con este plazo para que los proyectos puedan ser adecuadamente examinados por el Comité Permanente, el Grupo de Examen Científico y Técnico, la Oficina de la Convención y sus asesores.

La Oficina deberá verificar que se haya suministrado toda la información necesaria. La UICN y el IWRB realizarán entonces un examen técnico de la solicitud y rellenarán una ficha de evaluación que será transmitida al Comité Permanente.

Los proyectos seleccionados deberán ser objeto de informes, con arreglo a los principios operativos. Estos informes indicarán en qué medida se han logrado los objetivos definidos en la solicitud. El personal de campo de la UICN, el IWRB u otras organizaciones asociadas podrá ser invitado por la Oficina a reunirse in situ con el personal encargado de la realización del proyecto y a preparar un informe sobre su desarrollo.

En su décima sesión de noviembre de 1991 en St. Petersburg, Florida, el Comité Permanente aprobó siete proyectos por un importe total de 200 000 francos suizos. En su undécima sesión, celebrada en Kushiro en octubre de 1992, aprobó doce proyectos por un total de 280 000 francos suizos. En octubre de 1993, en Gland, en su decimocuarta sesión, el Comité seleccionó 13 proyectos de los 33 presentados, por un total de 416 000 francos suizos. En su decimoquinta sesión celebrada en Budapest en 1994, aprobó 10 proyectos por un total de 337 600 francos suizos.

d) Relaciones con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM)

Desde la Cuarta Conferencia de las Partes Contratantes en Montreux, en 1990, tuvieron lugar cambios de gran importancia en el mundo por lo que atañe a la conservación ambiental. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre El Medio el Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Río de Janeiro en junio de 1992, condujo a la firma de la Convención sobre la Diversidad Biológica y la adopción del Programa 21. Por otra parte, en noviembre de 1990, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) fue creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Banco Mundial. Este Fondo, adecuadamente reestructurado, será en particular la institución internacional encargada de poner en práctica el mecanismo financiero previsto por la Convención sobre la Diversidad Biológica para financiar proyectos de conservación.

La Quinta Conferencia de las Partes Contratantes de Kushiro (1993), al aprobar la Recomendación REC. C.5.4, recalcó que la Convención de Ramsar podría desarrollar considerablemente sus actividades si el FMAM financiase proyectos relativos al uso racional y la conservación de los humedales en países que son a la vez Partes Contratantes de Ramsar y Partes en la Convención sobre la Diversidad Biológica. Como consecuencia, invitó al FMAM a financiar tales proyectos y encargó a la Oficina de la Convención intensificar sus contactos con la Secretaría de la Convención sobre la Diversidad Biológica, con miras a:

  • garantizar que la Oficina de Ramsar participe en la fijación de prioridades para la aplicación de la Convención sobre la Diversidad Biológica por conducto del FMAM;
  • contribuir a la financiación de proyectos en el marco de la Convención sobre la Diversidad Biológica, y formular directrices adecuadas a estos efectos;
  • participar, cuando proceda, en la preparación de proyectos relativos a los humedales que serán presentados al FMAM por las Partes Contratantes de Ramsar, que sean también Estados signatarios de la Convención sobre la Diversidad Biológica;
  • conseguir apoyo del FMAM para los proyectos relativos a los humedales que cumplan con los requisitos del FMAM y de las convenciones conexas.


Desde 1991, la Oficina de Ramsar ha estado en contacto con los funcionarios del Banco Mundial y el FMAM. Los planes actuales consisten en una proposición de cooperación para examinar y elaborar proyectos relacionados con los humedales. La Oficina informará sobre la aplicación de esta recomendación a la Conferencia de las Partes Contratantes en su Sexta Reunión.

3. Cooperación con otras convenciones u organizaciones internacionales

Fueron organizaciones internacionales -fundamentalmente la UICN y el IWRB- quienes lanzaron la iniciativa de la Convención y desempeñaron un papel esencial en la labor preparatoria a su adopción. Estas siguen jugando un papel de gran importancia, dado que la UICN alberga a la Oficina de la Convención y el IWRB es el encargado de llevar la base de datos de la Convención.

Ya desde la Conferencia de Cagliari, las Partes Contratantes consideraron que, para la aplicación de la Convención, resultaba indispensable continuar con la colaboración entre la Convención y las organizaciones internacionales. Así, la Recomendación REC. C.1.4 pidió a las organizaciones internacionales competentes que elaborasen directrices con miras a seleccionar los sitios a designar entre aquéllos que cumplan con los criterios, y para el manejo de tales sitios una vez seleccionados.

La Recomendación REC. C.5.6 de la Conferencia de Kushiro recuerda el papel muy activo que han desempeñado las organizaciones no gubernamentales internacionales, como la UICN, el IWRB, el CIPA (ahora denominado "BirdLife International") y el WWF en la creación de la Convención de Ramsar y reconoce que estas organizaciones siempre han aportado una contribución significativa a la aplicación de la Convención. Recomienda en consecuencia a las Partes Contratantes apoyar a las organizaciones internacionales no gubernamentales que tienen por objeto la conservación y uso racional de los humedales.

En varias oportunidades, la Conferencia de las Partes Contratantes ha subrayado la necesidad de establecer lazos con las secretarías de otras convenciones internacionales o de organizaciones internacionales, cuya acción puede contribuir a la conservación de los humedales. Así, la Resolución RES. C.4.4, adoptada por la Conferencia de Montreux, pide a la Oficina que celebre consultas con la Secretaría del Convenio de Bonn sobre asuntos relativos a las especies migratorias compartidas que tienen su hábitat en los humedales.

La Recomendación REC. C.4.11, también aprobada en Montreux, "insta a una mayor cooperación con la OCDE, en particular por lo que respecta a intercambios de ideas entre economistas y especialistas en ecología, y a un perfeccionamiento de los análisis costo/beneficio de los proyectos relativos a los humedales". La misma recomendación "apoya enérgicamente el establecimiento de vínculos más estrechos con la Comisión de las Comunidades Europeas, con miras a facilitar una acción combinada en pro de la conservación y uso racional de los humedales en los Estados miembros de la CEE" y "expresa su interés por el desarrollo de una colaboración similar con otras organizaciones internacionales".


V. Articulo 6: Conferencia de las Partes Contratantes

1. La Conferencia de las Partes Contratantes

a) Competencias

En el texto inicial de la Convención, el Artículo 6 disponía que "cuando sea necesario, las Partes Contratantes organizarán conferencias sobre la conservación de los humedales (...)". Estas conferencias, cuya frecuencia no estipulaba la Convención, tenían un carácter consultivo y no podían por ende tomar decisiones. La Primera Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes tuvo lugar en Cagliari en 1980, cinco años después de la entrada en vigor de la Convención de Ramsar.

En Regina, en 1987, la Conferencia Extraordinaria de las Partes Contratantes aprobó una enmienda relativa al Artículo 6 que consta de los siguientes puntos principales:

  • institucionalización de la Conferencia de las Partes Contratantes y supresión de su carácter meramente consultivo (Art.6.1);
  • definición del objetivo de la Conferencia de las Partes Contratantes: "revisar y fomentar" la aplicación de la Convención de Ramsar (Art.6.1);
  • celebración de reuniones ordinarias de la Conferencia a intervalos no mayores de tres años, a menos que la Conferencia decida otra cosa, y de reuniones extraordinarias a petición por escrito de por lo menos un tercio de las Partes Contratantes (Art. 6.1);
  • ampliación de las facultades de la Conferencia: en cada una de sus reuniones, ésta deberá aprobar su reglamento interno (Art. 6.4), establecer y revisar permanentemente el reglamento financiero de la Convención y aprobar el presupuesto del siguiente ejercicio (Art. 6.5). Además, podrá adoptar otras recomendaciones o resoluciones con miras a fomentar la aplicación de la Convención (Art. 6.2.f).


b) Reglamento interno de la Conferencia

El nuevo Artículo 6.4 dispone que la "Conferencia de las Partes Contratantes adoptará el reglamento en cada una de sus reuniones". La ausencia de una disposición especial al respecto no había impedido anteriormente a la Conferencia de las Partes Contratantes adoptar su reglamento interno desde su primera reunión y readaptarlo luego en las subsiguientes, porque en su defecto no hubiese podido funcionar. La oficialización de la adopción del reglamento interno en las enmiendas de Regina no cambió pues gran cosa.

El artículo 2 del reglamento es de especial interés porque rige la presencia de observadores en las reuniones de la Conferencia, asunto que normalmente habría debido estipularse en el texto de la Convención misma, como sucede en la Convención de Washington, de 1973, sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES), el Convenio de Bonn, de 1979, sobre la conservación de las especies migratorias de la fauna salvaje y en el Convenio de Berna, de 1979, relativo a la conservación de la vida silvestre y del medio natural en Europa.

La Convención de Ramsar no dice nada al respecto. Obviamente, el reglamento interno debía colmar esta laguna. En un primer momento, el reglamento autorizaba solamente a los Estados no partes y a las organizaciones internacionales a estar representados como observadores en la Conferencia de las Partes Contratantes. Entre las distintas propuestas de enmienda de la Convención, una tenía por objeto autorizar la presencia de observadores de organizaciones no gubernamentales nacionales. Sin embargo, el Grupo especial de Trabajo creado por la Conferencia de Groninga para estudiar, entre otras cosas, dichas propuestas de enmienda, no aceptó esta idea y se limitó a recomendar que se modificase en consecuencia el reglamento interno (DOC.C.3.5 y C.3.3). Así se hizo en Regina en 1987.

En virtud del nuevo artículo 2 del reglamento, no sólo la Organización de las Naciones Unidas, sus instituciones especializadas, el Organismo Internacional de Energía Atómica así como todo Estado que no es Parte Contratante, pueden estar representados como observadores en las reuniones de las Partes Contratantes (Art. 2.1), sino también toda organización u organismo técnicamente calificado en materia de conservación de los humedales, gubernamental o no gubernamental, internacional o nacional (Art. 2.2.a). Si se trata de un organismo nacional gubernamental o nacional no gubernamental, debe ser previamente aceptado a este efecto por el Estado donde tiene su sede e informar a la Oficina que desea estar representado en la reunión. La Conferencia puede oponerse (Art. 2.2.b).

Los observadores admitidos tienen voz pero no voto (Art. 2.3).

c) Reglamento financiero de la Convención

El primer texto de la Convención no incluía ninguna disposición de tipo financiero. Antes de la adopción de las enmiendas de Regina, los servicios de la secretaría de la Convención estaban financiados por la UICN y el IWRB -que han aportado así una contribución financiera considerable al trabajo de la Oficina desde la entrada en vigor de la Convención- y por contribuciones voluntarias.

Esta situación no resultaba satisfactoria, porque los miembros de la UICN y del IWRB no tenían por qué financiar el trabajo de la secretaría y las reuniones de la Conferencia de las Partes Contratantes. La Convención debía disponer de medios propios para aplicar las decisiones de la Conferencia, control de las Partes Contratantes.

Una de las enmiendas de Regina confiere a la Conferencia de las Partes Contratantes competencia para adoptar el reglamento financiero de la Convención. En cada reunión ordinaria, la Conferencia aprueba el presupuesto para el ejercicio siguiente por una mayoría de dos tercios de las Partes Contratantes presentes y votantes. Cada Parte contribuye a dicho presupuesto según una escala de contribuciones adoptada por unanimidad de las Partes Contratantes presentes y votantes en una reunión ordinaria de la Conferencia (Art. 6.6 de la Convención).

Las contribuciones son ahora obligatorias, debido a que las enmiendas entraron en vigor el 1º de mayo de 1994. No obstante, como ya indicamos, la Conferencia había instado a las Partes Contratantes a aplicar las enmiendas de modo voluntario, en espera de su entrada en vigor, y así sucedía en la práctica.

En Regina se decidió que la contribución anual sería calculada de conformidad con la práctica internacional basada en la escala de las Naciones Unidas. Las contribuciones pueden incluir, a reserva de aprobación del Comité Permanente, contribuciones de Estados no Partes, de organizaciones gubernamentales, intergubernamentales y no gubernamentales y de otras instituciones (disposiciones relativas a la administración financiera de la Convención, Resolución sobre asuntos financieros y presupuestarios, aprobada en Regina; Adjunto 3 al Anexo al DOC. C.4.13).

La Conferencia de Kushiro, no obstante, encomendó al Comité Permanente que presente a la próxima sesión de la Conferencia de las Partes Contratantes un informe con propuestas de escalas distintas de la de Naciones Unidas para el cálculo de las contribuciones de cada Parte al presupuesto de la Convención, velando por una repartición equitativa de las cargas presupuestarias y teniendo en cuenta la situación de los países en desarrollo (Resolución RES. C.5.2).

En la misma reunión, la Conferencia adoptó también disposiciones relativas a la administración financiera de la Convención (Anexo 3 a la Resolución RES. C.5.2) aplicables al ejercicio financiero que va del 1º de enero de 1994 al 31 de diciembre de 1996. Estas disposiciones se resumen a continuación:

    el Secretario General será responsable de la administración de los fondos de la Convención. El Director General de la UICN establecerá una cuenta separada en nombre de la Oficina de la Convención para la administración de sus fondos. Todo gasto sufragado por esta cuenta deberá ser autorizado por el Secretario General o su delegado;

    el proyecto de presupuesto para el ejercicio financiero, con los ingresos y gastos de cada uno de los tres años civiles que lo componen, se preparará en la moneda del país donde tiene su sede la Oficina;

    el proyecto de presupuesto será presentado a cada reunión ordinaria de la Conferencia de las Partes Contratantes; la Oficina lo enviará a todas las Partes, al menos 90 días antes de la apertura de la reunión; será aprobado por una mayoría de dos tercios de las Partes Contratantes presentes y votantes, como dispone el Art. 6.5 de la Convención;

    en el caso de que el Secretario General prevea un déficit eventual de fondos en todo el año, solicitará la aprobación del Comité Permanente para los gastos prioritarios;

    previa aprobación del Comité Permanente, el Secretario General podrá efectuar transferencias de una partida presupuestaria a otra. Al finalizar el primero y segundo años civiles del ejercicio financiero, el Secretario General podrá transferir al año siguiente todo saldo de crédito no comprometido ni gastado, siempre y cuando no se haya excedido el presupuesto total aprobado por la Conferencia de las Partes Contratantes, salvo en caso de instrucción escrita especial del Comité Permanente;

    las contribuciones deben ser pagadas en monedas convertibles. Las contribuciones de los Estados que se convierten en Partes Contratantes durante un ejercicio financiero deben ser prorrateadas para el período del año que queda por cubrir;

    al final de cada año civil del ejercicio financiero, el Secretario General presentará, a la brevedad posible, los estados financieros verificados del año. Someterá igualmente las cuentas verificadas de todo el ejercicio financiero, al finalizar este último.


2. Comité Permanente

a) Establecimiento

En la Segunda Conferencia de las Partes Contratantes en Groninga, en 1984, se había mencionado la necesidad de establecer un órgano representativo subsidiario que desempeñase sus funciones entre las reuniones de la Conferencia de las Partes Contratantes. Como faltó tiempo para tratar el tema con más detalle, se encargó el estudio del tema y la presentación de un informe a la Tercera Conferencia de las Partes Contratantes al Grupo de Trabajo creado en Groninga. En 1985, inspirándose en las disposiciones de la CITES y del Convenio de Bonn, éste concluyó que era conveniente crear un comité consultivo permanente para facilitar la organización de las reuniones y la aplicación permanente de la Convención.

Habiendo reconocido la utilidad de dicho comité, la Conferencia de Regina decidió crear un Comité Permanente de la Conferencia de las Partes Contratantes (Resolución sobre la creación de un Comité Permanente). Esta Resolución fue ligeramente modificada en su forma en Montreux y ampliada para tener más en cuenta la necesidad de garantizar cierta continuidad en la composición del Comité Permanente (DOC. C.4.14: Cuestiones relativas al Comité Permanente; Anexo al DOC. C.4.14: Resolución relativa al Comité Permanente).

b) Composición del Comité Permanente

El Comité Permanente está integrado por representantes de no más de nueve Partes Contratantes, elegidas por la Conferencia de las Partes. Por lo menos, siete de dichos miembros deben ser elegidos en base al principio de una distribución geográfica equitativa, teniendo en cuenta una adecuada participación de los países en desarrollo. La expresión "distribución geográfica", algo modificada en la Conferencia de Montreux, se refiere a las siete regiones siguientes: Africa, Asia, Europa Occidental, Europa Oriental, Región Neotropical, Norteamérica y Oceanía. La Conferencia nombra también a representantes regionales suplentes para las siete regiones. Los otros dos miembros son los representantes de los países anfitriones de la anterior y siguiente Conferencia de las Partes Contratantes.

Las Partes que no son miembros del Comité Permanente pueden, a su solicitud, participar en sus reuniones en calidad de observadores. Suiza y Reino Unido, países sede de la UICN y el IWRB, son observadores permanentes. El Director General de la UICN y el Director Ejecutivo del IWRB, o sus representantes, pueden ser invitados a participar en las reuniones del Comité como asesores.

La Conferencia de Montreux examinó la cuestión de la distribución geográfica preguntándose si no era conveniente modificarla, dado que la separación entre Europa Occidental y Oriental, debida a motivos políticos y no geográficos, no tenía ya razón de ser. Se convino que la cuestión sería estudiada por el Comité Permanente, quien informaría a la siguiente reunión de la Conferencia (DOC. C.4.14). La Conferencia de Kushiro, no obstante, decidió no modificar la composición del Comité Permanente.

c) Funciones del Comité Permanente

El Comité Permanente tiene por mandato, en particular:

llevar a cabo, en el intervalo entre dos reuniones ordinarias de la Conferencia de las Partes Contratantes, cualquier actividad interina que resulte necesaria, siempre y cuando tal actividad se relacione a asuntos sobre los que la Conferencia ha dado previamente su acuerdo;

  • formular recomendaciones para su consideración en la siguiente reunión de la Conferencia;
  • supervisar la aplicación de las políticas por la Oficina, la ejecución del presupuesto de la Oficina, la conducción de sus programas y las cuestiones relativas a su personal;
  • orientar y asesorar a la Oficina para la aplicación de la Convención y la organización de las reuniones;
  • promover la cooperación regional para la conservación de los humedales;
  • desempeñar las funciones de comité directivo en las reuniones de la Conferencia de las Partes Contratantes;
  • informar a la Conferencia acerca de las actividades realizadas entre sus reuniones ordinarias;
  • desempeñar cualquier otra función que pueda encomendarle la Conferencia (DOC. C.4.14).


El Comité Permanente se reúne al menos una vez por año y antes e inmediatamente después de cada reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes. Desde 1987, fecha de su creación, hasta 1993, ha celebrado catorce sesiones:

  • Las primera, segunda y tercera sesiones, los 3, 4 y 5 de junio de 1987, durante la Tercera Conferencia de las Partes Contratantes;
  • La cuarta sesión, en noviembre de 1988 en San José de Costa Rica;
  • Las quinta y sexta sesiones, en octubre de 1988 y 1989, en la sede de la Oficina en Gland, Suiza;
  • Las séptima y octava sesiones, en Montreux, Suiza, durante la Cuarta Conferencia de las Partes Contratantes;
  • La novena sesión, en octubre de 1990 en Slimbridge, Reino Unido, en la sede del IWRB;
  • La décima sesión, en St. Petersburg, Florida, en noviembre de 1991;
  • La undécima sesión, en Kushiro, Japón, en octubre de 1992;
  • Las duodécima y decimotercera sesiones, en Kushiro, durante la Quinta Conferencia de las Partes Contratantes;
  • La decimocuarta sesión, en Gland, Suiza en octubre de 1993;
  • La decimoquinta sesión, en Budapest, Hungría en octubre de 1994.


3. Grupo de Examen Científico y Técnico

La Tercera Conferencia de las Partes Contratantes de Regina, en 1987, creó un Grupo de Trabajo encargado de establecer criterios y directrices para la identificación de humedales de importancia internacional y de dar su opinión sobre la elaboración y aplicación del concepto de uso racional. Este Grupo fue reconstituido por la Conferencia de Montreux en 1990 (Recomendación REC. C.4.10) con el nombre de "Grupo de Trabajo sobre el uso racional". Paralelamente, la Conferencia pedía al Comité Permanente que examinase si era necesario contar con un comité científico de la Convención (Recomendación REC. C.4.7).

En su Quinta reunión en 1993, la Conferencia de las Partes Contratantes decidió crear un Grupo de Examen Científico y Técnico encargado de asesorar a la Oficina y al Comité Permanente y, por su intermedio, a la Conferencia de las Partes (Resolución RES. C.5.5). Este grupo, creado a título permanente, a diferencia del Grupo de Trabajo sobre uso racional que tenía un mandato de tres años, deberá desempeñar las tareas que le encomiende cada año el Comité Permanente y, en particular:

  • evaluar el programa anual científico y técnico de la Oficina;
  • evaluar los "Criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional", en particular en lo relativo a los hábitats de peces;
  • evaluar la aplicación del "procedimiento para la inscripción inicial de sitios en la Lista de Humedales de Importancia Internacional";
  • evaluar el "Registro de Montreux";
  • establecer las prioridades para la aplicación del "Procedimiento de Monitoreo";
  • evaluar los proyectos presentados al Fondo para la Conservación de los Humedales;
  • evaluar la aplicación de las "Directrices para la aplicación del concepto de uso racional" y de las "Orientaciones adicionales para la aplicación del concepto de uso racional";
  • evaluar la aplicación de las "Directrices relativas a la planificación del manejo de sitios Ramsar y otros humedales";
  • estudiar una definición de la expresión "condiciones ecológicas" así como también unas orientaciones para monitorear las modificaciones en dichas condiciones.


De este modo, el nuevo Grupo de Examen Científico y Técnico recoge las atribuciones del Grupo de Trabajo sobre el uso racional que no fue prorrogado en sus funciones, a las que se añaden otras labores relativas a todos los aspectos científicos y técnicos de la aplicación de la Convención.

El Grupo de Examen Científico y Técnico, como su predecesor, el Grupo de Trabajo sobre al uso racional, está integrado por siete miembros, con representación equitativa de cada región. Los miembros del Grupo de Examen Científico y Técnico deberán poseer la adecuada competencia científica y técnica. Serán nombrados, a título individual, por la Conferencia de las Partes Contratantes, en base a recomendaciones del Comité Permanente, por un mandato de tres años. El Comité Permanente presentará sus propuestas en base a propuestas de las Partes Contratantes. Deberá tener en cuenta la necesidad de preservar una cierta continuidad en su composición, es decir que el Grupo de Examen Científico y Técnico no debe cambiar en su totalidad al finalizar su mandato trienal y que, por lo menos, algunos de sus miembros deberán seguir en sus funciones para garantizar una correcta continuidad en su trabajo.

El Grupo de Examen Científico y Técnico podrá solicitar asesoría especial a otros expertos científicos y técnicos de las Partes Contratantes y organizaciones asociadas. La UICN y el IWRB podrán participar en calidad de observadores.

El Grupo de Examen Científico y Técnico se reunirá al menos una vez al año y presentará su informe a la siguiente reunión del Comité Permanente. Los gastos de participación de los miembros en las reuniones serán sufragados por sus respectivos países. Los gastos de participación de los países en desarrollo y de economías en transición podrán ser cubiertos por el presupuesto de la Convención u otras fuentes apropiadas.

Para el ejercicio trienal 1994 a 1996, los miembros del Grupo de Examen Científico y Técnico han sido designados por el Comité Permanente en base a propuestas presentadas por las Partes Contratantes a la Oficina. Se necesitaba este procedimiento especial para que el Grupo de Examen Científico y Técnico pudiese comenzar su labor después de la Conferencia de Kushiro, sin esperar a que sus miembros fuesen nombrados por la próxima Conferencia de las Partes.

En su decimocuarta sesión de octubre de 1993, el Comité Permanente designó a los miembros del Grupo de Examen Científico y Técnico en base a propuestas de las siete regiones de Ramsar. Dichos miembros son nacionales de los siguientes países: Australia, Chile, Estados Unidos, Francia, Hungría, Jordania y Kenya. De esta manera, la representación geográfica es completa.

El Comité Permanente decidió asimismo que su propio reglamento interno se aplicaría, mutatis mutandis, a las deliberaciones del Grupo de Examen Científico y Técnico; que éste elegiría a su presidente en base a sugerencias de la Oficina y que la parte fundamental del trabajo del Grupo de Examen Científico y Técnico, si se exceptúa su reunión que debe ser al menos anual, se realizaría por correspondencia y por medio de consultas entre su presidente y la Oficina.

El Comité Permanente encomendó al Grupo de Examen Científico y Técnico, como su labor para 1994, los tres asuntos siguientes:

  • estudio de los criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional como hábitats de peces;
  • estudio del "Registro de Montreux", con miras a identificar prioridades para la aplicación del "Procedimiento de Monitoreo";
  • estudio de una definición de la expresión "condiciones ecológicas" y de las orientaciones relativas al monitoreo de los cambios en las condiciones ecológicas.


El Grupo de Examen Científico y Técnico se reunió por primera vez en Buenos Aires, del 18 al 21 de enero de 1994 durante la XIX Asamblea General de la UICN. Eligió como presidente al Sr. T. DAHL, de los Estados Unidos.

4. Aplicación de la Convención por las Partes Contratantes

a) Marco de referencia para la aplicación de la Convención

El Comité Permanente consideró que resultaría útil elaborar un marco global para la aplicación de la Convención del que se derivarían las prioridades de las Partes Contratantes para el siguiente período trienal. Se creó con este fin un subgrupo de dicho Comité, integrado por representantes de los Países Bajos, Reino Unido y Suiza, a fines de 1988, para elaborar conjuntamente con la Oficina un proyecto de documento. El resultado del trabajo del subgrupo fue examinado y aprobado por el Comité Permanente en su sexta sesión (23-25 de octubre de 1989) y se presentó a la Conferencia de las Partes Contratantes de Montreux en 1990, que lo aceptó (Resolución relativa al marco de referencia para la aplicación de la Convención y medidas prioritarias para 1991-1993, documento DOC.C.4.12). Este marco de referencia constituye la base de un programa trienal de actividades prioritarias para las Partes Contratantes, el Comité Permanente y la Oficina.

Este documento resume las obligaciones y compromisos asumidos por las Partes Contratantes tal como se desprenden de los artículos de la Convención y las resoluciones y recomendaciones aprobadas por la Conferencia de las Partes Contratantes; enumera las funciones y tareas del Comité Permanente y la Oficina; y establece un marco para las actividades de la Oficina así como un programa general para 1991-1993 para ésta última (véase más adelante el capítulo VII dedicado al Artículo 8 de la Convención).

En el documento figura asimismo una lista de medidas que deben ser objeto de atención prioritaria en 1991-1993, a saber:

  • "medidas encaminadas a la conservación y manejo de los humedales";
  • "asistencia para el desarrollo y cooperación internacional para recursos hidrólogicos comunes y especies compartidas";
  • "formulación y puesta en práctica del concepto de "uso racional de los humedales" (Adjunto 2 al Anexo al documento DOC. C.4.12).


La Quinta Conferencia de las Partes Contratantes aprobó en Kushiro, en 1993, una nueva resolución sobre el marco de referencia para la aplicación de la Convención (Resolución RES. C.5.1). En esta Resolución se incluye la "Declaración de Kushiro", la cual subraya que, pese a los avances realizados por la Convención de Ramsar desde 1971 - en particular para promover la conciencia pública sobre la importancia de los humedales -, la pérdida, destrucción, deterioro y uso inadecuado de éstos persiste en muchas partes del mundo. Durante el trienio 1993-1996, se invita a las Partes Contratantes a cumplir con las obligaciones derivadas de la Convención aplicando una serie de medidas consideradas como prioritarias.

Estas medidas se dividen en cuatro categorías:

(1) Conservación y manejo de los humedales de importancia internacional

    Establecimiento de redes nacionales coherentes de sitios Ramsar; monitoreo de su estado de conservación; manejo de estos sitios; restauración de humedales deteriorados y compensación de la pérdida de humedales.

(2) Formulación y aplicación de la planificación de modo que favorezca la conservación y uso racional de los humedales

    Elaboración de políticas nacionales y regionales; manejo de los humedales según los principios de uso racional; integración de las funciones y valores de los humedales al elaborar y aplicar las demás políticas nacionales.

(3) Fomento de la cooperación internacional mediante la asistencia para el desarrollo y el manejo de los ecosistemas de humedales, recursos hidrológicos y especies compartidos

    Cooperación con otras convenciones y organizaciones mundiales y regionales, en particular la Secretaría Interina de la Convención sobre la Diversidad Biológica; examen del impacto de la actual asistencia para el desarrollo sobre los humedales; obtener el apoyo de los organismos de financiación bilaterales y multilaterales; refuerzo de la coordinación regional; establecimiento de redes internacionales de humedales y elaboración de programas conjuntos de manejo para los humedales compartidos.

(4) Promoción de un mejor conocimiento de la Convención y de sus objetivos

    Difusión de los conocimientos relativos a las funciones y valores de los humedales; fomento de las oportunidades para una mejor formación de personal; preparación de material educativo e informativo para promover la Convención.

El nuevo marco para la aplicación de la Convención recoge en gran parte el texto de Montreux y lo actualiza en función de las resoluciones aprobadas en Kushiro. Como lo hacía la resolución de Montreux, enuncia los principales compromisos y obligaciones de las Partes Contratantes, así como las funciones y tareas del Comité Permanente y la Oficina. Incluye un marco de referencia para las actividades de la Oficina y un programa general para ésta última relativo al trienio 1994-1996 (véase el capítulo VII dedicado al Art. 8 de la Convención).

b) Informes Nacionales

No se mencionan los informes nacionales en la Convención, en el reglamento interno, ni en el marco para las actividades de la Oficina. Su origen se remonta a 1979. En efecto, en una nota del 9 de agosto de ese año, la UICN comunicaba a las Partes Contratantes su intención de convocar una conferencia técnica sobre la conservación de los humedales y las aves acuáticas en Cagliari, y las invitaba a preparar informes nacionales relativos a la aplicación de la Convención en su territorio.

Desde entonces, la presentación de informes detallados se repitió en cada Conferencia de las Partes Contratantes, lo cual es de vital importancia para seguir muy de cerca la aplicación de la Convención y compartir la información relativa a las medidas tomadas para la conservación de los humedales, los eventuales problemas y los medios adecuados para resolverlos. Como consecuencia, la Conferencia de Groninga recomendó en 1984, que todas las Partes Contratantes presentasen sus informes nacionales a la Oficina, seis meses antes de cada reunión ordinaria de la Conferencia de las Partes Contratantes (Recomendación REC. C.2.1). La Conferencia de Montreux, en 1990, reiteró esta recomendación (Recomendación REC. C.4.3).

c) Comités Nacionales

Para coordinar la aplicación de la Convención a nivel nacional, ciertas Partes Contratantes u organizaciones con sede en sus territorios han creado "Comités nacionales Ramsar", que son centros nacionales permanentes de coordinación para tratar asuntos relativos a la Convención. Pueden servir, entre otras cosas, para facilitar los contactos entre personas interesadas; obtener la asistencia de expertos para redactar informes nacionales; coordinar las solicitudes enviadas al Fondo para la Conservación de los Humedales y la utilización de los recursos financieros de dicho Fondo; seguir la aplicación del Procedimiento de Monitoreo y del Registro de Montreux, así como de las resoluciones y recomendaciones de la Conferencia de las Partes Contratantes.

Como consecuencia, la Quinta Conferencia de las Partes Contratantes en Kushiro, en 1993, al aprobar la Recomendación REC. C.5.7, incitó a las Partes a establecer o reconocer comités nacionales que sirvan para coordinar la aplicación de la Convención a nivel nacional. Esta recomendación señaló también que, una vez creados dichos comités, tanto las organizaciones gubernamentales como las organizaciones no gubernamentales y las personas interesadas deben tener oportunidad de brindar su aportación. Pide por último que los comités nacionales transmitan a la Oficina información sucinta sobre su creación, actualizada luego con datos sobre su labor en los informes nacionales ulteriores de las Partes Contratantes.

d) Papel de las organizaciones no gubernamentales nacionales (ONG)

La Recomendación REC. C.5.6 de la Conferencia de Kushiro subraya el papel activo que las ONG nacionales dedicadas a la conservación ambiental pueden desempeñar, gracias a su competencia técnica, "en la promoción del uso racional, el manejo y la conservación de los humedales", señalando también que "en algunos países estas organizaciones necesitan fortalecerse y desarrollarse en mayor grado". Por consiguiente, recomienda que las Partes Contratantes apoyen decididamente y presten especial atención "al fortalecimiento y funcionamiento de las ONG nacionales (...) dedicadas a la conservación y al uso racional de los humedales", e insta a las Partes Contratantes a que "consulten con estas ONG, les faciliten la información pertinente y les brinden amplias oportunidades de contribuir a la formulación y aplicación de políticas oficiales en materia de humedales".



VI. Articulo 7: Representación de las Partes Contratantes

Con el fin de explicitar el modo de votación durante las Conferencias, el párrafo 2 del Artículo 7 de la Convención fue enmendado por la Conferencia extraordinaria de las Partes Contratantes representadas en Regina, en 1987. Con arreglo a esta disposición, cada una de las Partes Contratantes representadas en una Conferencia tendrá derecho a un voto y las recomendaciones, resoluciones y decisiones se adoptarán por mayoría simple de las Partes Contratantes presentes y votantes, a menos que en la Convención se disponga otra cosa.


VII. Articulo 8: La Oficina de la Convención

1. Establecimiento y funciones de la Oficina

a) Establecimiento de una Oficina Permanente

El Artículo 8 de la Convención dispone que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales (UICN) desempeñará las funciones de la Oficina permanente de la Convención. La UICN aceptó estas funciones mediante una declaración oficial a estos efectos durante la Conferencia de Ramsar. Las Partes Contratantes se reservaron, no obstante, el derecho de designar, por una mayoría de dos tercios, a otra organización o gobierno para desempeñar estas funciones (Artículo 8.1). La Conferencia de Cagliari consideró que para promover y aplicar la Convención con mayor eficacia, era preciso contar con una secretaría permanente, dotada de una financiación adecuada. Por ello, con el fin de facilitar la consecución de los objetivos de la Convención, propuso enmendar la Convención con miras a crear dicha secretaría (Recomendación REC. C.1.8).

Con el objeto de seguir estudiando el establecimiento de una secretaría permanente, la Conferencia de Groninga decidió encomendar a un Grupo de Trabajo creado con este fin, el examen de las distintas opciones posibles para crear, en el marco de la Convención, una estructura permanente de apoyo administrativo, científico y técnico. En este examen debían tomarse en cuenta los aspectos financieros de las distintas opciones (PLEN C.2.6).

Se consultó así a varias organizaciones, entre ellas el PNUMA, la FAO, la IUCN, el IWRB y la UNESCO. La UICN y el IWRB propusieron conjuntamente acoger a la Oficina de la Convención. Las otras organizaciones indicaron que no estaban en condiciones de desempeñar tales funciones. Al término de su labor, el Grupo de Trabajo concluyó que la propuesta conjunta de la UICN y el IWRB con miras a la creación de una estructura permanente era la única opción práctica y recomendó a las Partes Contratantes adoptar ese mecanismo (DOC. C.3.5). La idea de una enmienda a la Convención fue abandonada.

Como consecuencia, la Tercera Conferencia de las Partes Contratantes en su reunión en Regina, en 1987, adoptó una Resolución sobre cuestiones de secretaría que recogía las conclusiones del Grupo de Trabajo.

En virtud de esta Resolución, la UICN prestaría los servicios de Oficina de la Convención, debiendo crear una unidad autónoma integrada, financiada por el presupuesto de la Convención y encargada de ejecutar todas las tareas que le fueran confiadas por la Conferencia de las Partes Contratantes. Esta unidad constaría de una sección unida a la UICN, establecida en la sede de ésta última en Suiza y otra sección unida al IWRB en Slimbridge, Inglaterra, esta última debía encargarse de prestar asesoría científica y técnica a la Oficina.

Tres años después, en 1990, observando que no resultaba eficaz el funcionamiento de una Oficina dividida en dos secciones separadas situadas en dos países distintos y acogidas por dos organizaciones diferentes, la Conferencia de las Partes Contratantes de Montreux decidió reunir a todo el personal de la Oficina en una sola unidad independiente, situada en los mismos locales que la UICN, en la sede de ésta en Gland, Suiza (Resolución acerca de las disposiciones relativas a la secretaría - Anexo al DOC. C.4.15).

b) Memorándum de acuerdo entre la UICN y el IWRB

Las modalidades de la cooperación necesaria entre las dos organizaciones que suministran los servicios de secretaría se determinaron en un Memorándum de acuerdo concertado durante la Conferencia de Regina (Anexo a la Resolución sobre cuestiones de secretaría). Este Memorándum fue aprobado por la Conferencia de las Partes Contratantes (Resolución sobre cuestiones de Secretaría). Se preveía que el Memorándum podría ser revisado por mutuo acuerdo de las dos organizaciones.

Al trasladarse toda la secretaría a la sede de la UICN por decisión de la Conferencia de Montreux, la UICN y el IWRB decidieron revisar el Memorándum. Ya no se hace mención de una sección separada de la Oficina en el IWRB. Este último sigue, no obstante, colaborando con la UICN y aportando su apoyo técnico a la Convención mediante estudios científicos y técnicos apropiados. Las tareas específicas del IWRB se determinan en función del presupuesto aprobado por la Conferencia de las Partes Contratantes. El IWRB es igualmente responsable del mantenimiento y actualización del banco de datos de la Convención y del análisis de dichos datos, cuando la Oficina lo solicita. Con este objeto, recibe cada año una suma que se le asigna con cargo a una partida presupuestaria reservada a estos efectos en el presupuesto de la Convención (Anexo al DOC. C.4.15).

c) Relaciones entre la UICN y la Oficina

Quedaban aún ciertas incertidumbres en cuanto a las facultades respectivas del Comité Permanente y del Director General de la UICN en materia de administración de la Convención. Como la Oficina de la Convención no posee personería jurídica, debe forzosamente pasar por la mediación de la UICN para realizar los actos jurídicos necesarios para la administración, tales como firma de contratos, administración del personal y de los fondos.

Mientras la UICN se encontraba oficialmente encargada de desempeñar las funciones de Oficina, todo ello no causaba ningún problema. Al instituirse la Oficina como unidad independiente por decisión de la Conferencia de Montreux, la situación cambió y se puso de manifiesto cierta incertidumbre acerca de los poderes respectivos del Comité Permanente y del Director General de la UICN en materia de administración de la Convención, que era preciso disipar.

Tras consultas celebradas en 1993, entre el presidente del Comité Permanente y el Director General de la UICN, éste último delegó oficialmente al Secretario General de la Convención la responsabilidad administrativa y financiera, así como la administración del personal de la Oficina, funciones que son necesarias para administrar la Convención. En todos estos ámbitos, el Secretario General ejerce ahora estas facultades en nombre del Director General de la UICN.

Esta delegación de autoridad, refrendada por el Comité Permanente, estipula además que no podrá ser retirada al Secretario General sin acuerdo del Comité Permanente.

d) Funciones de la Oficina de la Convención

Para promover la eficacia de la Convención, en la Conferencia de Cagliari se propuso una enmienda con miras a asignar funciones adicionales a la Secretaría permanente, en particular la promoción y coordinación de estudios científicos y técnicos, el mantenimiento y promoción de relaciones con las Partes Contratantes y organizaciones internacionales competentes, la preparación de la Conferencia de las Partes y el establecimiento de directrices técnicas (Recomendación REC. C.1.8). El Grupo de Trabajo creado en la Conferencia de Groninga para examinar, entre otras cosas, las propuestas de enmienda formuladas en Cagliari, no aceptó esta propuesta, considerando que podía aplicarse mediante otros medios, sin necesidad de enmendar la Convención al efecto. Las Partes Contratantes incluyeron esta propuesta en el programa trienal. El Artículo 6 de la Convención, tal como fue enmendado en Regina, atribuye sin embargo una nueva competencia a la Oficina, puesto que ahora ésta convoca a las reuniones de la Conferencia de las Partes Contratantes.

2. Marco de referencia para las actividades de la Oficina

El Comité Permanente, que debe "supervisar la conducción de los programas de la Oficina", pidió a ésta última que preparase planes de trabajo para cada año del trienio 1988-1990. Subsecuentemente, también cada año, ha examinado y aprobado dichos planes.

En 1990, la Conferencia de Montreux, al aprobar el "Marco de referencia para la aplicación de la Convención", adoptó al mismo tiempo un programa de actividades prioritarias para la Oficina basándose en el documento marco. Este "Programa general de la Oficina para 1991-1993" divide las actividades de la Oficina en dos categorías: esenciales y deseables. Las actividades deseables mismas se clasifican por grado de prioridad: alta, mediana y baja (Documento DOC. C.4.12).

La Conferencia de Kushiro, en 1993, al adoptar la Resolución RES. C.5.1 aprobó un nuevo "Programa General de la Oficina para 1994-1996" (Anexo 3 a la Resolución RES. C.5.1). El programa está precedido por una introducción que señala que "la ejecución eficaz del Programa de la Oficina estará orientada por tres objetivos operativos":

    (a) hacer el mejor uso posible de los recursos de la Oficina: que deberá concentrar sus esfuerzos en aquellos campos en los cuales pueda ofrecer los mejores servicios y en los cuales tiene reconocida competencia;

    (b) utilizar eficazmente las competencias reconocidas de sus asociados: la Oficina procurará consolidar las actividades de colaboración y concertará acuerdos escritos de cooperación con otras organizaciones;

    (c) consolidar la acción internacional en pro de la conservación de los humedales: entre otras cosas, la Oficina continuará buscando la financiación necesaria para apoyar proyectos técnicos y procurará ampliar su propia competencia técnica y desarrollar las actividades regionales de la Convención.

El Programa 1994-1996 consta, como el anterior aprobado de Montreux, de dos categorías de actividades: esenciales y deseables. Las actividades esenciales son aquéllas "sin las cuales la Convención enfrentaría graves dificultades de funcionamiento". Las actividades deseables "incluyen todas las otras actividades de la Oficina solicitadas específicamente por la Conferencia de las Partes Contratantes". En este caso se dividen igualmente las actividades deseables por grado de prioridad: alta, mediana y baja.

El Comité Permanente estimó que era preciso encontrar suficientes recursos, financieros y de otros tipos, para permitir a la Oficina realizar como mínimo todas las actividades "esenciales" y algunas de las "altamente deseables" y preparó el presupuesto para el trienio 1994-1996 en consecuencia. Se insta a las Partes Contratantes a aportar contribuciones voluntarias adicionales para que se puedan desarrollar las demás actividades de la categoría altamente deseable".

No hay grandes diferencias entre las prioridades establecidas en Montreux y las determinadas por la Conferencia de Kushiro. Las dos diferencias principales atañen a la aplicación del Procedimiento de Monitoreo y la asistencia para la aplicación del concepto de uso racional, ambas actividades consideradas "deseables" en Montreux y que se convierten en esenciales en Kushiro. La asistencia para la elaboración del concepto de uso racional desaparece de la lista de actividades esenciales, dado que este trabajo ya ha sido en gran parte realizado.

La asistencia para la elaboración del concepto de reservas naturales desaparece de la lista de actividades. La promoción de la creación de reservas en humedales, en base a criterios formulados por la Conferencia de las Partes Contratantes se mantiene, no obstante, entre las actividades esenciales.

Surgen dos nuevas actividades deseables: la promoción del Fondo para la Conservación de los Humedales (con alta prioridad) y el fomento de la elaboración de inventarios de humedales (mediana prioridad). Por último, ciertas actividades presentan una formulación ligeramente distinta.

La lista de actividades establecida por la Conferencia de Kushiro es la siguiente:

A. Actividades esenciales

    1.I(a) Llevar la Lista de Humedales de Importancia Internacional
    1.I(c) Aplicar el Procedimiento de Monitoreo
    1.I(d) Elaborar conceptos y promover medidas de conservación y manejo de sitios inscritos en la Lista
    1.II.(a) Asistir en la aplicación del concepto de uso racional
    1.III(a) Fomentar la creación de reservas naturales de humedales
    2.I(a) Servir de centro de comunicación
    2.II(a) Concienciar a los organismos de asistencia para el desarrollo
    2.III(a) Servir de enlace con otras secretarías de convenciones u organizaciones
    3.II(a) Promover la adhesión de nuevos Estados a la Convención de Ramsar
    4.I(a-e) Administrar la Convención
    4.II(a-e) Convocar y organizar las reuniones de la Conferencia de las Partes Contratantes

B. Actividades deseables

B1. Alta prioridad

    1.IV(a) Promover la capacitación
    2.I(b) Promover la cooperación relativa a los humedales y especies compartidos
    2.II(b) Asistir en la preparación de solicitudes a presentar a organismos de asistencia para el desarrollo
    2.II(c) Promover el Fondo para la Conservación de los Humedales
    3.I(a) Preparar la documentación de Ramsar
    3.III(a) Difundir informaciones y resultados de investigaciones por medio de las publicaciones de la Convención

B2. Media prioridad

    1.I(b) Promover la inclusión de nuevos sitios en la Lista de Ramsar
    1.III(b) Promover medidas de custodia y manejo en las reservas naturales
    1.III(c) Fomentar la realización de inventarios de humedales
    1.IV(b) Participar en proyectos de capacitación
    2.III(b) Convocar y organizar reuniones regionales
    3.I(b) Preparar conferencias

B3. Baja prioridad

    1.IV(c) Fomentar la inclusión del componente capacitación en el marco de proyectos
    2.I(c) Promover el apoyo para la capacitación en el extranjero
    3.I(c) Contribuir a publicaciones exteriores a Ramsar
    3.II(b) Ayudar a otras organizaciones a incrementar el número de Partes Contratantes
    3.III(b) Intercambiar información con otras secretarías de Convenciones y organizaciones.

En base al Programa general trienal, la Oficina debe preparar para cada año un plan de trabajo detallado y presentarlo al Comité Permanente para su aprobación (Resolución relativa al marco de referencia para la aplicación de la Convención y las medidas prioritarias, Anexo al documento DOC. C.4.12 y Resolución RES. C.5.1). Al mismo tiempo, la Resolución RES. C.5.2 pide al Comité Permanente que, en consulta con el Secretario General, elabore planes de actividades para la Oficina para cada año del trienio 1994-1996. El plan de trabajo consiste en una lista de las actividades que la Oficina debe realizar en un año dado. El plan financiero establece prioridades entre esas actividades y asigna los fondos y el plazo necesarios para su ejecución. Por otra parte, la Resolución RES. C.5.2 pide también al Comité Permanente que prepare, para los dos trienios posteriores al período 1994-1996, planes estratégicos a presentar a la Sexta Conferencia de las Partes Contratantes en 1996.

Cabe destacar asimismo la existencia de un "Plan de comunicación", aprobado por el Comité Permanente en su décima sesión, en noviembre de 1991. Este plan explícita "los mensajes de la Convención y los métodos de comunicación que la Oficina debe utilizar para transmitirlos eficazmente a públicos cuidadosamente seleccionados".


VIII. Articulo 9: Condiciones para adherirse a la Convención

Los Artículos 2.4 y 2.1 de la Convención de Ramsar disponen respectivamente que "cada Parte Contratante designará por lo menos un humedal (de su territorio) para ser incluido en la Lista al firmar la Convención o depositar su instrumento de ratificación o de adhesión (...)" y que "(...) los límites de cada humedal deberán describirse de manera precisa y también trazarse en un mapa (...)". Hasta la Conferencia de Montreux, el Depositario, es decir la UNESCO, interpretó estas disposiciones como obligaciones conjuntas, a cumplir en el momento de depositar el instrumento de ratificación o de adhesión. Ahora bien, ciertos Estados se limitaban a designar uno o varios humedales y aplazaban para más tarde la descripción precisa de los límites del o los humedales en cuestión. En consecuencia, el Depositario no los consideraba como Partes Contratantes hasta tanto no hubiesen cumplido con esta condición.

Por ello, con el fin de simplificar los trámites de adhesión y por ende de facilitar la adhesión de más Estados a la Convención, la Conferencia de las Partes Contratantes de Montreux, en 1990, decidió, basándose en la Resolución RES. C.4.5, considerar que todo Estado que hubiese designado al menos un humedal para su inclusión en la Lista al firmar la Convención o depositar su instrumento de ratificación o adhesión, ha cumplido con las condiciones requeridas para convertirse en Parte Contratante. Esto no significa que desaparezca la obligación de entregar al Depositario una descripción precisa y los mapas de las fronteras del o los humedales designados para su inclusión en la Lista. Dicha obligación subsiste y las Partes Contratantes deberán cumplir con ella a la brevedad posible, como lo subraya la Resolución RES. C.4.5. Pero ya no se trata de un trámite formal esencial cuyo incumplimiento impide a un Estado convertirse en Parte Contratante.


IX. Articulo 10 bis: Enmiendas

El texto inicial de la Convención no incluía procedimientos de enmienda, lo cual evidentemente dificultaba cualquier modificación del texto que se considerase eventualmente necesaria. Por este motivo, en su primera reunión, en Cagliari, en 1980, la Conferencia de las Partes Contratantes recomendó dar prioridad a la elaboración de un protocolo que estableciese dicho procedimiento de enmienda, basándose en las disposiciones del Artículo X del Convenio de Bonn, de 1979 (Recomendación REC. C.1.7).

Con arreglo a esta recomendación, se celebró en París los días 2 y 3 de diciembre de 1982, una Reunión Extraordinaria de la Conferencia de las Partes Contratantes, con miras a adoptar un protocolo a la Convención, el cual consta fundamentalmente de una disposición que establece un procedimiento de enmienda. Esta disposición constituye el Artículo 10 bis de la Convención. Como consecuencia de la adopción del Protocolo, la Convención puede, por lo tanto, ser enmendada en cualquier Reunión Extraordinaria de la Conferencia de las Partes Contratantes convocada con ese fin. Las enmiendas se aprobarán por mayoría de dos tercios de las Partes Contratantes presentes y votantes. Entrarán en vigor cuatro meses después de la fecha en que dos tercios de las Partes Contratantes hayan depositado un instrumento de aceptación ante el Depositario.

El Protocolo entró en vigor el 1 de octubre de 1986. Se convocó entonces a una Reunión Extraordinaria de la Conferencia de las Partes Contratantes, en Regina, en 1987, para aprobar las enmiendas a la Convención reconocidas como necesarias. Estas enmiendas fueron adoptadas por consenso. Cabe mencionar a este respecto que, mientras que el Protocolo dispone la aprobación de las enmiendas por una mayoría de dos tercios de las Partes Contratantes presentes y votantes, la Conferencia de Groninga había recomendado a las Partes Contratantes adoptar las enmiendas por consenso, para que cualquier enmienda "relativa a la competencia de la Conferencia y la Secretaría sea adoptada con la más amplia base posible" (Recomendación REC. C.2.2).

No obstante, no resultaba clara la fecha de entrada en vigor de las enmiendas. El párrafo 6 del Artículo 10 bis dispone, en efecto, que una enmienda entrará en vigor, para las Partes Contratantes que la hayan aceptado, el primer día del cuarto mes que siga a la fecha en que los "dos tercios de las Partes Contratantes" hayan depositado un instrumento de aceptación ante el Depositario. No se indica si se trata de dos tercios de las Partes Contratantes a la fecha de la entrada en vigor o a la fecha de la adopción de la enmienda. Por ese motivo, la Conferencia de Montreux en 1990 decidió interpretar la expresión "dos tercios de las Partes Contratantes" como los dos tercios de las Partes Contratantes a la fecha de la adopción de la enmienda (Resolución RES. C.4.1). Con arreglo a esta decisión, las enmiendas aprobadas en Regina entraron en vigor el 1 de mayo de 1994, tras haber sido aceptados por 21 de los 31 Estados que eran Partes Contratantes en la Convención, modificada por el Protocolo, a la fecha de su adopción.


X. Idiomas

1. Versiones auténticas

En el texto de la Convención tal como fue aprobado en la Conferencia de Ramsar, sólo el texto inglés de la Convención era auténtico y podía por ende servir de referencia en caso de litigio.

En 1980, la Conferencia de Cagliari, considerando que era preciso incrementar la cantidad de Partes Contratantes para dar más eficacia a la Convención, recomendó que se añadiesen otras versiones auténticas u oficiales del texto de la Convención para facilitar la adhesión de ciertos Estados. La Conferencia había indicado, no obstante, que esta recomendación se realizaba sin perjuicio de las decisiones que pudiese tomar en el futuro sobre los idiomas oficiales de trabajo (Recomendación REC. C.1.7).

Dos años después, el Artículo 2 del Protocolo de París enmendaba la última cláusula de la Convención con objeto de que los textos francés, alemán y ruso fuesen considerados igualmente como auténticos, de la misma manera que el texto inglés. Paradójicamente, no hay sino dos versiones auténticas del Protocolo, o sea en francés y en inglés.

El Acta Final de la Conferencia de Paris para concluir un Protocolo señala que el Depositario procurará presentar a la siguiente reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes versiones oficiales de la Convención en árabe, chino y español, elaboradas en consulta con los gobiernos interesados y con la asistencia de la Oficina. De conformidad con este compromiso, el Depositario presentó dichas tres versiones oficiales a la Tercera Conferencia de las Partes Contratantes, en Groninga, en 1984.

La versión auténtica francesa, ligeramente corregida en relación con la versión original establecida en oportunidad de la Conferencia de Ramsar, se reprodujo en Anexo al Protocolo de París (Artículo 3 del Protocolo). Se puso de manifiesto, sin embargo, que las correcciones hechas al texto original debilitaban algunas disposiciones de la Convención si se las comparaba con su versión en inglés. Se modificó en consecuencia la versión auténtica en francés. Por ello, durante la Conferencia de Montreux en 1990, se confirió mandato a un grupo de Partes Contratantes de habla francesa para hacer coincidir la versión francesa con la inglesa. Se decidió seguir el procedimiento descrito en el Artículo 79.2 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados en materia de corrección de errores.

En virtud de esta disposición, el Depositario notifica a los Estados signatarios y contratantes el error y la propuesta de corrección e indica un plazo durante el cual se pueden formular objeciones a la corrección propuesta. Si no se ha recibido ninguna objeción al vencimiento de dicho plazo, el Depositario efectúa y refrenda la corrección en el texto, levanta un acta de la rectificación y comunica copia de ella a las Partes Contratantes y Estados que pueden convertirse en Partes Contratantes. En caso contrario, comunica la objeción a los Estados signatarios y contratantes. La decisión de corregir el texto oficial francés de la Convención de Ramsar siguiendo el procedimiento del Artículo 79.2 de la Convención de Viena, fue aprobada por consenso por la Conferencia de las Partes Contratantes de Montreux el 2 de julio de 1990 (DOC. PLEN. C.4.5). Dicho procedimiento fue llevado a su término en 1994. El texto corregido constituye, por consiguiente, la nueva versión oficial de la Convención en idioma francés.

2. Idiomas oficiales de trabajo de la Conferencia

El Artículo 16 del reglamento interno indica que los idiomas oficiales y de trabajo de la Conferencia serán el inglés y el francés. Observando no obstante que una cantidad cada vez mayor de países latinoamericanos estaban convirtiéndose en Partes Contratantes y que la introducción del español como idioma de trabajo facilitaría la adhesión de estos países y de otros Estados a la Convención, la Conferencia de Montreux decidió en 1990, que el español sería también un idioma de trabajo de la Conferencia de las Partes Contratantes (Resolución RES. C.4.2).

Hay pues cuatro versiones auténticas del texto de la Convención, en inglés, francés, alemán y ruso; tres versiones oficiales pero no auténticas en árabe, chino y español, dos versiones auténticas del Protocolo en inglés y francés, así como tres idiomas de trabajo de la Conferencia de las Partes Contratantes y de la Oficina: español, francés e inglés.

En su Quinta reunión, en Kushiro en 1993, se presentó a la Conferencia un pedido de numerosos países arabófonos para que el árabe fuese adoptado igualmente como idioma de trabajo de la Conferencia. Esta última reconoció que dicha medida fomentaría la adhesión de numerosos países y mejoraría la aplicación de la Convención en los países de idioma árabe que ya son Partes Contratantes. En consecuencia, solicitó a la Oficina que estudiase la posibilidad de adoptar el árabe como idioma de trabajo de la Conferencia y que informase al Comité Permanente sobre las repercusiones, tanto financieras como de otra índole, de una decisión de ese tipo. Instó además a las Partes Contratantes actuales y potenciales de lengua árabe a que ayudasen a la Oficina a encontrar los fondos necesarios a estos efectos (Recomendación REC. C.5.15).

En la misma Recomendación, la Conferencia reconoció la gran utilidad de los servicios de interpretación al y del japonés prestados en Kushiro y recomendó a las Partes Contratantes, el Comité Permanente y la Oficina que velasen por que se presten servicios de interpretación al y del idioma local del país anfitrión en las reuniones futuras de la Conferencia de las Partes Contratantes.



Anexo I

Evolución de los criterios para la identificación de Humedales de Importancia Internacional

A. Criterios adoptados por la Conferencia Internacional para la Protección de los Humedales y las Aves Acuáticas, Heiligenhafen (2-6 de diciembre de 1974)

1. Criterios relativos a la importancia de un humedal para las poblaciones o las especies

Un humedal debe ser considerado de importancia internacional si:

    i) de manera regular sustenta al 1% (o sea al menos 100 individuos) de la población biogeográfica o perteneciente a la vía de migración dada de una especie de ave acuática;

    o ii) de manera regular sustenta a 10 000 patos, gansos y cisnes; o bien 10 000 fochas; o bien 20 000 limícolas;

    o iii) de manera regular sustenta a un cantidad apreciable de una especie de planta o de animal amenazada;

    o iv) tiene un valor especial para el mantenimiento de la diversidad ecológica o genética debido a la calidad o singularidad de su flora y fauna;

    o v) desempeña en la región un papel importante como hábitat de plantas o animales acuáticos o de otro tipo que posean un valor científico o económico.

2. Criterios relativos a la selección de humedales únicos o típicos

Un humedal debe ser considerado de importancia internacional si:

    i) representa un ejemplo típico de una comunidad vinculada a las zonas humedas y característico de su región biogeográfica;

    o ii) ofrece un ejemplo de un etapa crítica o extrema de un proceso biológico o hidromorfológico;

    o iii) forma parte integrante de una particularidad topográfica.

3. Criterios relativos al valor de los humedales para la investigación, educación o recreación

Un humedal debería ser considerado de importancia internacional si:

    i) reviste especial valor, o está particularmente bien situado o bien equipado para la investigación científica o la educación;

    o ii) ha sido objeto de estudios o documentado después de varios años y cuenta con un programa de investigación de alta calidad a largo plazo, cuyos resultados son publicados periódicamente y están basados en la colaboración con la comunidad científica;

    o iii) brinda posibilidades especiales para promover la conciencia pública sobre la importancia de la conservación de los humedales, accesibles a personas procedentes de distintos países.

4. Criterios relativos a las posibilidades prácticas de conservación y manejo

Aun si un humedal puede ser considerado de importancia internacional en base a los criterios anteriormente expuestos, éste debería ser designado para su inclusión en la Lista de la Convención de Ramsar sólo si:

    i) existen posibilidades físicas y administrativas para su conservación y manejo;

    y ii) está libre de cualquier amenaza significativa derivada de la contaminación exterior, manipulaciones hidrológicas, ordenación territorial o actividades industriales.

Un humedal que tenga solamente valor nacional puede no obstante ser considerado como de importancia internacional si forma un conjunto con otro humedal vecino que tiene las mismas características pero se encuentra del otro lado de una frontera internacional.

B. Criterios adoptados por la Primera Conferencia de las Partes Contratantes, Cagliari (24-29 de noviembre de 1980)

1. Criterios cuantitativos para la selección de humedales importantes para las aves acuáticas

Un humedal debería considerarse de importancia internacional si:

    a) sustenta regularmente a 10 000 patos, gansos y cisnes; o bien 10 000 fochas; o bien 20 000 limícolas;

    o b) sustenta regularmente al 1% de los individuos de una población de una especie o de una subespecie de aves acuáticas;

    o c) sustenta regularmente al 1% de las parejas reproductoras de una población dada de una especie o subespecie de aves acuáticas.

2. Criterios generales para la selección de humedales importantes para la flora y la fauna

Un humedal debe considerarse de importancia internacional si:

    a) sustenta a un número significativo de especies o de subespecies de plantas o animales raros, vulnerables o amenazados;

    o b) presenta especial valor para el mantenimiento de la diversidad ecológica y genética de una región gracias a la riqueza y originalidad de su fauna y flora;

    o c) presenta especial valor como hábitat de plantas o animales en una etapa crítica de su ciclo biológico;

    o d) presenta especial valor por sus especies o comunidades de fauna y flora endémicas.

3. Criterios para determinar el valor de humedales únicos o representativos

Un humedal debería considerarse de importancia internacional si se trata de un tipo particularmente representativo de humedal característico de su región.

C. Criterios adoptados por la Tercera Conferencia de las Partes Contratantes, Regina (27 de mayo - 5 de junio de 1987)

1. Criterios para establecer el valor de humedales únicos o representativos

Un humedal debería considerarse de importancia internacional si se trata de un tipo particularmente representativo de humedal característico de la región donde se encuentra.

2. Criterios generales relativos a la flora y fauna para la selección de humedales importantes

Un humedal debería considerarse de importancia internacional si:

    a) sustenta a una cantidad significativa de especies o subespecies de plantas o animales raros, vulnerables o amenazados, o una cantidad significativa de individuos de una o varias de dichas especies;

    o b) tiene un valor particular para el mantenimiento de la diversidad ecológica y genética de una región gracias a la calidad y originalidad de su fauna y flora;

    o c) tiene un valor particular como hábitat de plantas o animales en una etapa crítica de su desarrollo biológico;

    o d) tiene un valor particular por sus especies o comunidades de fauna y flora endémica.

3. Criterios específicos relativos a las aves acuáticas para la selección de humedales importantes

Un humedal debería considerarse de importancia internacional si:

    a) sustenta regularmente a 20 000 aves acuáticas;

    o b) sustenta regularmente a un número significativo de individuos pertenecientes a grupos particulares de aves acuáticas y representativos de los valores, la productividad o la diversidad del humedal;

    o c) en los casos en que se disponga de datos sobre las poblaciones, sustenta regularmente al 1% de los individuos de una población de una especie o subespecie de aves acuáticas.

D. Criterios adoptados por la Cuarta Conferencia de las Partes Contratantes, Montreux (27 de junio - 4 de julio de 1990)

1. Criterios relativos a los humedales únicos o representativos

Un humedal debería considerarse de importancia internacional si:

    a) constituye un buen ejemplo particularmente representativo de un humedal característico de la región biogeográfica correspondiente;

    o b) es un ejemplo particularmente representativo de un humedal común a más de una región biogeográfica;

    o c) es un ejemplo particularmente representativo de un humedal que juega un papel significativo desde un punto de vista hidrológico, biológico o ecológico, en el funcionamiento natural de una cuenca hidrográfica o sistema costero importantes, especialmente si es transfronterizo;

    o d) es un ejemplo de un tipo específico de humedal, raro o poco común en la región geográfica de que se trata.

2. Criterios generales basados en la flora y la fauna

Un humedal debería considerarse de importancia internacional si:

    a) sustenta un conjunto apreciable de especies o subespecies de fauna o flora raras, vulnerables o amenazadas, o una cantidad apreciable de individuos de una o varias de dichas especies;

    o b) es especialmente valioso para el mantenimiento de la diversidad ecológica y genética de una región a causa de la calidad y peculiaridades de su fauna y flora;

    o c) es especialmente valioso como hábitat de plantas o animales en una etapa crítica de su desarrollo biológico; o d) tiene un valor especial debido a la presencia de por lo menos una especie o comunidad de fauna y flora endémicas.

3. Criterios específicos basados en las aves acuáticas

Un humedal debería considerarse de importancia internacional si:

    a) sustenta regularmente a 20 000 aves acuáticas;

    o b) sustenta regularmente a un número significativo de individuos pertenecientes a grupos particulares de aves acuáticas, representativos de los valores, la productividad o la diversidad de un humedal;

    o c) en el caso en que se disponga de datos sobre las poblaciones, sustenta regularmente al 1% de los individuos de una población de una especie o de una subespecie de aves acuáticas.


Anexo II

Cronología de los acontecimientos principales en la evolución de la Convención de Ramsar

1962 - La Conferencia MAR, celebrada en Saintes-Maries-de-la-Mer (Francia), recomienda la elaboración de una lista de humedales de importancia internacional, como base para una convención internacional relativa a los humedales.

1963 - La Primera Conferencia Europea sobre la Conservación de las Aves Acuáticas, celebrada en St. Andrews (Reino Unido), recomienda la creación de una red europea de refugios para las aves acuáticas y la concertación de una convención para garantizar el funcionamiento efectivo y coordinado de dicha red.

1965 - El IWRB propone una lista de temas que podrían ser objeto de una convención internacional relativa a los humedales.

1966 - La Segunda Conferencia Europea sobre la Conservación de las Aves Acuáticas, celebrada en Noordwijk (Países Bajos), solicita al gobierno neerlandés que estudie la posibilidad de redactar una convención.

1967 - El gobierno de los Países Bajos prepara un primer anteproyecto. El IWRB presenta una propuesta de enmiendas.

1968 - Segundo anteproyecto preparado por el gobierno de los Países Bajos.

1969 - El gobierno de los Países Bajos distribuye un proyecto oficial de Convención relativa a los humedales como hábitat de aves acuáticas.

1970 - El proyecto oficial es examinado y enmendado en una reunión técnica organizada por el IWRB y celebrada en Espoo (Finlandia). El IWRB presenta a los gobiernos el proyecto definitivo.

3 de febrero de 1971 - Adopción de la Convención en Ramsar, Irán.

1974 - La Conferencia Internacional sobre la Conservación de los Humedales y las Aves Acuáticas, celebrada en Heiligenhafen (República Federal de Alemania), recomienda la utilización de criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional a los efectos de la aplicación de la Convención de Ramsar, cuando ésta entrara en vigor.

21 de diciembre de 1975 - Entrada en vigor de la Convención.

1980 - La Primera Conferencia de las Partes, celebrada en Cagliari (Italia), aprueba criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional, reconoce la necesidad de enmendar la Convención y decide redactar un Protocolo con miras a establecer un procedimiento de enmienda y añadir versiones auténticas u oficiales de la Convención en otros idiomas, basándose en la práctica de las Naciones Unidas.

3 de diciembre de 1982 - Adopción del Protocolo por una Conferencia Extraordinaria de las Partes celebrada en París.

1984 - La Segunda Conferencia de las Partes, celebrada en Groninga (Países Bajos), examina las propuestas de enmienda a la Convención.

1º de octubre de 1986 - Entrada en vigor del Protocolo de París.

28 de mayo de 1987 - Una Conferencia Extraordinaria de las Partes, reunida en Regina (Canadá) aprueba las enmiendas a la Convención.

1987 - La Tercera Conferencia de las Partes, celebrada también en Regina, recomienda que se apliquen las enmiendas con carácter provisional hasta el momento de su entrada en vigor; crea un Comité Permanente y una Oficina permanente de la Convención y aprueba por primera vez un reglamento financiero y un presupuesto. La Oficina es una unidad autónoma integrada, financiada por el presupuesto de la Convención, que consta de una sección situada en la sede de la UICN en Gland (Suiza), y otra en el IWRB, en Slimbridge (Reino Unido). La Tercera Conferencia aprueba asimismo una nueva serie de criterios para la identificación de los humedales de importancia internacional y una definición del uso racional de los humedales.

1988 - El Comité Permanente establece el Procedimiento de Monitoreo.

1990 - La Cuarta Conferencia de las Partes, celebrada en Montreux (Suiza), confirma la decisión del Comité Permanente sobre el Procedimiento de Monitoreo, crea el Registro de Montreux, adopta nuevos criterios para la identificación de humedales de importancia internacional, aprueba directrices para la aplicación del concepto de uso racional, establece el Fondo para la Conservación de los Humedales, y decide reunir a todo el personal de la Oficina en una unidad independiente situada en la sede de la UICN, en Gland.

1993 - La Quinta Conferencia de las Partes, celebrada en Kushiro (Japón), crea el Grupo de Examen Científico y Técnico, aprueba orientaciones adicionales para la aplicación del concepto de uso racional y lineamientos para la planificación del manejo en los sitios Ramsar y otros humedales. Adopta asimismo la "Declaración de Kushiro" como marco de referencia para la aplicación de la Convención.

1º de mayo de 1994 - Entrada en vigor de las enmiendas aprobadas en Regina.


Notes.

1. Actualmente BirdLife International.

2. La palabra que designa a este tipo de biotopo en inglés, español, francés e italiano empieza por las letras MAR: marsh, marisma, marais y maremma.

3. Este grupo estaba igualmente encargado de examinar las modalidades de aplicación de las disposiciones de la Convención relativas al uso racional. Sobre el resultado del trabajo del Grupo en este tema, véase capítulo II.3.

4. Los Melaleuca son árboles característicos de los bosques inundables del distrito de U Minh en al delta del Mekong.

5. El proyecto de acuerdo, ahora denominado Acuerdo relativo a la conservación de las aves acuáticas migratorias de Africa-Eurasia, fue objeto de un primer intercambio de ideas en Nairobi, en junio de 1994.

6. Esta expresión abarca el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y tres bancos regionales: el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Asiático de Desarrollo.


Nota acerca de esta edición elecrónica del libro (octubre de 1997):

1. Los lectores deben tener en cuenta que Cyril de Klem terminó su manuscrito para este libro en 1994 y que por lo tanto no se incluyen en él los importantes avances que se hicieron en la 6a. reunión de la Conferencia de las Partes celebrada en Brisbane en marzo de 1996. Algunos cambios son simples cambios de nombre (por ejemplo Fondo de Pequeñas Subvenciones en lugar de Fondo para la Conservación de Humedales), pero otros cambios son mucho más substantivos (por ejemplo la organización del plan de trabajo de la Oficina que ahora se ajusta al Plan Estratégico 1997-2002). No se ha hecho ningún ajuste al texto del libro para su inclusión en el sitio Web, y por lo tanto los lectores deben tener en cuenta que el análisis que presenta es el que era válido en 1994.

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